Angélica de la Peña
Fuente: El Sol de México
Mérida, 30 de septiembre de 2026.- La 81 Asamblea General de la ONU se desarrolla entre señalamientos de que es una burocracia inoperante. Lejos está de cumplir con el objeto para el que fue creada, justo después de la Segunda Guerra Mundial. António Guterres, secretario general, quien en unos meses entrega el cargo, denota frustración en su balance.
Por ejemplo, desde su creación, el Consejo de Seguridad está dominado por cinco Estados permanentes: Estados Unidos, Rusia (antes URSS), China, Reino Unido y Francia, cuyos gobiernos tienen derecho de veto; basta con que uno de ellos lo ejerza para detener cualquier asunto. Nunca ha habido una secretaria general. Y la paz, fundamento de la Carta de las Naciones Unidas, va en picada.
Más allá de derechas e izquierdas, el poder real lo siguen detentando los hombres. Salvo excepciones, en la mayoría de los países prevalecen usos y costumbres androcéntricos que se expresan en diversas formas de sometimiento de las mujeres; los gobiernos religiosos islámicos son un claro ejemplo.
Y en donde existen avances legales favorables a la igualdad sustantiva, se simula, se coarta o se cooptan los cambios, y nada cambia. Las transformaciones estructurales en las relaciones entre los sexos, necesarias para erradicar la discriminación contra las mujeres, están todavía muy lejos.
Esto se constata en el informe El progreso en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Panorama de Género 2026, publicado en el marco de la Asamblea General. Una de sus conclusiones más trascendentales señala que, cuando las mujeres tienen el poder real, mejoran los resultados en materia de paz, educación, pobreza y clima.
El informe, sin embargo, advierte sobre un retroceso político deliberado: las instituciones de igualdad están debilitadas y cuentan con menos recursos. Además, un liderazgo femenino débil influye en que no se avance en la igualdad sustantiva.
Apunto solo algunos datos: seis de cada siete países están dirigidos por un hombre y solo 28 países tienen o han tenido una jefa de Estado; apenas 27 por ciento de los escaños en los parlamentos nacionales son ocupados por mujeres; y en los gabinetes de gobierno hay un descenso en la presencia de mujeres respecto de 2024.
En el Poder Judicial, de 175 presidentes de Cortes Supremas, solo 31 son mujeres. En la iniciativa privada, apenas el 6 por ciento de los cargos de CEO son ocupados por mujeres.
En cuanto a los recursos destinados a promover la igualdad entre mujeres y hombres, este año se encuentran en su nivel más bajo desde 2021. Por desgracia, el apoyo a las organizaciones de derechos humanos de las mujeres cayó 28 por ciento.
Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia de pareja o violencia sexual a lo largo de su vida. Es gravísimo constatar que 230 millones de mujeres y niñas son sobrevivientes de mutilación genital femenina.
En el 47% de los países hay restricciones que impiden a las mujeres hacer los mismos trabajos que los hombres. La conclusión de este informe es que hay un retroceso respecto al balance anterior: nos llevará 171 años lograr la igualdad.
Las mujeres que están en el poder, estén donde estén hoy, deben asumir su autoridad, tomar decisiones y dejar de ser figuras decorativas, deben derrumbar los obstáculos que siguen impidiendo la igualdad entre mujeres y hombres: no están solas. El año 2197 no debe ser destino manifiesto. La ONU tiene que replantearse sus funciones, se debe reafirmar la Carta de las Naciones Unidas, también la igualdad de derechos entre mujeres y hombres.
..:: Visión Peninsular ::.. Visión Peninsular, publica solo la verdad de lo que pasa en nuestro Estado, Quintana Roo y Campeche.