martes , 18 junio 2024
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Los papiros de Herculano

Franck Fernández*

Fuente: Diario de Yucatán

Todos hemos oído hablar de aquella famosa erupción del volcán Vesubio el 29 de octubre del año 79. Plinio el Joven, quien fue testigo presencial desde el otro lado de la bella bahía de Nápoles, deslizó un error en sus escritos indicando la fecha del incidente como 29 de agosto. Ahora los historiadores saben que la fecha fue el 29 de octubre.

Los volcanes, a diferencia de los terremotos, se anuncian: temblores de tierra, fumarolas, emanaciones sulfurosas.

Los pompeyanos no estaban particularmente alarmados por los temblores que sentían. Era algo relativamente corriente en la zona.

Se habla mucho de Pompeya por ser la mayor ciudad destruida por el gran volcán, pero es necesario señalar que no fue la única víctima. También otras pequeñas ciudades corrieron el mismo destino: Herculano, Estabia y Oplontis. Toda esta zona de la gran bahía de Nápoles es de una belleza sin igual, con un placentero clima mediterráneo y, de forma natural, los nobles patricios romanos se hacían construir fastuosos palacios en esta zona para veranear y escapar de los calores de Roma.

De las cuatro ciudades destruidas, definitivamente la más elegante y rica era Herculano, es como si hoy habláramos de Palm Beach. Allí no podía vivir cualquiera, solo los más adinerados podían darse ese lujo.

Era el caso de Lucius Calpurnius Piso Caesoninus, suegro de Julio César, hombre culto y muy aficionado a la filosofía de los antiguos griegos. Podemos pensar que gracias a la gran cantidad de dinero que tenía y su gusto por la filosofía compraba pergaminos sobre este tema y los almacenada en estantes especiales dentro de su palacio, al que hoy se le conoce como la “Villa de los Papiros”.

Durante la erupción, las zonas al suroeste del Vesubio recibieron mucha menos piedra pómez que del volcán salió y que sí destruyó a Pompeya, que se encuentra al sureste.

Al cabo de los días, calmada toda la situación, de Roma mandaron a inspeccionar lo que había pasado y de las 4 ciudades no encontraron nada, todo cubierto por metros y metros de cenizas y piedra pómez. Con el tiempo llegó a olvidarse el lugar donde estuvieron las otroras importantes ciudades.

Así estuvieron las cosas hasta que en el siglo XVIII, obreros del rey Carlos IV de Nápoles, que después fuera Carlos III de España, considerado uno de los mejores Reyes que ha tenido España, por casualidad encontraron un hueco y a partir de ahí comenzaron las excavaciones, todo muy rudimentario. El objetivo ni siquiera era arqueológico, sino encontrar esculturas para adornar los palacios del rey. Con el paso de los años las excavaciones en Pompeya y Herculano toman un carácter más científico y, por sobre todas las cosas, más cuidadoso. En el caso de Herculano, en la Villa de los Papiros, se encontraron unas especies de troncos de leña, que nadie entendía de qué se trataban. Incluso en las noches algunas personas los tomaban como antorchas hasta que una vez uno cayó al piso y pudieron ver que estaban escritos con caracteres griegos.

Dado el carácter carbonizado del papiro era imposible abrirlos. Científicos y eruditos en el pasado han tratado de encontrar una forma de desenrollar los papiros pero lamentablemente estos se deshacen en los dedos. Existen en total unos 1800 que actualmente están protegidos en el Museo Real Victorio Manuel III de Nápoles. Recientemente, y gracias a la resonancia magnética, toda una serie de científicos piensan que se podrían abrir virtualmente estos papiros de muchos metros de largo para tratar de entender de leer lo que en ellos está inscrito. Aunque ya sabemos que el tema es la filosofía, nadie excluye la posibilidad de que, en la medida en que continúen las excavaciones en la Villa de los Papiros, se encuentren otros estantes con papiros carbonizados.

Esto es un descubrimiento mayor, de la más alta importancia, debido al hecho que es la única biblioteca del pasado que ha llegado hasta nuestros días, lamentablemente no intacta. Esta es la razón del interés en poder desentrañar los textos escritos en esos rollos carbonizados.

La villa del multimillonario Getty en California es una réplica de la Villa de los papiros y con frecuencia recibe como préstamo desde Pompeya esculturas para ser expuestas en este palacio californiano.

Por otra parte, nos queda decir que el Vesubio no es un volcán muerto. En estos momentos sin lugar a dudas es el volcán más vigilado por los sismólogos de todo el mundo, considerando que en sus alrededores viven más de 3 millones de personas, incluidos todos los napolitanos. Pero el Vesubio no es el peligro mayor. Toda la hermosa bahía de Nápoles, tan célebre por nombres tan evocadores como Capri, Sorrento, la Costa Amalfitana, Anacapri, la Gruta Azul es realmente una gran caldera de magma que, de explotar, causaría daños aún peores que los causados por el meteorito de Chicxulub.

La última erupción del Vesubio coincidió con un evento histórico. Fue en el año 1944. Mussolini había sido destituido de su cargo por sus allegados y el rey de Italia y Hitler, para no perder un aliado, invadió a Italia. Desde el sur llegaron los aliados para liberar Italia y, cuando los marines norteamericanos llegaban a las puertas de Nápoles, a modo de bienvenida, el Vesubio tuvo la última de sus erupciones conocidas por el momento haciendo alarde de todo su enorme poder. Si tienen la posibilidad de visitar Italia, toda esta zona de los alrededores del Golfo de Nápoles es de una belleza sublime. No olvide lo que dicen los napolitanos “Vedi Napoli e poi muori”.

*Traductor, intérprete y filólogo.

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