Marcelo Pérez Rodríguez (*)
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 11 de agosto de 2026.- Antaño había más respeto hacia las personas mayores. Se les saludaba afectuosamente y se les escuchaba con admiración, y los pequeños se embelesaban con las narraciones de los abuelos.
No había distracciones tan hipnotizantes como los celulares, ni tantos programas televisivos, por tanto, los hijos y los nietos escuchaban con atención, en esas pláticas de sobremesa, o en los frescos atardeceres en las terrazas de las casas, o antes de dormir, las historias y cuentos de las personas mayores.
¿Qué sucedió en el ámbito familiar que esas charlas y convivencia se fueron diluyendo? ¿Qué pasó en la sociedad que el respeto y el reconocimiento a los adultos mayores se fueron perdiendo?
Lamentablemente, no se puede ignorar, hay maltratos, abusos e incluso rechazo a los adultos mayores. En algún momento hemos leído por la prensa, visto o escuchado el abandono de alguna persona mayor por parte de sus familiares; o el despojo de su vivienda porque otorgó la herencia en vida; o enfrentamiento de los hijos porque nadie quiere hacerse cargo del padre o madre de avanzada edad, y así, como estos ejemplos, hay muchos casos similares.
En la calle también sufren los abuelos abusos, robos o agresiones. Recientemente, en un vídeo que circula en redes sociales se ve cómo un joven empuja a una persona mayor, pierde el equilibrio, cae en el pavimento y en ese preciso momento un tráiler lo arrolla.
¿Por qué esa malévola acción en contra de alguien que caminaba tranquilamente sin causar daño o molestia alguna? ¿Qué llevó a ese joven a empujar a un abuelo y desencadenar una tragedia? ¿Por qué esas agresiones y maltratos a las personas mayores?
Esto viene a colación porque recientemente, en un programa televisivo, un podcast llamado “Descasadas”, cuatro mujeres, entre ellas dos diputadas de Morena, hablaron de los adultos mayores, pero con comentarios peyorativos, discriminatorios.
Entre risas, burlas y sarcasmo las legisladoras de Puebla, Nayeli Salvatori, coordinadora del podcast, y Graciela Palomares, así como Hilda Salvatori, funcionaria del Issste en esa entidad y hermana de Nayeli, y Nadia de la Rosa, conductora de un programa de Televisa en ese estado, expresaron que los adultos mayores “huelen a baúl” y se “están pudriendo”, amén de expresar también que tienen arrugas, enfermedades crónicas degenerativas, carecen de pelo y demás lindezas.
Escándalo
El escándalo, por las redes sociales y otros espacios de opinión, llegó a la mañanera de la presidenta de Claudia Sheinbaum y a la titular de Morena. Ambas reprobaron las actitudes de las legisladoras y la dirigente morenista señaló que turnaría el caso a la Comisión Nacional de Honor y Justicia del partido guinda.
Y sí, para las cuatro mujeres hubo consecuencias: las dos diputadas poblanas perdieron temporalmente sus derechos partidistas, la conductora de televisión fue despedida de Televisa y la funcionaria del Issste solamente fue amonestada.
Estas diputadas son un ejemplo, como muchos que llegan a Morena, de los favoritismos, componendas y acuerdos bajo la mesa para ocupar un cargo. Muchos legisladores son conductores de televisión, actrices, modelos, deportistas, influencers, que llegan sin espíritu de servicio y sin compromiso partidista.
Si las personas de la tercera edad son un baluarte de Morena y la Cuarta Transformación, ¿cómo esas legisladoras lo olvidaron y cometieron el craso error de ofender a este amplio sector?
Esto muestra también que muchos alcaldes, funcionarios, diputados, senadores y políticos brincaron a Morena por el poder, por seguir en la nómina, para seguir con los lujos, para protegerse por las denuncias de su turbulento pasado, pero no por amor a la política de servicio, ni por ayudar a los ciudadanos, ni por el avance de la comunidad.
Estos saltarines o “chapulines” buscan incrementar el patrimonio familiar. No viven en lo personal, ni en el puesto, en la austeridad, ni en la humildad, ni hay deseo de servir. Y al paso del tiempo van mostrando el cobre.
Es importante, necesario y urgente rescatar valores perdidos en la sociedad como el respeto a los derechos y a la dignidad de los adultos mayores. No es posible maltratar, ofender, denigrar, discriminar, abandonar y olvidar a los padres y abuelos de edad avanzada. Ya dieron su tiempo, su esfuerzo, su trabajo, aunque muchos siguen en movimiento, dando lo mejor cada día.
Sí, los adultos mayores y los abuelos tienen otro olor. Huelen a tranquilidad, a serenidad, a gratitud, al amor a la vida. También tienen olor a baúl, pero por el aroma de la madera añejada, recia, fuerte, compacta. No todos llegan a la tercera edad o a la cuarta o rebasan los cien años, menos con ese olor a baúl bien labrado por tantos recuerdos atesorados. Solo los elegidos. Escucha a tu padre y abuelo de avanzada edad, abrázalo, dile que lo amas y hazle sentir que es importante en tu vida. Larga vida a los abuelos. —Mérida, Yucatán
(*) Profesor
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