Cholyn Garza*
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 7 de septiembre de 2026.- Uno de los recuerdos que conservo de mi niñez está relacionado con el Informe de Gobierno que daba el Presidente en turno. Y es que mi padre solía sentarse frente al televisor para escuchar el mensaje y yo lo acompañaba.
Está de más decir que yo no entendía nada de lo que el Presidente “informaba a la Nación” debido a mi corta edad; sin embargo, tengo muy grabados esos momentos porque se hizo costumbre acompañar a mi papá en esa fecha y otras más, como son los desfiles conmemorativos para recordar a los Héroes de la Patria.
Mi padre fue un enamorado de México; ese amor a su país lo transmitió a su familia a través de pláticas impregnadas de sabiduría como toda persona que se siente orgullosa de su tierra y valora lo que hay en ella.
A nuestro México, Dios lo dotó de riquezas naturales y fue generoso en su regalo a esta tierra porque, sin duda, vio algo especial en este lugar maravilloso. Tierra de gente buena, trabajadora, dispuesta a defenderla de intrusos o de gente malvada en un momento determinado.
El tiempo transcurrió quizás más rápido de lo que hubiéramos deseado y al crecer, fui formando mi propio criterio. Eso se lo debo en buena parte a mi papá, mi siempre querido y recordado compañero de lectura, con quien solía comentar algunos temas y por supuesto, los mensajes que enviaban los políticos.
Cuando llegaban a la parte económica, recuerdo que yo le decía “papi, ahí viene la danza de los millones”; eso en referencia a los recursos empleados en carreteras, hospitales, escuelas y mucho más. Había aumentos al salario para tener contentos o apaciguados a los trabajadores.
Obviamente los líderes, siempre fueron los “ganones”; individuos que se eternizaban en los cargos. ¿Cómo es posible que se enriquecieran de la manera que lo hicieron? Y más era mi asombro, el que los afectados —trabajadores y ciudadanos en general— no reclamaran.
Sin embargo, a pesar de todo lo malo que pudo existir en el pasado, nada se compara con lo que hoy estamos viviendo o padeciendo los mexicanos.
No se trata de justificar nada del pasado, pero si se compara el ayer con el México actual hay una gran diferencia. Había trabajo, se construyeron escuelas donde se impartía una buena educación porque había buenos maestros.
A la escuela se iba a estudiar no a recibir formación ideológica. Había hospitales donde se surtían los medicamentos que requerían los pacientes.
No todo fue perfecto, pero al menos había paz en el país y eso era de agradecerse.
Las comparaciones no son buenas, pero en ocasiones sí son necesarias. Y si se analizan los mensajes del pasado con los actuales, aún con todas las deficiencias que se desee encontrar, resultan más creíbles los Informes pasados que los actuales.
¿Por qué lo creo? Muy sencillo, porque tenemos ocho años escuchando la misma cantaleta: que si en el pasado se robaban los recursos y ahora todo es diferente porque gobiernan con honestidad por eso hay medicamentos, hay hospitales, hay escuelas y una sarta de mentiras que nadie o muy pocos creen.
De verdad que no tienen vergüenza al expresarse con tanta desfachatez creyendo que los ciudadanos somos tontos.
Recientemente, con todo lo que está sucediendo en nuestro país, vino a mi memoria el mensaje que diera Luis Donaldo Colosio Murrieta durante su campaña para la Presidencia de la República hace ya treinta años.
Una frase que caló en la memoria de los mexicanos. “Yo veo un México con hambre y sed de justicia”. Palabras que cobran vigencia porque es un anhelo de todos los mexicanos que amamos nuestro país al ver las condiciones en que hoy se encuentra nuestro México.
No puedo asegurar que Colosio Murrieta hubiera sido el mejor presidente en la historia de nuestro país; pero sí creo que se hubiera esforzado para hacer realidad el compromiso que iba adquiriendo con el pueblo.
Hoy, un nuevo discurso se escuchó y se escuchó fuerte. Las palabras pronunciadas recientemente por el joven senador Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del ex candidato presidencial, han calado en el ánimo de no pocos. En su exposición en el Senado hizo una clara radiografía de la situación que guarda el país.
Y tan caló el mensaje de Colosio Riojas entre los mismos morenistas, que salió Alfonso Durazo a atacar al joven político porque no pudo defender al movimiento al que ahora pertenece.
Es decir, el mensaje de Colosio fue tan claro que no permite poner en duda lo expresado.
“Nunca, en la historia moderna de nuestro país, un solo proyecto había reunido tanto poder en tan pocas manos: “Se apropiaron del Poder Judicial” “La violencia sigue” “Dos años con una mayoría calificada, artificial, sí, pero con la posibilidad de reescribir la Constitución a su antojo” “Ocho años en el Poder ¿Cuántos años más necesitan para surtir una receta?”.
Un discurso que describe la realidad. Esa realidad que no permite defender lo indefendible. Los mexicanos anhelamos para un país como el nuestro vivir en paz, con prosperidad y con justicia. Una “justicia” real no selectiva, no de ficción como está sucediendo en un gobierno que se atreve a fincar responsabilidades a los adversarios políticos, al grado de considerarlos traidores a la patria.
En cambio, disculpa, justifica y protege a los verdaderos enemigos de México.— Ciudad de México.
*Periodista
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