sábado , 13 abril 2024
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El puente de Carlos de Praga

  • Su construcción unió la Ciudad Vieja, o “Stare Mesto” en checo, y a la Ciudad Nueva, “Mala Strana”, que estaban divididas por el río Moldava

Franck Fernández  Estrada (*)

Fuente: Diario de Yucatán

En idioma checo Bella Praga se dice “Krásná Praha”. Cuando era joven estudie checo. Lamentablemente solo seis meses, pero cuando estoy en Praga, capital de la República Checa, al tercero o cuarto día ya me suelto a hablar haciendo que los checos que me escuchan esbocen una ligera sonrisa, ellos que son tan serios y comedidos para mostrar los dientes, seguro burlándose de mi esfuerzo. En algunos idiomas eslavos, “Krasni” significa hermoso. En el ruso actual la palabra pasó a tener la connotación “rojo”. De ahí que antiguamente la Plaza Roja de Moscú tuviera el significado de Plaza Hermosa que hoy cambió. Y no sin razón dicen que Praga es una ciudad hermosa. Es una ciudad que siempre fue rica y demostró en sus edificios y monumentos esa riqueza que la hacen hoy sitio obligatorio de todo trotador de mundo.

Comenzó siendo un pequeño asentamiento de celtas llamados boios. Lo que más tarde dio nombre al reino, el Reino de Bohemia. A este asentamiento vinieron a establecerse poco a poco eslavos y germanos. Para el año 1061, el rey Wenceslao I le dio el estatuto de ciudad. El detalle es que dos partes importantes de la ciudad, la Ciudad Vieja o “Stare Mesto” en checo y la Ciudad Nueva, también llamada Pequeña Ciudad, “Mala Strana” en checo, estaban divididas por el ancho y caudaloso río Moldava. Para ir de una parte a otra de la ciudad era necesario utilizar botes hasta que decidieron construir un puente de madera.

Debido a su poca resistencia, este puente de madera fue varias veces destruido o dañado en el momento del deshielo cada primavera, cuando aumentaba el caudal del río produciendo importantes crecidas. Esto llevó a que se terminara construyendo un puente de piedra en su lugar, tarea que se terminó en 1172. Fue el rey bohemio Vladislav II el que se encargó de la construcción de este puente. A esa construcción se le puso el nombre de la reina, Judith, princesa que era de Turingia antes de su matrimonio. Debido a las grandes inundaciones casi cada primavera, este Puente de Judith, a pesar de ser de piedra, también terminó destruido en 1342.

En 1357, el rey Carlos I de Bohemia y IV del Sacro Imperio Romano Germánico decidió construir otro puente de piedra, más sólido, más alto, más ancho y con mayor cantidad de arcos para permitir que las crecidas pasaran por debajo con mayor facilidad. Praga se había convertido en una parada muy importante en las rutas comerciales de Europa, por lo que el puente era un punto de unión indispensable entre las dos orillas del caudaloso Moldava.

Los planos de este puente se inspiraron en el famoso puente de la ciudad de Aviñón, en Francia, ciudad en la que en ese momento vivía el Papa. Su arquitecto fue el suabo Petr Parler, quien también trabajó en la construcción de la hermosa catedral gótica de San Vito de Praga. Durante la construcción del puente rápidamente se agotaron los recursos, por lo que durante años hicieron colectas en las iglesias para poder concluir la construcción de tan importante vía de comunicación.

A este nuevo puente se le comenzó a llamar Puente de Praga. Más tarde se le llamó Puente de Piedra hasta que en el año 1870 comenzó a llamársele Puente de Carlos, en honor al rey que lo había mandado a construir. El puente, como lo conocemos hoy, tiene casi 516 m de largo, casi 9 metros y medio de ancho y sobre pilares, a ambos lados del puente, se colocaron 30 estatuas, todas dedicadas a santos. Las 30 estatuas fueron colocadas entre finales del siglo XVII y comienzos del XX.

La más importante de estas estatuas es la dedicada a San Juan Nepomuceno, confesor que era de la reina Sofía, esposa del rey Wenceslao IV, también rey de Bohemia. Se sabe que el santo varón fue torturado y luego arrojado desde el puente en el lugar donde hoy hay una gran cruz. No están claras las razones que tuvo el rey para darle ese horrible tratamiento al santo. Unos dicen que fue porque no quería contarle al rey una de las confesiones de su esposa la reina Sofía. Otros cuentan que fue por defender la posición del papa de Aviñón, en contra del papa de Roma, que era el que defendía el rey Wenceslao IV.

Episodios oscuros

Praga es una ciudad que puede presumir de muchos monumentos históricos. Eso se debe a la riqueza de la ciudad, lo que la convierte en vitrina de todos los movimientos arquitectónicos que han estado de moda desde el momento mismo de su fundación. Pero no siempre fue gloriosa la historia de Praga, que tuvo momentos negros durante el siglo XX. Primero fue la invasión de los nazis y después la instauración de una república popular que respondía a las órdenes de Moscú. Esto fue entre  1939 y 1989.

El Puente de Carlos decididamente es uno de los monumentos más reconocidos de Praga, incluso por aquellos que no han tenido la posibilidad de visitar esta ciudad. Debido a las frecuentes crecidas del Moldava han sido numerosas las reparaciones a las que ha tenido que ser sometido y su piedra, originalmente de arenisca, ha sido sustituida por una piedra más resistente a los embates de las crecidas. Lo mismo ha ocurrido con las estatuas. Las que podemos contemplar hoy a ambos lados del puente son copias, conservándose para la posteridad las originales que, por el paso del tiempo, los avatares de la historia, la piedra arenisca o incluso el vandalismo, han sufrido daños.

Hasta  1816 se cobraba peaje para poder cruzarlo. Debido al importante movimiento  comercial de la ciudad, a ambos extremos del puente se construyeron negocios como fabricantes de salchichas y pastelerías, así como tiendas retirándose las últimas de ellas en 1828. El Puente de Carlos fue uno de los primeros lugares de la ciudad en tener iluminación de gas y después eléctrica. Hasta  1908 los tranvías atravesaban el puente pero pronto se dieron cuenta de que las vibraciones de este medio de transporte dañaban al puente, por lo que los tranvías fueron sustituidos por autobuses sobre neumáticos. Fue en 1965 que se prohibió definitivamente el tráfico vehicular sobre este puente. Desde esas fechas ha sido exclusivamente peatonal.

En sus orígenes, sobre el puente había una casa en la que se firmó la Paz de Westfaliana en 1648 liberándose la católica Praga del asedio de los protestantes suecos. Fue durante este sitio que se dice que el muy famoso Niño Jesús de Praga obró el milagro que impidió la entrada de los suecos a la ciudad.

Si tiene la posibilidad de visitar esta hermosa ciudad camine mucho, es la única forma de darse cuenta de todos los hermosos edificios y monumentos que adornan Praga. No deje de tomarse una buena cerveza de Pilsen, si les gustan las cervezas claras. Si su predilección va por las cervezas negras la selección es grande, especialmente para los conocedores, pero no olvide… a consumir con moderación.

(*) Traductor, intérprete y filólogo; correo electrónico: altus@sureste.com

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