Cholyn Garza (*)
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 24 de agosto de 2026.- Algo que se observa en no pocos políticos es que, cuando llegan a desempeñar un cargo, consideran que están ahí para servirse y no para servir.
El poder que obtienen a través de una representación o función en el servicio público los muestra tal como son. que es para buscar beneficios para ellos y su familia.
A algunos los asalta la locura del poder al grado de creer que el puesto es suyo y para siempre. Por eso se comportan como dueños y no administradores de los recursos que deberían ser utilizados para beneficio de las comunidades y se atreven a disponer de ellos a su antojo.
De todo hay en la viña del Señor, por lo que no se trata de generalizar: sin embargo, sí hay que hacer observaciones para tratar de que no continúen los abusos que desde el poder se han estado cometiendo.
Guardar silencio ante las ofensas y abusos que se conoce se realizan en una administración que se dice diferente pero resultó ser peor, es convertirse en cómplice. Tratar de ignorar todo el daño que se le ha estado haciendo a nuestro México, es no amar nuestra tierra.
Callar o dirigir la mirada hacia otro lado, no solo es cobardía, sino un acto de verdadera traición a nuestra patria.
En estos tiempos aceptar que, desde una tribuna, la más alta y honrosa que un político aspira alcanzar, se promueve el odio con una gran dosis de insultos a la inteligencia, de falsedades, difamaciones, guardar silencio no es la mejor opción.
No olvidemos que desde la comodidad del silencio de los que se consideran “buenos” se promueve la traición de los malos.
Aceptar todas las mentiras que se expresan desde una mañanera que a todos los mexicanos nos cuesta, ya no es posible.
Hacer desplegados para defender lo indefendible, como por ejemplo el apoyo al hijo de López Obrador ante el retiro de la Visa por parte de autoridades de Estados Unidos, es lo más absurdo y ridículo que se les pudo ocurrir.
Estados Unidos y México no solo comparten kilómetros de frontera, sino una relación comercial, de amistad que data de muchos años y fundamentada en el respeto mutuo. Cada país tiene sus propias reglas para permitir el acceso a su territorio.
De nada valen las ofensas dirigidas a funcionarios del vecino país, por lo ocurrido. Guarden esa molestia para hacer lo que deben hacer: evitar sus alianzas con las mafias para ocupar cargos de representación.
Todo lo que está ocurriendo en cuestión de inseguridad que traspasa ciudades, estados, resulta intolerable e inaceptable.
Todos los que amamos esta tierra deseamos vivir en paz, que regrese ese ambiente de tranquilidad que gozamos diferentes generaciones.
No se trata de crear partidos políticos nuevos ante la proximidad de elecciones, porque lo único que demuestran es que lo que desean es el poder. No están convenciendo por lo que lograrán dividir al electorado y eso no sería bueno para nuestro México.
No olvidemos que la unión hace la fuerza. Y es lo que realmente necesitamos, estar unidos y permanecer unidos. No creer más en las mentiras que expresan todos los días quienes hoy están en el gobierno y desean continuar para instaurar su régimen autoritario, su dictadura.
Es el momento de despertar, expresar nuestras ideas, propuestas, unirse para rescatar a nuestro México de la mafia que ha impuesto su ley. Entendamos que el enemigo está en nuestra propia casa común que es MÉXICO.
La oportunidad se le dio a un movimiento cuyo líder, con mentiras, difamaciones a políticos de otros partidos, llegó a ocupar la más alta distinción.
Se presentó como el que habría de acabar con la corrupción y sucedió todo lo contrario. Con su llegada y su gente, empezó la destrucción de nuestro país.
Lo más doloroso, que nunca ha aceptado, es que recibió además el apoyo de quienes han violentado al país y asesinado a muchísima gente buena que no se sometió a sus deseos.
Más claro ni el agua. Por eso insisto que no es cuestión de crear partidos para recuperar a México, sino de unir esfuerzos.
Unir esfuerzos y encontrar liderazgos capaces de ganar la confianza del electorado y marchar juntos en un sueño que bien puede convertirse en realidad.
Se requieren mexicanos, gente con mucho amor a la patria, que deseen dejar un país libre de violencia y de corruptelas, que tanto daño han causado a todos.
Mexicanos que a través del voto podamos recuperar nuestras instituciones que fueron violentadas por gente que no merece representar a una bella nación. Confío en que lo lograremos y para ello hay que empezar a trabajar ya.
Gente capaz y preparada existe. Gente honesta también. Unidad es la clave y mucho amor por nuestra patria.— Ciudad de México.
(*) Periodista
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