Por: SemMéxico
Sara Lovera
Si una la mira cuidadosamente, examinando su mirada, sus gestos y el movimiento de sus manos; si escucha sus palabras, una no tiene más que la evidencia de su gran molestia y poca empatía frente a la mayor crisis humanitaria que vive México: la desaparición de hijos, hijas, hermanas y familiares.
Claudia Sheinbaum Pardo no se altera un instante. Es dura y parca, incapaz de mostrar algún sentimiento humano o de conmiseración. Su rostro es impasible, aun cuando hable de solidaridad o dolor.
Me recuerda a aquel político que decía: “Ni los veo ni los oigo”. Las madres buscadoras aparecen en los caminos de sus giras, se plantan en decenas de plazas del país, frecuentemente frente al Palacio Nacional; sí existen.
Es lamentable su criminalización. ¿Se acuerdan? La secretaria de Gobernación anunció al comienzo del Mundial que indagaba el origen de los recursos que les permiten movilizarse, desestimando su autonomía.
Esta semana, Patricia Negrete Tafoya fue asesinada en Guanajuato. Buscaba a su hermana desde el Colectivo Promesa por Cumplir. Leí el relato pormenorizado de Susana Lira, desde Reynosa, Tamaulipas, sobre la desaparición de su hijo, Aldair Leos Lira, quien salió de su casa el 25 de junio de 2023 y no volvió. Luego se supo que fue localizado en una fosa clandestina, pero durante casi dos años su expediente solo tenía una letra: “T”. No identificado, como miles.
El reportaje de Atzayacatl Cabrera, publicado por El Sol de México, a partir del caso de Aldair, detalla la insuficiencia e ineficiencia de las políticas de búsqueda en México, así como la inoperancia de “instituciones” como el Centro Nacional de Identificación Humana, creado en 2022, cuyas oficinas están abandonadas en Morelos y cuyo personal desapareció.
Este ejemplo, sobre un centro que prometió devolver nombre e identidad a miles de personas desaparecidas, muestra que, cuatro años después, tiene atribuciones imprecisas y resultados mínimos.
El gobierno no atina, no resuelve. Lleva tres años rehaciendo un censo de desapariciones considerado ambiguo, vago, confuso, indefinido y falto de claridad. Pero la posible ayuda internacional, simplemente, es rechazada.
La negativa sistemática de este gobierno frente a esta crisis, adelanto, será el sello de un fracaso humanitario y de justicia. Calificada por Naciones Unidas como un posible crimen de lesa humanidad, esta situación, que ha rebasado fronteras, será examinada en septiembre por la Asamblea General de las Naciones Unidas, por tratarse de la mayor crisis de desapariciones en el mundo.
Los datos son incontrovertibles: 132 mil 534 personas desaparecidas o no localizadas, según el registro histórico; 34 mil son mujeres. Este gobierno solo identificó a 31 mil personas. Las instituciones de búsqueda e identificación no operan, no hay coordinación ni responsables.
Lo grave es no reconocer la incapacidad y la falta de conocimiento para resolver.
Rechazar la cooperación internacional que propone el informe de un comité especial de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, construido con información de organizaciones de la sociedad civil, conocido en abril y entregado a la Asamblea General el 19 de junio, será examinado en septiembre. Pero en México se dirá que es una estrategia de la derecha para afectar el proyecto y las elecciones de la 4T.
Ojalá se rompiera la indiferencia gubernamental por “el pueblo”, por sus dolores, su desazón, su angustia, su incertidumbre y su tristeza.
Es claro que las mujeres no son “naturalmente empáticas y abnegadas”, sentimentales e incapaces de tener la “cabeza fría”.
Nuestra mujer presidenta tiene fría la cabeza y el corazón. Esta semana informó que solo atiende a las madres buscadoras “individualmente” para no hacerse propaganda; que a los colectivos los atiende la Secretaría de Gobernación. Pero de una y otra acción solo hay opacidad. Veremos.
- Periodista, editora de género en la OEM y directora de Semlac.
..:: Visión Peninsular ::.. Visión Peninsular, publica solo la verdad de lo que pasa en nuestro Estado, Quintana Roo y Campeche.