sábado , 2 marzo 2024
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Peligrosa continuidad

Denise Dresser (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Claudia Sheinbaum se ufana de representar la continuidad. Promete seguir por la ruta andada de los últimos cinco años, sin zigzagueos, sin concesiones. Ella sí será calca fiel del original y copia fotostática de un Presidente triunfal. Su Presidencia será el segundo piso de una transformación que se jacta de ser una sacudida histórica, dice. No hay que corregir, o repensar, o replantear porque todo va bien, y el pueblo está feliz, subraya.

Lástima que tanto ella como el movimiento que encabeza vivan en el autoengaño, abanderando un supuesto cambio que dista de serlo. Aparte de algunas modificaciones, México está atrapado en el mismo modelo de los últimos treinta años. El que inhibe el crecimiento económico acelerado, el que desata la desigualdad, el que induce la informalidad.

Ojalá todos leyeran quizás lo más importante que se ha publicado sobre México en los últimos tiempos. El artículo de Santiago Levy y Luis Felipe López-Calva titulado “¿Qué falló? ¿Qué sigue? México 1990-2023”, publicado en la revista “Nexos”, es un diagnóstico doloroso pero realista de lo que se ha hecho bien, lo que se ha hecho mal, y cómo ni la alternancia entre partidos ni la Cuarta Transformación han logrado corregir viejos errores, ni proponer nuevas soluciones.

Durante gobiernos priistas, panistas y morenistas, hemos logrado recuperar y mantener la estabilidad macroeconómica, pero no crecer más rápido y con mayor inclusión social. Ni el “neoliberalismo” ni el “humanismo” han resuelto lo que verdaderamente nos aqueja. Un cambio verdaderamente transformador entrañaría el replanteamiento de un pacto social construido sobre baja productividad y alta informalidad, intereses enquistados y mexicanos subsidiados, estabilidad que engendra desigualdad persistente, pero no prosperidad compartida.

Venimos arrastrando un problema en la base de la pirámide socioeconómica y en su punta. Millones de mexicanos trabajan en la informalidad, sin seguridad social, sin pensiones, sin redes de apoyo estatal. Mientras tanto, en el ápice, los intereses empresariales, sindicales y políticos capturan al Estado, extraen rentas, y resisten reformas de gran envergadura que recortarían sus privilegios. La economía está segmentada entre la economía formal y la economía informal; entre los de arriba que se benefician del statu quo, y los de abajo que dependen de una política social subsidiadora.

La 4T ha alterado ciertas deficiencias del modelo heredado —vía las pensiones a adultos mayores, el incremento en el salario mínimo, y las reformas al outsourcing—, pero en los temas centrales permanece intacto. No tiene una estrategia de mediano y largo plazos para sacar a los mexicanos de la pobreza, ni una visión de cómo redistribuir mejor la riqueza. Sheinbaum cree que estabilidad macroeconómica más programas sociales más nearshoring más retórica populista bastarán para ganar y gobernar.

Pero en lugar de transformar, acabará mimetizando lo que no funciona. El arreglo posrevolucionario primigenio, construido sobre ideas y preguntas equivocadas. No nos preguntamos por qué la economía mexicana es poco competitiva, y la mano de obra es poco productiva. Creímos que el crecimiento se encargaría de resolver una estructura económica que manufactura pobreza y protege privilegios; que perjudica la productividad e incentiva la desigualdad. Ni el IMSS ni el Issste ni las pensiones para adultos mayores funcionan lo suficientemente bien para proteger a los que menos tienen, ni la Cofece ni el Ifetel, ni el andamiaje regulatorio tienen la fuerza o la autonomía suficiente para contener a los que se aprovechan. El resultado es una subclase permanente de pobres, mercados que funcionan mal, y una élite económica intocada por la falta de una profunda reforma fiscal.

Estamos atrapados en un equilibrio perverso pero estable, que ni el PRI, ni el PAN, ni AMLO/Morena han querido o podido modificar, y tampoco el nearshoring lo hará. Necesitamos cambiar las ideas erróneas y realinear los intereses de los “centros de veto” privilegiados y extractivos a favor de un Estado del Bienestar real, un sistema de seguridad social universal, un pacto fiscal redistributivo, y una reforma al Artículo 123 para acabar con la segmentación económica estancadora. Si Sheinbaum promete la continuidad, estará ofreciendo la repetición de la disfuncionalidad. Y lo suyo será un segundo piso edificado sobre un pantano transexenal.— Ciudad de México.

*Periodista

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