jueves , 30 junio 2022
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El ojo de Horus

Franck Fernández Estrada (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Si prestamos atención a las diferentes historias, leyendas, mitologías y religiones del mundo, vemos que existen constantes que se repiten en todas ellas. De hecho, podemos observar más de una constante. Una de ellas es la lucha por el poder entre dos personajes, generalmente hermanos. Lo vemos en las mitologías maya, náhuatl y escandinava, en la lucha de Abel y Caín, de Rómulo y Remo, de los olímpicos contra los titanes de la mitología griega. La mitología egipcia no es la excepción. Entre los egipcios existe la lucha a muerte entre Osiris y Seth, dos hermanos. Es de esta lucha que les quiero hablar hoy.

Pero antes de comenzar quiero explicarles quiénes son estos personajes. Osiris es uno de los grandes dioses de la mitología egipcia, uno de los más antiguos dioses. Fue asesinado por su hermano Seth, dios del rayo y del trueno, y por medio de la magia, su mujer Isis lo trajo nuevamente a la vida, solo por un momento. Este momento fue aprovechado por la diosa, que también era maga, para salir embarazada de su difunto esposo. Fruto de estos pocos momentos de vida de Osiris fue Horus.

Horus luchó contra su tío Seth. Razones había suficientes: vengar la muerte de su padre —la principal— y para recuperar el lugar preponderante que le correspondía. Durante las luchas —porque hubo más de una— entre Seth y su sobrino Horus, este perdió su ojo izquierdo. Seth despedazó el ojo de su sobrino en seis partes y las tiró al Nilo.

Afortunadamente Horus pudo contar con Toth, dios de la sabiduría, la ciencia, la magia y las artes, pues él le curó y reestructuró su ojo izquierdo sacando del sagrado río todas sus partes, salvo una. Esta sexta parte fue reestructurada por el propio Toth. Una vez Horus vencedor, ofreció su ojo izquierdo a su difunto padre Osiris. Esta es la razón por la que, con el poder vivificador que se le atribuye a este ojo izquierdo, fue utilizado como ofrenda funeraria.

Es desde ese momento mitológico que el ojo de Horus se utiliza como amuleto. Pero el ojo de Horus no es solo ofrenda a Osiris, sino también a otras deidades del panteón egipcio.

Por otra parte, el ojo de Horus también representaba otros conceptos, entre ellos se le compara con la Luna. Es lógica la razón: el ojo de Horus fue extraído de su cuenca y dividido en varios pedazos, lo que hace asociar la lesión y restauración del ojo con las diferentes fases lunares. Al ojo de Horus los egipcios le llamaban wedjat. La representación gráfica del ojo de Horus está dada por la conjuntiva, la pupila y la ceja.

El ojo de Horus tiene su contraparte, es el ojo de Ra, que es el ojo derecho. El ojo izquierdo de Horus comenzó a utilizarse ya en el primer período intermedio, lo que continuó con el reino medio y hasta ya muy entrado el período romano en Egipto. Su fluencia llegó a las regiones vecinas de Egipto como Nubia, en particular, pero también hasta Siria y Canaán.

Durante mucho tiempo los antiguos creyeron que las partes en las que se dividió el ojo izquierdo de Horus representaban fracciones en las matemáticas y en ellas se basaba esta ciencia en esta vieja y refinada civilización, aunque no faltan historiadores que descalifican esta creencia.

Las luchas entre Seth y su sobrino Horus tienen diferentes detalles, en dependencia de la fuente que se consulte y el período de la antigua historia de Egipto que veamos. Algunos documentos dicen que Seth se comió el ojo de Horus, aunque Horus siempre logra recuperar más adelante tan importante órgano.

En la historia de Egipto siempre se le ha considerado como un objeto o amuleto de buena suerte, tanto para los muertos como para los vivos. A los muertos se les enterraba con esta representación y ello durante todo el período antiguo de Egipto aunque, con el paso del tiempo, no fue el único amuleto utilizado para acompañar a los muertos en su viaje al Más Allá. Es la razón por la que lo vemos en todas las momias de Egipto.

El ojo de Horus fue utilizado en las momias por más de 2,000 años. Para realizar estos amuletos se utilizaba una amplia variedad de materiales: losa, vidrio, oro, incluso piedras semipreciosas como el lapislázuli.

Todavía en nuestra época se sigue utilizando el amuleto del ojo de Horus para proteger contra la envidia, para preservar la salud, de los animales dañinos, por la prosperidad, contra las enfermedades, la indestructibilidad del cuerpo, contra los malos espíritus y por la capacidad de renacer, seguido de un amplio etcétera.

Existen otros dos amuletos que se cree son muy potentes y que nos vienen de esa zona del mundo. Son la mano de Fátima, cuarta hija del profeta Mahoma que tuvo con su primera esposa. El otro es el ojo turco o nazar, que existe tanto en azul como en rojo. El azul es el más conocido y sirve como abalorio. Tiene forma de ojo y se dice posee fuerzas protectoras, es muy usado como amuleto contra el mal de ojo y las malas vibras.

El ojo de Horus también lo podemos ver en la proa de las embarcaciones de pesca de casi toda la cuenta mediterránea y se considera que protege a estas embarcaciones y a sus ocupantes durante su faena.

 (*) Traductor, intérprete y filólogo.

altus@sureste.com

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