jueves , 23 mayo 2024
Ultimas Noticias

Carlos Payán Vélver

Sara Lovera

SemMéxico, Ciudad de México, 18 de marzo, 2023.- Hoy leí en toda la prensa escrita y también en las redes sociales, cómo se habla de Carlos Payán Vélver, un hombre de su tiempo, comprometido con la democracia, amante de la buena vida, poeta, sin poner cortapisas a sus creencias; hombre promotor de la libertad de expresión. Convencido de la igualdad entre hombres y mujeres, fue promotor del periodismo con una mirada feminista.

En Uno más Uno promovió la edición de una página feminista llamada Traspatio; como empresario abrió la imprenta para la edición de la Revista Fem. Él, en su tiempo, calificó como noticias trascendentes lo que sucedía a las mujeres. Más tarde, en La Jornada, en diálogo con distintos grupos feministas, se comprometió a abrir un espacio para el debate y la información feminista. Estuvo de acuerdo en documentar la realidad y condición de las mujeres.

Todavía lo recuerdo discutiendo en su oficina –a pesar de su mucho trabajo- el diseño del suplemento feminista Doble Jornada que yo dirigía; tenía un ojo espectacular para el diseño y el sentido de las fotografías. Podía discutirse con él los contenidos periodísticos y de fondo. 

Cuando Doble Jornada cumplió 10 años, él, que ya no era director de La Jornada, me acompañó, dispuesto y colaborador a las celebraciones. Pero igual, años antes, me acompañó a recibir el primer reconocimiento que AMMPE me dio por documentar la condición de las mujeres. Viajé con él, luego del sismo del 85, a una reunión singular realizada en Ámsterdam, donde habría que plantearse la situación de las mexicanas, y no dudó en darme la categoría de editora de Mujeres.

A Payán lo considero un hombre con poder que fue capaz de entender el valor del periodismo con mirada feminista. Una de las características que lo definen, en este de su andar en el mundo, que no leí en ninguna de las crónicas que este día se escribieron a propósito de su muerte.

En lo personal, él, significó para mí la posibilidad -imposible para miles de periodistas feministas- de reunir mi vocación profesional y mi militancia, desde lo profesional. Le debo eso, sin Doble Jornada -1987-1998- la corriente de comunicación y difusión de la problemática femenina, no estaría como hoy en todos los titulares, porque La Jornada, en sus primeros años, era el diario de mayor importancia y penetración, porque su enfoque periodístico democrático, no hubiera sido igual sin las mujeres y su transcurrir. Él lo comprendió muy bien y lo propició, un valor adicional sustantivo.

También creía en la organización de las y los trabajadores.  De manera irrestricta, con su apoyo y comprensión, se produjo en La Jornada, de cara al mundo de  los periódicos, uno de los Contratos Colectivos más ambiciosos de los años de la revuelta sindical potente y vigorosa de los años 80 y 90. Como secretaria general del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Jornada, viví con él su capacidad negociadora, si del salario y las prestaciones, pero entendiendo el avance de las demandas de las mujeres, demandas específicas que ahí se incluyeron, como tiempos para el cuidado de la prole, siendo trabajador o trabajadora; horarios para capacitación para las mujeres; y otras cosas que todavía hoy son motivo de debate en los congresos.

Lo quise mucho. Aprendí de su mano mil asuntos.  Lo tuve cerca. Apareció la noche en que perdí al compañero de mi vida, él compró un baúl de Olinalá para sus cenizas, me acompañó y estuvo cerca durante su enfermedad, cuando algo necesité. Pero lo más importante fue su confianza, su ternura y su cariño.

Lo conocí cuando era niña -vivíamos en el mismo barrio-; lo encontré cuando yo tenía cerca de una década en el periodismo. Desde este encuentro vi en Carlos Payán Vélver su inteligente ternura y capacidad profesional. Aun antes del nacimiento de Uno más Uno, este señorón me echó el ojo como reportera y conté con él. En 1981 me abrió las puertas de ese diario, y me ofreció a un tiempo confianza y dirección. Mi trabajo a partir de entonces y por los siguientes 17 años tuvo en él un apoyo absoluto. Así era, democrático en la vida pública y en la vida cotidiana. En La Jornada me dio las mejores oportunidades profesionales, largas y memorables conversaciones. Voy a considerarlo, como parte de mi vida el tiempo por venir, sin duda.

Deja un comentario

Ver también

El costo de la inevitabilidad

Por:SemMéxico Más que soberbia, Sheinbaum exhibe autoritarismo cuando asegura que su llegada a la presidencia …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *