martes , 11 agosto 2026

Duro golpe al Cuarto Poder

Francisco Martín Moreno

Fuente: Diario de Yucatán

  • A Luis Cárdenas

Mérida, 11 de agosto de 2026.- El periodismo tal vez podría ser definido como el coro más poderoso de una nación. Es irrelevante si las voces son o no, de sopranos, contraltos, tenores o bajos, de acuerdo a cada tesitura, o bien, expresado en términos políticos, si aquellas provienen del centro, de la izquierda o de la derecha.

Lo importante es escucharlas, percibir su sentimiento, las razones, los motivos, desentrañar los mensajes, disfrutar sus fantasías, reconocer las intenciones y las vivencias en cada estrofa hasta lograr convencernos. Beatrice Hall resumió la esencia de las convicciones de los pensadores ilustrados en su libro Los amigos de Voltaire: “No comparto tu opinión, pero daría mi vida a cambio de defender tu derecho a expresarla”.

Quienes estamos en el periodismo y hemos podido echar un vistazo a la historia, no ignoramos la importancia crítica de preservar las voces de México por más encontradas que éstas sean, pues conocemos los ríos de sangre derramada para conquistar nuestras libertades. La prensa libre, el Cuarto Poder, es nuestra “memoria, nuestro olfato, nuestros oídos, nuestros ojos”: es un fiscal que vigila, denuncia, acusa, demanda, exhibe y ataca a los enemigos del orden legal establecido. La prensa compara en lo interno y en lo externo, “sugiere, induce, provoca e insiste en las fórmulas idóneas para alcanzar el bienestar en el contexto de una democracia”, y purgar a las sociedades y a los gobiernos de los agentes nocivos enemigos de la pluralidad de las ideas.

El constituyente del 17 entendió el significado del abuso del poder y legisló para tratar de impedirlo: el congreso debe vigilar al Poder Ejecutivo; el Poder Judicial administra justicia, resuelve conflictos entre particulares o con el Estado, e interpreta las leyes para asegurar el respeto a la Carta Magna, en tanto, el Cuarto Poder, debe exponer los secretos y ver por el respeto de los derechos humanos y por la convivencia civilizada.

Los artículos 6 y 7 de nuestra Carta Magna establecen la libertad de expresión, la libertad de escribir y publicar textos de cualquier naturaleza. “La base de nuestro gobierno es la opinión del pueblo”, escribió Thomas Jefferson en 1787.

El Cuarto Poder es un agente profiláctico de la sociedad, es el responsable de denunciar, de atacar a los enemigos del orden jurídico, y de exhibir la realidad económica, la social, los horrores de la tragedia criminal, de la ambiental, y de la educativa, así como de publicar los verdaderos índices de popularidad de los políticos para colocarlos frente a un gran espejo con sus fortalezas y debilidades.

Una sola persona controla los 3 poderes de la Unión en el gobierno despótico que padecemos, por lo que aquella puede echar mano impunemente de la censura para esconder sus trapacerías y ocultar la realidad hasta que ésta se imponga para devolverle a la nación su capacidad de actuar, de pensar y juzgar y de defenderse, para poder evolucionar.

Quien sostenga que en México existe la libertad de expresión, debe investigar la enorme lista de comunicadores y periodistas a los que lamentablemente les fueron arrancados los micrófonos, cancelado el acceso a las cámaras y cerradas las puertas de diarios y revistas para publicar sus opiniones, a partir de la catastrófica llegada de la 4T al poder. La inmensa mayoría de los empresarios de los medios de difusión masiva sucumbieron en razón de las amenazas, chantajes y hasta sobornos pagados con recursos del erario. ¿Qué hacer ante la inexistencia de un Estado de Derecho neutral e independiente, a través del cual fuera posible defender sus intereses de acuerdo a las leyes que, hoy en día, no pasan de ser letras más muertas que los periodistas asesinados por exponer sus ideas?

La voz noble e informada de Luis Cárdenas no puede morir. Luis defendía la libertad de expresión, denunciaba dentro de indigeribles limitaciones propias de una anacrónica autarquía, a los presupuestívoros, exigía el arribo de un México mejor y, como otros tantos, también fue expulsado a empellones del recinto donde sesiona el Cuarto Poder. Sin embargo, algún valiente defensor de la prensa libre habrá de restituirlo en su honorable curul para reforzar el poderoso coro de la nación que habrá de interpretar un fortissimo tutti sin importar el poder de las bayonetas hasta alcanzar el clímax, el mismísimo apogeo…

(*) Escritor

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