Marcelo Pérez Rodríguez
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 19 de mayo de 2026.- Las declaraciones del secretario de Educación del gobierno federal, Mario Delgado, provocaron un caos en el sector educativo al señalar que el calendario escolar 2025-2026 finalizaría el 5 de junio y, por tanto, los alumnos tendrían tres meses de vacaciones.
De la sorpresa se pasó al asombro, a la incredulidad y a los cuestionamientos. ¿Cómo era posible que se cortara de tajo el calendario escolar sin tomar en cuenta las opiniones de los docentes, de los padres de familia y la población en general? ¿Cómo reducir las actividades si existen notorios rezagos escolares?
Fue una decisión unilateral, avalada por los secretarios de Educación de los estados y por Mario Delgado. Pero la bomba explotó.
El Mundial de Fútbol estaba detrás de esta decisión, matizada con el calor que estaba presente en los estados. Un balón podría detener abruptamente el calendario escolar y el ritmo cotidiano de las escuelas y los hogares. El calor, por su parte, siempre ha estado presente, principalmente en mayo, y nunca se habían suspendido las clases por este motivo.
Sin embargo, ante la presión social y el jalón de orejas de la misma presidenta, Claudia Sheinbaum, Mario Delgado no tuvo más opción que dar marcha atrás a su “propuesta”, pero la justificación al retractarse le salió peor: “después del 15 de junio las aulas no son espacios ya de aprendizaje y las escuelas no son guarderías”.
Es lamentable ver cómo a la ligera se toman decisiones que afectan al sector educativo y a la población en general. No se pueden quitar días de clases por caprichos, ni minimizar el trabajo docente y el esfuerzo que realizan muchos papás y mamás para trabajar y fortalecer la economía familiar, ni tampoco no valorar el trabajo de las guarderías, pues estas escuelas tienen programas y objetivos a seguir.
Si las autoridades exigen que los docentes entreguen calificaciones y demás documentación en la primera mitad de junio, entonces sería interesante implementar estrategias, durante los días restantes hasta el término del calendario escolar, que ayuden a reforzar en los alumnos la lectura y escritura, las matemáticas, las ciencias e incluso manualidades.
Es más, hay profesores que a los alumnos de sexto grado los preparan con contenidos que verán en la secundaria, y en este nivel hay mentores que preparan a sus alumnos para entrar con mejores conocimientos a las preparatorias.
Los profesores no se quedan cruzados de brazos, mientras los niños juegan con un balón o corren en los patios y anexos. No son días de asueto dentro de las escuelas. Se implementan muchas actividades, aunque la presión escolar ya no sea la misma.
La falta de visión y de experiencias en el sector educativo propician declaraciones fuera de lugar, incluso absurdas, de las mismas autoridades encargadas de apoyar a la educación. Muchos secretarios de educación son políticos que desconocen el trabajo docente, el funcionamiento de las escuelas, las carencias que existen en las aulas, las necesidades que tienen los padres de familia de trabajar y los rezagos educativos y escolares.
En vez de implementar estrategias con los docentes para fortalecer la vida académica y los aprendizajes en las aulas en esas semanas finales del curso, prefieren las autoridades educativas cercenar el calendario escolar y otorgar más vacaciones.
Si los funcionarios educativos y los políticos en general están más preocupados en ver el fútbol desde la comodidad de sus oficinas o casas o de asistir al estadio y pagar miles de pesos por ver un juego, que lo hagan, ellos tienen tiempo y dinero, pero no a costa del calendario escolar, de los docentes, de los alumnos y los padres de familia.
Esta vez los funcionarios educativos mostraron su interés por el fútbol y por salir de vacaciones antes de tiempo, se olvidaron de las mil necesidades que hay en las escuelas, de los rezagos educativos y escolares, de los apoyos a los mentores y de la misma sociedad. Es más, aunque el calendario escolar debe terminar el 15 de julio, el gobierno de Joaquín Díaz Mena y el secretario de Educación, Juan Balam, prefirieron terminar el ciclo escolar el 26 de junio.
Los funcionarios educativos, con sus acciones y declaraciones fuera de lugar, esta vez salieron reprobados y fueron enviados al rincón y con orejas grandes de castigo.— Mérida, Yucatán
(*) Profesor
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