miércoles , 12 agosto 2026
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Mujeres y Política/ Embarazo forzado en infancia

Soledad Jarquín Edgar

Fuente: Las Caracolas

Oaxaca, 12 de agosto, 2026.- En todos los tiempos han existido embarazos de niñas y adolescentes, situación que obligó al gobierno mexicano a crear la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA) en 2015, hoy prácticamente el programa solo se aplica en 50 municipios estratégicos, uno de los cuales no es Matamoros, Tamaulipas.

Las cifras han cambiado, menos niñas son madres, pero el problema persiste. Cada día 22 niñas son madres y para nadie es sorpresa que esos embarazos son producto de la violencia sexual provocada, generalmente, por un hombre conocido de la familia o cercano a la familia.

Uno de los datos más recientes fue dado a conocer por el Consejo Nacional de Población, en 2010 hubo 17 mil 280 nacimientos de bebés cuyas madres tenían entre 10 y 14 años. Para 2025, el número de estos nacimientos había descendido a 7 mil 887. La estadística nos muestra que el mayor número de embarazos de niñas descendió entre 2010 y 2018 al pasar de 17 mil 280 a 10 mil 500, es decir, 6 mil 780 embarazos forzados menos en nueve años.

Cuando viene el cambio de régimen, la disminución evidentemente es menos efectiva. El programa sigue operando, aunque no de la misma manera, le decía, se aplica con “enfoque” en 50 municipios del país, el 2 por ciento de los municipios mexicanos. Solo 10 entidades de las 32 que conforman la República mexicana. Demasiado pocos para un país con elevadas cifras de violencia contra las mujeres, adolescentes y niñas.

El resultado es que en los últimos siete años, de 2019 a 2025, solo se redujo otros 2 mil 75 embarazos de niñas de entre 10 y 14 años, hasta llegar a la cifra que mencioné antes, todavía 7 mil 887 niñas fueron madres de manera forzada en 2025.

Las estadísticas hablan casi por sí solas. No se puede dejar de hacer en México, por el contrario, cada día se tiene que hacer más. En días pasados el país entero supo del caso de una niña de 10 años embarazada, producto de una violación sexual, en Matamoros, Tamaulipas, y eso obligó a las autoridades de la -todavía acéfala- Secretaría de la Mujer a hacer pública la demanda de atención para la niña, además del “regaño” a los medios y otras formas de comunicación por el sensacionalismo empleado, cuando quien dejó de hacer fue el gobierno de la 4T.

Dice la Secretaría de las Mujeres que “enérgicamente condena los hechos denunciados…”, sin embargo, a estas alturas, lo sabemos, no les toca “condenar” porque quienes dejaron de hacer su trabajo son esas instituciones al reducir a 50 municipios la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes cuando tenemos un problema latente en todo el país. Alguien tendrá que explicar esa decisión y los lentos resultados que hoy existen para “erradicar” los embarazos producto de la violencia sexual contra niñas.

Los estados del norte tiene menores tasas de fecundidad forzada entre los 10 y los 14 años, lo realmente dramático es que ninguna entidad reporta cero nacimientos de madres siendo niñas o adolescentes. El problema está ahí, latente, esperando saltar por cualquier lado.

Porque la violencia machista sienta sus bases en el patriarcado, una estructura social, económica e histórica que parece inamovible cuando estamos frente a estas formas de control que dañan para siempre el futuro de una niña. Cuando volvemos a ver lo que sucede en las instituciones donde hay un control patriarcal es cuando me explico porque un programa que tenía algunos buenos resultados no se sigue aplicando en todo el país.

Sí, es verdad, respuestas hay muchas.

Por SOLJAR

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