viernes , 7 agosto 2026

Palabra de Antígona / ¿Qué pasó con Dafne?

Sara Lovera

Fuente: El Sol de México

Mérida, 7 de agosto, 2026.- El asesinato de Dafne Zapata Quintos, de 13 años, en un campamento de verano organizado por la Academia Militarizada Marina Doenitz, de Ciudad Madero, Tamaulipas, el 16 de julio, puso sobre la mesa una tensión teórica e ideológica dentro del feminismo entre quienes creen que la paridad numérica transforma la vida cotidiana y quienes, desde la experiencia de las mujeres, sostienen un feminismo antimilitarista y pacifista que rechaza la educación militarizada por reflejar una cultura patriarcal, punitiva y autoritaria.

Lo sorprendente es que el secretario de Educación, Mario Delgado Carrillo, difundió un “posicionamiento oficial” en el que explica que los servicios educativos con modalidades militarizadas no tienen autorización legal y calificó como inadmisible que una supuesta “educación militar” pretenda justificar prácticas que atenten contra la integridad física, psicológica o emocional de las infancias.

Y agregó: la instrucción de tipo castrense está reservada de manera exclusiva para las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional, conducidas por la Secretaría de la Defensa Nacional. Por tanto, no deberían existir estas escuelas.

Entonces, ¿por qué existen? ¿Por qué la Secretaría de Educación otorga permisos para operar? ¿Por qué aparecen en un listado de la SEP? ¿Y por qué se privilegia lo policiaco sobre el interés superior de la infancia? Lo que dicen las autoridades es un galimatías: puras contradicciones.

Las circunstancias del asesinato de Dafne han tensado no solamente las posturas feministas, sino también el corazón de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien, en una declaración desde Toluca, admitió tranquilamente que estas “academias” son planteles educativos y aclaró que no están bajo la responsabilidad de la Sedena: “Son escuelas de orden estatal”. Además, dejó al gobierno de Tamaulipas la responsabilidad de verificar su operación e investigar las condiciones en que ocurrió la muerte de Dafne, víctima de homicidio.

La oficialidad no reflexiona sobre el carácter de la educación militarizada para las mujeres; el mensaje es reducir todo a encontrar, arrestar y castigar, no a transformar.

En Tamaulipas, la Fiscalía mantiene su hipótesis de muerte por asfixia por sumersión, que, según el Diccionario Jurídico, es una muerte violenta y mecánica. No se habla del contexto. Este fin de semana se anunció la detención de tres personas: un hombre, director de la Academia Militarizada Marina Doenitz, y dos mujeres, empleadas u organizadoras del campamento, como si eso fuera todo. ¿Y qué más? Estas “academias” tienen una autorización opaca y confusa.

Las mujeres, históricamente disciplinadas por el patriarcado, acceden a una educación militarizada fundada en el miedo, la coacción y la violencia. Además, se hizo evidente, mediante un documental, la existencia de casos de maltrato físico, psicológico y abusos graves dentro de estas “escuelas”. La Red por los Derechos de la Infancia en México advirtió que este tipo de educación impone una disciplina rígida y castrense a personas menores de edad, vulnerando su integridad y su derecho a un desarrollo libre de violencia.

El feminicidio de Dafne reveló que muchas familias que inscriben a sus hijos e hijas en esas academias —más de 50 en 19 entidades del país— consideran que deben recibir una formación basada en la disciplina y en un liderazgo patriarcal y autoritario para fortalecer su carácter, en espacios convertidos en focos de riesgo y caldo de cultivo para la violencia que nos acosa. No se trata de entrenamiento formativo.

Esa “educación” reproduce el machismo y las jerarquías, en sentido contrario a la igualdad y al humanismo. Urge dejar de aplaudir la paridad en todo sin reflexionar, cuando la propuesta feminista es crear otro mundo posible. Igualarnos sin un cambio ideológico solo reproduce el sistema.

Esto amerita hondura y un análisis serio y comprometido. No es un asunto menor cuando entre 2023 y 2026 han sucedido tres muertes de adolescentes en esos lugares que, según dijo Delgado Carrillo, están prohibidos por la Constitución. Veremos.

(*) Periodista, editora de género en la OEM y directora de Semlac.

Este artículo fue publicado en el Sol de México el 28 de julio de 2026

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