sábado , 29 agosto 2026
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¿Quo vadis, Claudia?

José Antonio Gutiérrez Triay (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Mérida, 28 de agosto de 2026.,- Los comentarios de hoy son en relación con los acontecimientos políticos de los últimos días, los que parecen ser fundamentales para la estabilidad del país en corto plazo. Me recordaron algunas lecturas y otros documentos con los que se encontró una relación natural, sin forzarla.

Empecemos con Claudio, como personaje de la novela histórica “Yo Claudio”, de Robert Graves, (1934.) Trata de un emperador que subsiste fingiendo debilidad en su actuar. Había llegado al poder máximo de la Roma Imperial, prácticamente por accidente.

Ante la falta de una imagen de poder, siempre trató de recordar a la ciudadanía, que quien mandaba era él, y que sus decisiones siempre serían por el bien del Imperio, ante todo.

Fue llevada a la pantalla chica por la BBC de Londres y, en México se trasmitió a través del canal oficial setentero Imevisión con mucho éxito. Nos demostró que desde la Roma cesarista y mucho antes y en todas partes, los acontecimientos turbios se dan en los entresijos del poder. Grillas terribles, podredumbre, corrupción.

Continúo recordando para relacionar con los acontecimientos actuales y aparece mi padre quien me llevó al Teatro Libertad de Espita, convertido ya en un cine, para ver la película “Quo Vadis”. Se trata de una leyenda cristiana en la que el apóstol Pedro huía de Roma debido a las persecuciones de Nerón a los cristianos para sacrificarlos, y en su caminar se encontró con Jesús cargando su pesada cruz.

Nervioso Pedro, le preguntó. ¿Quo vadis domine? (¿A dónde vas mi Señor?) El Espíritu de Jesús respondió: “voy a Roma a ser crucificado de nuevo”. Como a buen entendedor pocas palabras, el antiguo discípulo Simón Pedro comprendió que debía retornar a Roma para terminar de cumplir con su misión apoyando a los primitivos cristianos.

Esto pudo suceder en tiempos modernos: ¿Quo vadis, Claudia? Expresó un Mesías tropical que salió de su aparente ostracismo y ella respondió: enferma estoy mi Señor, no iré a la mañanera de hoy. Pero, a la vez quedó claro que debía recuperarse de la impertinente gripa para defender al hermano Rocha Moya que tantos servicios prestó a la causa morenista. En apariencia quedó claro el mensaje, pero esto nos llevará a realizar elucubraciones posteriores.

En los maximatos, no creo haya sido fácil retirarse el cepo impuesto por el jefe máximo, Claudia no ha de ser la excepción y para eso quise revisar el rompimiento de Cárdenas con el callismo en un libro del historiador soviético Alperovich.

Ante un posible rompimiento entre Claudia y AMLO, existen más razones de Estado que asuntos personales. El maximato callista entró en crisis cuando el presidente Cárdenas empezó a apoyar a los obreros y campesinos en las huelgas de 1935 lideradas por Lombardo Toledano.

Unas declaraciones de Calles, desde Cuernavaca, expresaron en forma directa que el presidente llevaba al país hacia el caos, por intereses bastardos: “No hay derecho de huelga contra los gobiernos de la Revolución.”

Ezequiel Padilla en un mensaje publicado en El Universal, expresó formalmente de la existencia de un rompimiento entre el presidente y el jefe máximo. Cárdenas exhorta a los mexicanos a meditar cuál es el camino del deber. Al día siguiente da de baja a los callistas incrustados en el gabinete y luego expulsa del país a quien fuera el poder tras el trono en México.

Nadie duda, en nuestros días, de la existencia de maximato conocido como el obradorato. A veces se perciben intentos de la presidenta de rebelarse, pero siempre acaba doblando las manos. Así es hasta cuando surgen acusaciones muy fuertes contra distinguidos morenistas leales al expresidente. Presiona el gobierno norteamericano para que les entreguen por delitos contra su juventud, a través del tráfico de fentanilo y alianzas con grupos criminales a celebérrimos políticos morenistas.

Por otra parte, desde el sureste mexicano se presiona a la presidenta para no permitir la extradición por ser un acto injerencista. La ocupante de Palacio Nacional camina al filo de la navaja. Las instituciones nacionales son primero que los caprichos, dan a entender los leales a la presidenta. Los gringos no cejan en sus intenciones.

No parece haber secreto en que el gobierno de Trump ha participado de manera eficiente contra los gobiernos de izquierda en Latinoamérica. Tiene sus métodos muy especiales para cada caso electoral, previo a estudios profundos de factibilidad de lo que ordena. No dará paso sin huarache.

En reuniones celebradas en Argentina en las que participó el secretario de Seguridad Pública de México, Omar García Harfuch, éste recibió grandes reconocimientos y elogios por su labor para combatir al crimen organizado. Tal vez, es muy probable que aquello no resultara del agrado del expresidente López acostumbrado a descifrar signos en discursos y acciones.

García Harfuch no ha sido de su agrado, lo bajó de la contienda para jefe de gobierno capitalino por no ser una ficha suya. Sabe bien que este eficiente servidor público tiene los espolones para gobernar al país y siente que con los sucesos en Argentina hubo algo así como el beneplácito del gobierno gringo para 2030.

También sabe que por sus orígenes, el responsable de la seguridad pública nacional es un hombre duro. Nieto del ex secretario de la Defensa Nacional el Gral. Marcelino García Barragán; hijo de Javier García Paniagua ex subsecretario de Gobernación famoso por ser de hierro. Nació y creció en el poder y tiene las relaciones suficientes y la capacidad para ocupar la máxima magistratura del país.

Ante este último acontecimiento, desde Palenque se ordena al muy indiciado criminal, retorne al gobierno de Sinaloa con fines de desacreditar a la presidenta de la República y demostrar que sin él, ella estaría perdida. Además de pedir protección para su hijo Andy al otorgarle una diputación que le conceda fuero para no ser atrapado por sus presuntas conductas delictivas.

Rocha Moya volvió al gobierno sinaloense y en menos que canta un gallo nuevamente se fue con una licencia indefinida. El partido en pleno apoyó a Claudia, gobernadores y legisladores hicieron lo mismo. El mesías tropical ya no es el mismo. Primer ráund para Claudia.— Espita, Yucatán

(*) Escritor, docente y cronista de Espita

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