sábado , 28 febrero 2026
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Respuesta sin respuesta

Olegario Moguel Bernal

Fuente: Diario de Yucatán

La reacción prometía una confrontación de ideas con argumentos sólidos para contrarrestar los vertidos en los discursos precedentes, una defensa inteligente del plan con el que comulga aquel que llevaba la voz.

No fue así.

El programa de la toma de compromiso a la nueva directiva de Coparmex Mérida, anteayer jueves en el Club Campestre, dictaba que la ceremonia empezaría a las 12:30. Sabíamos, por experiencias anteriores, que tales eventos lo mismo pueden empezar tarde que con rigurosa puntualidad.

Empezó a la 1, en espera de la llegada del gobernador. No faltó quien señalara que volvimos a los tiempos de Ivonne, no solo en el boato, también en la impuntualidad.

El anunciador dio a conocer la llegada al salón del titular del Ejecutivo. No pocas miradas se dirigieron a la puerta, los comentarios entre los asistentes no se hicieron esperar, tampoco los saludos que prodigó en su camino a la mesa principal.

Lo que, en cambio, se hizo esperar fueron los aplausos. Ninguno secundó el anuncio del sonido local. Un silencio espeso vaticinaba lo que vendría en los discursos.

David Reyes Aguiar exhaló una bocanada de aire fresco sobre Coparmex. Su aguda y valiente exposición promete devolver el gremio a sus años de brío, a la confrontación inteligente, respetuosa y valiente. Los empresarios tienen en él a un representante que los llama a “no quedarnos callados… no permanecer inmóviles mientras la sociedad necesita avanzar. Porque el silencio no construye, sólo perpetúa lo que se debe cambiar”.

Sí, un sindicato empresarial en el que se vislumbra un regreso a esa combatividad, pero con una visión actual, alineada a las necesidades del momento, con miras al futuro que se cincela “no desde las declaraciones, sino desde la acción concreta”.

Una visión de futuro en la que se asumen como “aliados del progreso, nunca cómplices del retroceso”. Retroceso que se visualiza en la propuesta de reforma electoral, que intenta socavar las instituciones que fortalecen la democracia y confieren esa certidumbre por la que tanto claman los empresarios.

“Para invertir se necesita confianza, no incertidumbre”, reza con grandes letras la sentencia que enmarcó a la mesa de honor, en sitio preferente, a la vista de todos.

La coyuntura que representa la propuesta de reforma electoral merecía un posicionamiento serio, sin cortapisas ni espacio para las interpretaciones. Así fue. En la pregunta que dejó caer, la respuesta iba implícita: “¿se fortalecen nuestras instituciones concentrando poder o distribuyéndolo?”.

Se dijo, como nuevo líder de la Coparmex Mérida, que será un defensor del orden republicano. Tal defensa comenzó desde el mismo discurso, combativo y adverso a la propuesta de la 4T.

El líder nacional, en su momento, refrendó el posicionamiento del gremio: “Cuando se debilitan los contrapesos o se politiza la justicia, se erosiona la certeza jurídica, se encarece el riesgo y se compromete la confianza”.

Y alertó: “Cambiar las reglas sin consenso social, especialmente cuando provienen del poder que compite bajo ellas, debilita la confianza interna y envía señales de incertidumbre al exterior”.

De nuevo “confianza”, “certidumbre”, esa dupla que tanto exigen y necesitan los empresarios para arriesgar su capital.

El gobernador empezó el discurso con inversiones de la federación: el puerto de altura, el tren maya de carga… hizo una pausa, de esas obligadas que hacen los políticos, en espera de unos aplausos que no llegaron.

Fue cuando decidió no seguir las reglas de cordialidad, disentir frente a la aportación, reaccionar, no prestar oídos a las ideas distintas y constructivas.

Demostró que le hace falta leer a Marco Aurelio.

Insertó en su intervención el resultado de sus anotaciones a lo largo de los discursos que le precedieron. Muy válido, pero eligió una manera desafortunada.

“Sin ánimo de generar debate” —explicación no pedida—, discrepó de las posturas adversas a la reforma electoral.

“Aquí viene algo interesante”, pensó el periodista, que bien sabía que la nota la dio el líder local de Coparmex, secundado del nacional. “Con esto se redondeará la información”.

No fue así. Lo que empezó como una promesa de defensa (obvia) de la propuesta de reforma electoral federal, se quedó en una repetición de su contenido, una copia fiel de lo que se presentó días antes en la conferencia matutina. Como si esos fueran argumentos suficientes para defenderla.

No hubo aportación, solo repetición. No hubo argumentos, sino iteración. No hubo ideas nuevas —pudiera o no coincidirse con ellas—, solo reiteración de un contenido que todos los presentes conocían.

Nada nuevo.

Se esperaba una respuesta. No la hubo.

Y la oposición a la reforma quedó resonando con más fuerza que antes en el ambiente… aún hoy.— Mérida, Yucatán

Correo: olegario.moguel@megamedia.com.mx

@olegariomoguel

*Politólogo

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