miércoles , 22 abril 2026
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Mirada Violeta | Celebrar la vida con Sara Lovera

Por: SemMéxico

Guadalupe Ramos Ponce

SemMéxico, Guadalajara, Jalisco, 22 de abril, 2026.-Hay mujeres que no solo atraviesan una época: la nombran, la interpelan y la transforman. Sara Lovera es una de ellas. Periodista feminista pionera en México, ha dedicado más de medio siglo a contar la vida de las mujeres, a desmontar el sexismo en los medios y a convertir la palabra en una herramienta de justicia. Su trayectoria está ligada al periodismo con perspectiva de género, a la fundación de espacios clave como CIMAC y a un trabajo sostenido en redes y plataformas feministas de comunicación en América Latina. 

Celebrar la vida con Sara Lovera no es solamente festejar los años, los reconocimientos o la persistencia admirable de una periodista. Es celebrar una forma de estar en el mundo. Una forma que no se rindió ante la costumbre patriarcal de borrar a las mujeres, de minimizar sus luchas o de reducir sus dolores a notas marginales. Sara ayudó a romper ese cerco. Hizo del periodismo una trinchera ética y del feminismo una mirada capaz de revelar lo que durante demasiado tiempo se quiso dejar en la sombra. Su trabajo ha sido reconocido en múltiples ocasiones, incluido el Premio Nacional de Periodismo por trayectoria y homenajes recientes por su compromiso con las causas de las mujeres. 

En tiempos en que la prisa amenaza con vaciar de sentido las palabras, Sara Lovera nos recuerda que el periodismo no puede ser solo oficio: debe ser conciencia. No basta narrar los hechos; hay que entender las estructuras que los producen. No basta registrar la violencia; hay que nombrar el sistema que la permite. No basta entrevistar a las mujeres; hay que reconocerlas como sujetas políticas de la historia. Esa ha sido una de sus mayores enseñanzas: mirar a las mujeres no como adorno de la noticia, sino como centro de la vida pública.

Sara pertenece a esa generación de feministas que abrió brecha cuando hablar de derechos de las mujeres no era tendencia ni lugar común, sino incomodidad, riesgo y muchas veces soledad. Desde los años setenta ha estado vinculada a coberturas y espacios decisivos para el periodismo feminista en la región, incluido el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe, SEMlac. Esa continuidad no es un dato menor: significa convicción. Significa haber sostenido una causa durante décadas, aun cuando el poder político, mediático y cultural insistiera en desoírla. 

Por eso celebrar su vida es también celebrar la memoria feminista. Porque ninguna conquista nació de la nada. Detrás de cada palabra que hoy pronunciamos con más libertad, detrás de cada categoría que hoy nos ayuda a comprender la desigualdad, detrás de cada denuncia que ya no puede silenciarse con la misma facilidad, hay mujeres como Sara Lovera, que escribieron cuando no era sencillo, que insistieron cuando parecía inútil, que enseñaron a leer la realidad desde otro sitio.

Y hay algo más que merece ser celebrado: su capacidad para hacer del periodismo una casa para otras. Sara no solo construyó una voz propia; abrió camino para que muchas periodistas encontraran lenguaje, enfoque y legitimidad en una profesión que durante mucho tiempo les exigió neutralidad frente a la injusticia. Frente al viejo mandato de “objetividad” que en realidad encubría la mirada masculina del mundo, ella ayudó a demostrar que la perspectiva feminista no deforma la realidad: la revela.

Celebrar la vida con Sara Lovera es, entonces, un acto profundamente político. En un presente atravesado por discursos de odio, por el intento de banalizar la violencia machista y por la fatiga que dejan las luchas largas, su vida nos recuerda que no estamos empezando de cero. Venimos de una genealogía de mujeres tercas, lúcidas y valientes. Venimos de periodistas que no aceptaron que la vida de las mujeres fuera una nota secundaria. Venimos de una tradición crítica que hizo del lenguaje un territorio de disputa.

Quizá por eso celebrar a Sara no debe parecer un gesto ceremonial ni distante. Debe parecerse más a un abrazo colectivo. A una gratitud dicha en voz alta. A una afirmación política de la memoria. A reconocer que hay vidas cuya sola persistencia ensancha el horizonte de las demás. Porque una feminista como Sara Lovera no solo cumple años: multiplica conciencia, deja huella, siembra futuro.

Y en estos tiempos, cuando tanto se nos quiere arrancar: la esperanza, la palabra, la paz, el derecho a existir sin miedo, celebrar la vida de Sara Lovera es también defender la nuestra. Es decir que aquí seguimos. Que el periodismo feminista sigue siendo indispensable. Que la verdad tiene rostro de mujer cuando se atreve a mirar lo que el poder oculta. Y que hay vidas, como la suya, que merecen no solo reconocimiento, sino fiesta, memoria y continuidad.

Hoy estoy aquí, en su departamento de la Ciudad de México, compartiendo con ella, el pan y la sal, el vino y la mesa, el cumpleaños de Lenin y sus 53 años de maternidad elegida. Hoy estoy aquí, celebrando la vida con Sara, porque celebrar la vida con Sara Lovera, es celebrar la rebeldía de escribir, la terquedad de nombrar, la convicción de no callar y sobre todo, la certeza de que una sola mujer, cuando decide mirar el mundo con radical honestidad feminista, puede ayudar a cambiarlo para siempre.

Dra. María Guadalupe Ramos Ponce

Coordinadora Regional de CLADEM

Profesora Investigadora de la UdeG.

@dralupitaramosp

lupitaramosponce@gmail.com

Canal de Youtoube Dra. Lupita Ramos.

https://www.youtube.com/channel/UCQ_bKrt9f4rkb7VST7-sYrg

 www.cladem.org

mariaguadaluperamosponce@gmail.com

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