jueves , 25 julio 2024
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1910, nos visita el cometa Halley

  • Su nombre es en honor al científico inglés Edmond Halley

Franck Fernández Estrada *

Fuente: Diario de Yucatán

Desde pequeño tuve la suerte de que mis mayores me contaran muchas anécdotas. Me hablaban de los eventos que habían acaecidos durante sus vidas, de grandes películas o piezas de teatro que habían visto, de actores que les habían marcado. Mi padre me hablaba mucho de todo lo que había leído en su juventud en las noticias de los periódicos sobre la Segunda Guerra Mundial. Decididamente vivió con mucha pasión esos momentos de su juventud.

Una de las cosas de las que me hablaron mucho, pues a algunos de ellos les tocó vivirlo, fue el paso del cometa Halley en 1910, precisamente en mayo. Estas historias me marcaron para siempre. El paso del cometa Halley es un evento que se comenzó a reportar ya en los años 600 antes de Cristo. Lo mencionaron los chinos en sus Análisis de Primaveras y Otoños. Desde entonces, ha sido mencionado en las distintas culturas que presenciaron su llegada, porque el cometa Halley es uno de esos que vienen a visitarnos con regularidad.

De hecho, nos visita cada 75 ó 76 años. Si no tiene fecha fija de su llegada es porque, al acercarse a Júpiter y Saturno, se altera su trayectoria, que es elíptica. Eso hace que no llegue a nuestros confines con la regularidad a la que generalmente nos acostumbran los astros y objetos celestes. Para conocer su nombre debemos remitirnos inicialmente al gran científico inglés Isaac Newton que en 1687 descubrió la ley universal de la gravedad. Como todos sabemos, tal como nos dice la historia o la leyenda, estaba Newton sentado debajo de un manzano cuando vio caer una manzana al piso. Eso fue lo que le hizo pensar y estudiar este tema de la gravedad.

Sobre este descubrimiento fundamental de Isaac Newton se basó en joven científico, también inglés, Edmond Halley, quien consideró que el cometa visto en la Tierra en 1531, 1607 y 1682 era el mismo objeto que nos visitaba con la regularidad anteriormente mencionada. Así que se aventuró a anunciar su próxima visita para finales de 1758 o comienzos de 1759. No se hizo esperar mucho el cometa. Llegó a su cita con el planeta Tierra la noche de Navidad de 1758, tal y como Halley le había previsto. Lamentablemente ni él ni Newton estaban con vida para saber que sus teorías habían sido confirmadas. Es a partir de ese momento que a este cometa se le dio el nombre de Halley. De hecho, su nombre oficial es P1/Halley. P por el hecho de que es periódico y uno por ser el primer cometa al que se le da el nombre de periódico, puesto que ha sido observado múltiples veces.

Después fue visto nuevamente en 1835 previéndose su aparición nuevamente para 1910. A esa visita siguió la de 1986, momento en que, gracias a los avances de los vuelos espaciales, pudieron enviarse varias sondas para tener una idea más concreta de cómo era este famoso cometa Halley a una menor distancia. Lamentablemente no pudo ser visto a siempre vista en esta visita de 1986, sino solo con telescopios porque, a diferencia de 1910, esta vez Harley nos visitó de lejos. Se mandaron cuatro sondas desde 1985, dos de ellas soviéticas, que contaron con la ayuda francesa, Vega 1 y Vega 2. La sonda europea Giotto y la japonesa Suisei.

A la sonda europea se le dio el nombre de Giotto en honor al famoso pintor italiano Giotto di Bondone quién, después de la visita de Halley en 1301, representó la estrella de Belén como si fuera el cometa Halley en su famoso cuadro La Visita de los Reyes Magos al Niño Jesús. Hay quienes han especulado que realmente la estrella de Belén, que dice la tradición cristiana siguieron los Reyes Magos para visitar y rendirle homenaje al Niño Jesús, era realmente el cometa del que les hablo hoy. Esto no puede ser cierto. Si ya no existen dudas de que Cristo no nació en el año 0, sino unos cuatro años antes de lo calculado, tampoco podemos afirmar que este cometa fue la estrella de Belén, puesto que su paso más cercano al nacimiento de Cristo fue en el año 12 ADC y sí se puede afirmar que aún en ese momento no había nacido el Redentor.

Pero lo que les quiero contar hoy son los acontecimientos que se produjeron en 1910. El astrónomo francés Camille Flammarion escribió el 31 de diciembre de 1909 que, debido a su trayectoria, esta vez el cometa Halley, o más bien su cola, se cruzaría con la trayectoria del planeta Tierra. Esto traería como consecuencia que nuestra atmósfera se saturaría de los gases de la cola, entre ellos el protóxido de nitrógeno y el cianógeno. Estos gases producirían un efecto adormecedor sobre los habitantes de la Tierra y en pocos minutos les produciría la muerte. A partir de este momento, por mucho que el propio Flammarion explicó que no existía una real certeza de este peligro para tener miedo, advertencia a la que se unieron muchos otros científicos, el pánico cundió en todo el mundo a través de la prensa.

En distintos lugares del mundo, las personas se preparaban a su manera al fin del mundo. Se habló de que en Chicago se vio a mujeres que rellenaban todos los posibles huecos de su casa, incluso los huecos de la cerradura de la puerta, para evitar que entrara el gas. Otros se agolparon en las iglesias a la hora prevista de la confluencia de la Tierra con la cola del cometa Halley para, al menos, morir en un lugar santo. Otros confesaron sus pecados y sus crímenes para ser absueltos y poder ir al Paraíso. Media China del sur se declaró en insubordinación y se negaron a trabajar desde días antes. En Haití, un médico vudú comenzó a vender píldoras contra la influencia diabólica del planeta. En Texas hicieron fortuna vendiendo máscaras antigases y otros vendiendo píldoras que solo eran azúcar y quinina que pretendidamente salvarían a aquellos que se las tomaran. En Hungría muchos malvendieron sus propiedades para disfrutar de su fortuna antes del 18 de mayo, día del fatídico encuentro. En Alemania incluso una madre que se volvió loca lanzó a su hijo de seis meses a un pozo para que no viviera la desgracia. En Moscú se reportó que las tres cuartas partes de la población se habrían entregado al alcohol para no sentir nada de este encuentro fatal.

Los más listos comenzaron a aprovecharse el momento para lucrar. Aparecieron bebidas alcohólicas con el nombre del cometa, marcas de puros. Hasta los grandes almacenes Au Bon Marché de París crearon ventas especiales inspirándose en la famosa visita del cometa.

Cuando pasaron las horas y nadie sintió los efectos devastadores de este encuentro fatal, muchos salieron a la calle a festejar en fiestas populares y en las iglesias la gracia de seguir con vista. Ahora, la nueva visita del Halley está prevista para 2061. ¡A ver quién es de nosotros estará aquí para disfrutar de este evento celestial!

*Filólogo y traductor

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