sábado , 2 julio 2022
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El Arco de Triunfo de París

La primera piedra del emblemático Arco de Triunfo se colocó en 1806, y los trabajos culminaron 30 años después

Por Franck Fernández Estrada (*)

Fuente: Diario de Yucatán

¡Sacrilegio! gritarán los bonaerenses, los neoyorkinos y los petersburgueses… pero por mucho que griten no pueden ser más hermosas sus grandes avenidas ni compararse con la avenida que yo defiendo como la más hermosa del mundo. Las razones son muchas. En primer lugar, tenemos que hablar de su longitud. Porque la Avenida de  los Campos Elíseos, de la que les hablo, forma parte de un monumental eje parisino que va de este a oeste con una longitud total de casi 10 kilómetros ininterrumpidos.

Esta avenida, inicialmente, deseada por Luis XIV, llegaba de forma teatral sobre los jardines del Palacio de las Tullerías, palacio desaparecido por un incendio en 1871. También tenemos que hablar del ancho de esta avenida y de los monumentos que en ella se encuentran. El punto inicial de este eje este-oeste es hoy en día el Louvre con su célebre pirámide de cristal, el arco del Carrusel y los jardines de Tullerías. Le siguen la Plaza de la Concordia con su extraordinario obelisco traído desde Luxor y continúa con la fastuosa y elegante Avenida de los Campos Elíseos hasta llegar a una pequeña colina donde se encuentra el Arco de Triunfo. En su recorrido hacia el oeste sigue por la Avenida de la Grande Armée. Culmina desde el año 1989 con el segundo Arco del Triunfo, más moderno, que llega hasta el centro financiero de las afueras de París, La Défense, y que se conoce como Arco de La Défense.

Pero hoy les quiero hablar de este Arco de Triunfo, de su génesis, de su construcción y de su consagración. Para eso debemos remontarnos a la época de Napoleón Bonaparte. En su afán de defender la joven república de los enemigos europeos y también con el fin de llevar los nuevos ideales a todos los confines del mundo, el General Bonaparte había logrado múltiples éxitos militares en estas batallas. Dentro de las batallas que ganó el célebre corso en 1805 se encuentra la de Austerlitz que, de hecho, es el nombre que se le da a una de las estaciones de trenes de la capital francesa y que, por encontrarse al oeste, es la que comunica París con las regiones del oeste de Francia y con España. Austerlitz se encuentra en lo que hoy día es la República Checa, en la región de Moravia, y Austerlitz es el nombre alemán (puesto que en aquella época estas tierras pertenecían al imperio austríaco) de un pequeño poblado cercano a la ciudad de Brno, segunda ciudad en importancia de la República Checa.

La táctica militar utilizada por el aún no emperador fue tal que, a la mañana siguiente de la batalla, les prometió a sus soldados que regresarían a casa bajo las bóvedas de arcos de triunfos. Los arcos de triunfo pertenecen a la tradición romana. De hecho, en Roma hay varios de ellos y fueron construidos por los diferentes emperadores romanos para, de forma simbólica, al pasar bajo ellos y entrar a la capital del imperio, glorificaban los éxitos logrados en sus campañas por los diferentes rincones del imperio.

Inicialmente a Napoleón esto de los arcos de triunfo no le agradaba mucho, pero una vez que se coronó emperador evidentemente se quería comparar con sus famosos pares de la antigüedad. De hecho, ya para esta fecha había construido uno más pequeño, dentro de las medidas de los existentes en Roma. Es el Arco del Carrusel, para cuya construcción se necesitaron tres años.

Inicialmente se quería que el Arco de Triunfo estuviera donde había existido el Castillo de la Bastilla, por ser un sitio muy simbólico. Sin embargo, allí el espacio y las avenidas que a esta plaza confluyen no eran lo suficientemente monumentales para el tipo de arco que se quería construir. Esta fue la razón por la que su Ministro del Interior y el propio arquitecto del nuevo gran Arco de Triunfo que se quería construir le hicieron cambiar de opinión. De todas formas, en la cima de la pequeña colina que atravesaba los Campos Elíseos había un gran espacio para el que se habían pensado varios proyectos sin que ninguno nunca llegara realmente a buen puerto.

La primera piedra se colocó en 1806. Se necesitaron 30 años para concluir tan magnífica obra. Básicamente por las enormes dimensiones del monumento. Casi 50 metros de alto, casi 45 metros de ancho y 22 metros de profundidad. Durante esos 30 años, la historia de Francia mucho cambió. A la caída de Napoleón, se restauró la monarquía con Luis XVIII quien, para no destruirlo considerando lo avanzado de los trabajos, decidió dedicar este arco a los ejércitos reales. En sus obras continúo Luis Felipe, último rey de Francia para que finalmente fuera la República la que le diera todo el sentido de ser al Arco de Triunfo.

La tumba del Soldado Desconocido

Para continuar debemos dar un salto en la historia. La Primera Guerra Mundial fue cruenta, muy cruenta. Los que la vivieron la llamaron La Gran Guerra y en el mundo existía la esperanza que fuera la última guerra. Lamentablemente sabemos que se equivocaron. En 1921 decidieron colocar bajo la bóveda principal del Arco de Triunfo la tumba al soldado desconocido y dos  años más tarde se instaló un sistema que, desde entonces, ha mantenido una llama eterna en honor a todos los mártires que han muerto por la gloria y la libertad de Francia. Por primera vez existió una llama eterna desde el que mantuvieron las Vestales en Roma hasta el año 316.

A las 18:30 existe el ritual en el que veteranos y antiguos combatientes de Francia se congregan ante la Tumba del Soldado Desconocido para reavivar la llama. Esta idea del soldado desconocido y su llama eterna ha sido retomada en otros países en honor a los soldados caídos por su pueblo. Incluso durante los sombríos años de la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes permitieron que siguiera la tradición de venir a reavivar la llama eterna del soldado desconocido a las 18:30. El Arco de Triunfo también fue marco de la humillación del ejército nazi sobre el pueblo derrotado de París el 14 de junio de 1940… pero ni siquiera el propio Hitler se atrevió a hacer pasar su ejército vencedor bajo el Arco de Triunfo. Modestamente le dieron la vuelta a la rotonda donde se encuentra.

El Arco de Triunfo también es un lugar para actividades menos solemnes y más alegres. Es el lugar donde termina cada año el Tour de France, la famosa carrera ciclística. También delante de la majestuosa mole de este Arco se reúne el pueblo francés para celebrar sus victorias deportivas.

Si viene a la capital francesa, es uno de los lugares obligatorios a visitar y no solo por lo que desde el punto de vista histórico representa, sino por el hecho de que desde sus casi 50 metros de altura se tiene una maravillosa vista de París y de sus cercanías, así como de la propia Plaza de la Estrella que, desde el 1971, lleva el nombre de Place Charles-de-Gaulle. Se le llama Plaza de la Estrella porque en ella confluyen, como en una gran estrella radiante, doce grandes avenidas de la capital. Necesitará fuerza para llegar a la cima del arco. Un total de 280 escalones lo llevaran a la azotea. De hecho, si quiere celebrar alguna fiesta o reunión de amigos, sus salones se alquilan para estos eventos. El Arco de Triunfo es el monumento deseado por un emperador, construido por un rey y consagrado por la República a beneficio de todos los amantes de la belleza, de la historia y del buen gusto.

(*) Traductor, intérprete y filólogo; correo electrónico: altus@sureste.com

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