martes , 28 abril 2026
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Paternidad marginada

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Es un tema importante, interesante y complejo, por tanto, es necesario abordarlo y reflexionar y analizar la importancia de los papás en la educación y sentimientos de los hijos, después de terminar una relación de pareja. Cuando el amor acaba, la relación llega a su fin y la pareja se separa, los hijos no deben perder a sus padres, aunque estén separados, sino deben buscar una sana convivencia que ayude a los menores a superar esa transición.

En mayor o menor grado, según sean los casos y la edad de los hijos, la separación de los padres impacta emocionalmente en los pequeños, por tanto, la figura de ambos, después de la ruptura, es imperativo para la estabilidad emocional.

Sin embargo, no siempre se da una separación tranquila, ni se piensa en la calidad de vida y las emociones de los hijos. En muchas ocasiones las parejas, padres y madres, se enfrentan en discusiones personales, recuerdos no gratos del ayer y olvidan los sentimientos de los menores.

Es cierto que hay padres que se van y huyen de sus responsabilidades y no apoyan en la manutención, ni en la educación de los hijos, pero también existen muchos papás que sí apoyan económicamente y se preocupan por la estabilidad y emociones de los niños, pero en muchos casos algunas mujeres ponen diques, trabas, para impedir que esos personajes convivan con los hijos, incluso los utilizan para manifestar rechazo al padre o inventan historias para confundir al niño sobre la imagen de su papá.

Venganzas

Hay que reconocer que algunas mujeres buscan venganza después de la ruptura. ¿Cuántas veces no hemos escuchado en bocas femeninas amenazas contra los padres? Las más frecuentes: “Lo voy a dejar en la calle”, “no dejaré que vea a sus hijos”, “lo meteré a la cárcel”. Pero esto no ayuda emocionalmente a los hijos, ni en la relación con el padre. Se les quita un derecho a los menores y, lamentablemente, crecen con dudas, temores, inestabilidad e incluso rencores.

Ante las injusticias que viven muchos al ser marginados de la vida de los hijos, después de la ruptura de pareja, estos padres se han organizado y manifestado en voz alta esta parcialidad de la justicia ante los obstáculos que les ponen para convivir con los menores.

Si las mismas leyes señalan que los hijos tienen el derecho de ver y convivir con sus papás, después de una separación, ¿Por qué en diversos casos estas leyes se manejan a capricho para impedir que esos padres no vean a sus hijos?

Familiares

Hay padres y abuelos y abuelas que no ven a sus hijos y nietos desde hace varios años, incluso ya perdieron la infancia de ellos. Y esto sí es criminal, porque se coarta un derecho al menor e incluso se le obliga a no ver a su progenitor.

Estos padres que se han manifestado recientemente en la ciudad capital, y esto se ha replicado en otros estados e incluso en otros países, piden leyes igualitarias y castigo a las personas que manejen a capricho las leyes y a las mujeres que denuncien hechos falsos para lesionar la imagen de los padres.

Falsedad

Afortunadamente, hay algunas mujeres que han sido sancionadas, incluso con cárcel, por denunciar falsedades en contra de los hombres. La ley debe investigar, antes de detener, si esos hechos son reales o parte de la fantasía de algunas féminas por simple venganza contra su expareja. La ley debe ser igualitaria.

La ruptura de pareja no significa el fin del mundo. Duele, es cierto, pero es necesario afrontar el hecho, pasar el proceso natural del duelo, levantarse y mirar lo vivido como un valioso aprendizaje de vida.

Una ruptura sana, de común acuerdo, sin agresiones, ni falsas denuncias y sin el manejo preferencial de las leyes, ayudaría mucho a la estabilidad de los hijos, porque los padres, mamá y papá, estarían preocupados por la alimentación y la estabilidad emocional de los hijos.

También los padres marginados denuncian los obstáculos que les ponen las autoridades del Centro de Convivencia Familiar en Yucatán. Estas irregularidades, parcialidad y preferencias deben evitarse por la salud emocional de los menores.

Se estigmatiza a los padres, pero ni las autoridades, ni los jueces, ni algunas madres están preocupados por lo que sienten y piensan los hijos y sobre sus derechos. Muchas veces hay venganzas, rencores, frustraciones y el deseo de invisibilizar al padre frente a los hijos.

Clave

Es importante que la ley y los jueces, sin doblegarse por el poder político y económico, velen por los derechos de los hijos, después de una ruptura de pareja. Investigar si las denuncias contra los padres son ciertas o simplemente motivos de rencores y venganzas.

La paternidad marginada lesiona los derechos y los sentimientos de los pequeños. Los papás deben convivir con los hijos. No olvidemos que los hijos no pierden a sus padres en una ruptura de pareja. —Mérida, Yucatán

(*) Profesor

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