sábado , 25 junio 2022
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El portador de la antorcha

Franck Fernández Estrada (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Dice el viejo refrán “Tres cosas tiene La Habana que no tiene Madrid: el Morro, la Cabaña y ver los barcos salir”. Pero hay algo que sí tienen en común las dos capitales. De hecho, no solo La Habana y Madrid cuentan con el elemento del que les quiero hablar hoy, sino que Valencia también y varias instituciones culturales de Estados Unidos.

El elemento del que les hablo es un conjunto escultórico que, en el caso de La Habana y Madrid, no es muy conocido por sus ciudadanos. Su nombre es “El portador de la antorcha”.

El de La Habana se encuentra en el ángulo de la Calzada de Ayestarán con la Avenida 20 de Mayo, y el de Madrid en la Plaza de Ramón y Cajal en el Campus de la Moncloa de la Universidad Complutense, delante de las Facultades de Medicina y de Farmacia. Para las dos capitales los lugares inicialmente previstos para ambos conjuntos escultóricos no eran precisamente esos.

En el caso de La Habana, inicialmente estaba prevista la intersección de la Calzada de Zapata y la Avenida de Paseo, pero como aún no se había terminado el conjunto arquitectónico de la Plaza Cívica, se le adjudicó el lugar antes mencionado quedándose definitivamente en él.

En cuanto al de Madrid, el simbolismo del conjunto escultórico motivó a que las autoridades madrileñas de la época lo colocaran delante de estas dos facultades.

Como consecuencia de la Guerra Civil, todo el campus de la Complutense quedó terriblemente dañado; después de su reconstrucción, “El portador de la antorcha” serviría como nuevo símbolo de promesa de un futuro mejor.

Esta obra se la debemos a la escultora norteamericana Anna Vaugh Hyatt Huntington, quien nació en Massachussets en marzo de 1876 y falleció en Connecticut en octubre de 1973.

Era hija de un celebré profesor de paleontología y zoología en diferentes notables universidades norteamericanas. Esto influyó sobre el hecho de que la joven Anna, a pesar de haber orientado sus estudios para ser una gran violinista, poco a poco se interesara por las ramas de estudio de su padre, haciendo que diera rienda suelta a ese interés por la escultura.

Realizó estudios de escultura en Massachussets pasando después a Nueva York y de ahí a Europa. En particular en París, donde vivió varios años.

En el Salón de 1910 Anna presentó una escultura ecuestre de Juana de Arco, la Santa heroína de Francia. Esta escultura, con la Santa a caballo, le mereció una mención de honor en tan prestigiosa exposición  parisina y el título de Caballero de la Legión de Honor, muy alta distinción del país galo. Desde 1915, podemos ver esta escultura en el Riverside Drive de Nueva York. Juana de Arco ecuestre marcó un hito importante en el trabajo futuro de Anna Hurtington: la escultura de caballos.

En 1929 se casó con un importante mecenas heredero de una enorme fortuna forjada en los ferrocarriles, el señor Archer Milton Huntington, quien aportaba grandes cantidades de dinero de su cuantiosa fortuna al desarrollo de actividades artísticas y de esparcimiento para el pueblo norteamericano.

Por demás, el señor Huntington era hispanista, habiendo residido numerosos años de estudios en España con la intención de abrir un museo de cultura hispanoamericana en Estados Unidos. Fue él quien le impregnó a la señora Huntington su amor por todo lo que tuviera que ver con España, Portugal y América Latina.

El señor Huntington fue el fundador de la American Hispanic Society. Fue él el principal embajador del célebre pintor valenciano Joaquín Sorolla en los Estados Unidos.

Es precisamente en la American Hispanic Society que podemos ver el original de otro gran grupo escultórico obra de la señora Huntington. El “Cid Campeador”, también sobre caballo. Réplicas de esta obra se pueden ver en Buenos Aires y Sevilla.

En 1954, la señora Huntington le regaló a la ciudad de Madrid el conjunto escultórico “El portador de la antorcha” que tiene el siguiente significado: el hombre en el suelo, que está agonizando, representa a la antigua generación. Le entrega la antorcha de la sabiduría a la nueva generación representada por un jinete cabalgando un veloz caballo. El conjunto escultórico madrileño fue inaugurado en mayo de 1954 en el marco de las Fiestas de San Isidro, patrón de la capital española, por la señora Carmen Polo, esposa de Francisco Franco. Quizá sea esta la razón por la que bandas de anarquistas con regularidad vandalizan la obra. Incluso le han robado la antorcha.

El conjunto arquitectónico madrileño fue realizado en aluminio. Las que le siguieron fueron todas en bronce, como es el caso de la réplica que en 1956 le regaló al pueblo de Cuba, al igual que la que más tarde le regaló a la ciudad de Valencia y las de las diferentes instituciones norteamericanas.

Pero no es “El portador de la antorcha” la única réplica una de la escultura de Anna Huntington que se encuentra en Cuba.

En 1958 también regaló al pueblo de ese país una estatua de Diana Cazadora en el momento en que acaba de lanzar una de sus flechas. A sus pies uno de los perros que siempre la acompañan. Esta estatua inicialmente fue colocada en el Palacio de Bellas Artes hasta que, en los años 70, una persona, con el poder que le daba su muy importante nombre y su impunidad, sin contar con nadie, se la llevó a uno de los palacetes de la Avenida Paseo donde se encuentra la Federación de Mujeres Cubanas.

Así estuvieron las cosas hasta que un grupo de mecenas cubanos, norteamericanos y una mexicana de la ciudad de Nueva York se dieron a la tarea de llevar a Cuba una tercera réplica de una obra de la señora Huntington.

Esta tercera reproducción es la réplica de un conjunto escultórico que, con motivo del centenario del nacimiento del apóstol cubano José Martí, había realizado la artista. El original de este conjunto escultórico en Nueva York se encuentra en la calle 59 y Central Park.

Simbólicamente, José Martí está acompañado por las estatuas de Simón Bolívar y de San Martín en la llamada Plaza de las Américas. Representa al poeta modernista cubano en el momento en que es herido de muerte por una bala mientras montaba un hermoso caballo.

La maestría con la que la señora Huntington dominaba la figura de los caballos la plasma en esta obra dándole más brío y tragedia al momento.

La señora Huntington utilizó como modelo el desaparecido cuadro de Esteban Valderrama que representa tan triste momento en que José Martí es herido de muerte y está a punto de caer del corcel. Esta tercera réplica de una obra de la señora Huntington en la capital cubana se puede apreciar en el parque que se encuentra delante del Palacio Presidencial de esa ciudad.

Durante su vida, la longeva señora Huntington recibió muchos premios y galardones, entre ellos, repito, el de Caballero de la Legión de Honor de Francia, la medalla Saltus de la Academia Nacional de Diseño de Estados Unidos, fue miembro de la Academia San Jorge de Barcelona, ganadora del Premio Shaw, de la medalla de oro de la Academia Norteamericana de Ciencias y Letras, amén de ser honrada con la Gran Cruz de Isabel la Católica y la Gran Cruz de Alfonso XIII.

(*) Traductor, intérprete y filólogo.

altus@sureste.com

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