Marcelo Pérez Rodríguez*
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 8 de septiembre de 2026.- La corrupción es un mal que no desaparece del todo, a pesar de los discursos, se transforma y busca formas diferentes para esconderse.
A pesar de los encendidos discursos para combatirla, los abusos, el mal manejo del erario, los lujos, el derroche, el nepotismo y los viajes de placer se siguen proliferando entre muchos funcionarios, sin importarles el erario público y la tan mencionada austeridad.
El gobierno federal insiste en la austeridad, la humildad, la cercanía al pueblo y la honradez, pero hay alcaldes, diputados, senadores, gobernadores y funcionarios envueltos en escándalos por los abusos cometidos con el dinero municipal o estatal, por los lujos, el derroche y actividades ilícitas. Algunos han sido detenidos, otros investigados y unos más protegidos.
La gobernadora de Quintana Roo, María Elena Hermelinda Lezama Espinosa, mejor conocida como Mara Lezama, está inmersa en un escándalo a nivel nacional por tantas denuncias y cuestionamientos por la gran cantidad de vuelos privados realizados a Estados Unidos y otras partes del mundo, y no necesariamente por cuestiones de trabajo.
Antes de llegar a la gubernatura Mara Lezama criticó los excesos y los privilegios de los gobiernos anteriores, pero al llegar, primero como presidenta municipal de Benito Juárez y luego gobernadora de Quintana Roo, nada cambió, sino se acrecentaron esos abusos, vicios y privilegios.
A la gobernadora le contabilizan 97 vuelos privados, una parte con la familia y a lugares recreativos, cuando menos tiene 26 viajes a Orlando, Florida. El esposo tiene más de 50 vuelos a diferentes lugares. Pero Mara insiste en que esas decenas de vuelos eran necesarios y pagados con su dinero.
¿Por qué tantos viajes en jet privado? ¿Es suficiente su salario para cubrir tantos vuelos con la familia o es el erario público que se aprovecha para los viajes de placer? Es más, ni todo su salario de sus años de gobernadora y presidenta municipal sería suficiente para pagar todos esos viajes familiares, estancia en hoteles y comida.
Ante las críticas y denuncias, la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, señaló que “no compartimos estas acciones” y rechazó cualquier “frivolidad y estridencia” de los funcionarios. Y recalcó los principios de austeridad, cercanía con la ciudadanía y combate a los privilegios.
Aquí en la entidad también hay alcaldes, diputados, senadores y funcionarios que olvidan los principios de austeridad y viven entre lujos, viajes de placer y derroche, pero utilizando el erario público.
Recientemente, el secretario de Economía y del Trabajo de Yucatán, Ermilo Barrera Novelo, viajó al Reino Unido para asistir a la boda de un amigo en Glasgow, Escocia, pero el viaje fue disfrazado de un evento de trabajo, un día antes, con empresarios y académicos.
El viaje fue en primera clase, acompañado por su esposa, se hospedaron en un hotel de cinco estrellas, comieron en restaurantes de primera y utilizaron un automóvil de lujo para desplazarse. Todo, según el funcionario, pagado con su dinero.
A Milo Barrera le gustan los lujos y el derroche. En marzo pasado se casó en una boda en donde la opulencia y el lujo estuvieron presentes. Un banquete premium e invitados especiales: figuras políticas y empresariales. Meses después de tomar posesión como funcionario, Ermilo Barrera viajó al Gran Premio de la Fórmula 1 en Ciudad de México, y adquirió boletos en la zona VIP.
¿Dónde queda la austeridad que tanto se pregona? ¿Dónde están la sencillez y la humildad? ¿Qué le sucede al erario público con este tipo de viajes y acontecimientos?
La austeridad republicana que tanto pregona el gobierno federal se diluye en los cumpleaños, las bodas, la compra de ropa, en las comidas en hoteles y restaurantes de lujo, en las bebidas y en los viajes de placer que realizan los funcionarios y gobernantes.
La “Señora de los Cielos”, Mara Lezama, la gobernadora de Quintana Roo, debe ser investigada ante tantos vuelos realizados en jet privado y por las denuncias de conflicto de intereses y relaciones de negocios con empresas investigadas por diversas irregularidades.
Ermilo Barrera señaló que pagó todo el viaje al Reino Unido, pero debe comprobarlo con documentos que muestren que no se tocó nada del erario.
Lamentablemente, la austeridad se disfraza, se matiza, para ocultar los lujos, el derroche, los abusos y los viajes de placer de muchos alcaldes, diputados, senadores, gobernadores y funcionarios que a diario sangran el erario público.— Mérida, Yucatán
*Profesor
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