jueves , 20 agosto 2026

El elefante en la sala

Roger González Herrera (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Mérida, 19 de agosto de 2026.-  “El elefante en la sala” es esa verdad enorme, incómoda y evidente que todos ven, pero nadie se atreve a nombrar. No es un secreto, es lo contrario: es tan grande y tan obvio que todos tienen que caminar alrededor de él.

¿Quién es el elefante en la sala hoy en Yucatán?

Hay que decirlo sin rodeos y sin eufemismos de tribuna.

El elefante en la sala se llama Francisco Torres Rivas, “Panchito”.

Es el que está sentado sobre la caja de la Japay, sobre las tuberías rotas y sobre el grifo seco de miles de familias meridanas que padecen el desabasto crónico y el pésimo servicio que antes no existía.

Todos saben quién es. Todos recuerdan su historial como secretario de Obras Públicas con Ivonne Ortega Pacheco: el crédito del Banco Mundial dilapidado en la calle 59 mal hecha, peligrosa y resbaladiza, y esa larga lista de proyectos fallidos que solo vieron primera piedra.

Ese es el fondo de la discusión del crédito de $1,500 millones. No es el monto. Es quién va a manejar el dinero del agua.

¿Y quién es el responsable?

El único responsable de su permanencia en el puesto es el gobernador Joaquín “Huacho” Díaz Mena.

No hay otro. No hay directorio que lo sostenga, no hay inercia burocrática que lo explique. Es una decisión personal, política y directa del Ejecutivo.

Mantenerlo ahí, después del colapso del servicio, después de los paros del transporte que sí supo corregir cambiando a Jacinto Sosa Novelo, ya no es un error. Ya no es terquedad.

Ya sabe a complicidad.

Y esa es la verdad que la oposición del PAN, PRI y MC no se atreve a decir en la tribuna con todas sus letras, aunque todos en los pasillos del Congreso lo repitan en voz baja.

Si el gobernador quiere su crédito millonario, que le exijan primero sacar al elefante de la sala. De lo contrario, permitir que los impuestos corran por el mismo drenaje de la vieja incompetencia será el colmo de la ingenuidad, de la cobardía o de la complicidad.— Mérida, Yucatán

Lo dejo de tarea.

(*) Profesor

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