Francisco Martín Moreno*
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 27 de octubre de 2026.- La reacción de los mercados brasileños fue contundente y claramente negativa al conocerse los resultados de segunda vuelta en las elecciones del domingo 25 de octubre pasado. Lula derrotó a Bolsonaro por aproximadamente 51,8% contra 48,2%, después de que Bolsonaro había ganado ampliamente en la primera vuelta.
En las semanas previas, los mercados habían estado apostando a favor de Bolsonaro, en el entendido que los índices bursátiles habían subido con extraordinarios resultados y el real se había apreciado a la espera de la llegada de un líder de vanguardia, portador de ideas modernas, a la presidencia de Brasil para disparar la generación de riqueza y de desarrollo económico.
¿Resultados ante la inesperada victoria de Lula?
El Ibovespa, el principal índice bursátil de Brasil, y el más importante de América Latina, se desplomó 17%, provocando una alarmante suspensión temporal de operaciones. El real se depreció entre un 11–12% frente al dólar, aun cuando la pérdida más tarde se moderó. El ETF brasileño EWZ, un fondo administrado por Blackrock, se cayó un 26%… Los bonos de largo plazo también fueron castigados, en tanto el tesoro brasileño canceló las subastas de deuda debido a la extrema volatilidad.
Un Lula por cuarta ocasión en el poder, una prueba de que los brasileños habían entendido muy poco de las experiencias pasadas, (no existen las culpas absolutas), alarmó a los mercados por probable crecimiento del gasto público, por el incremento de la deuda pública, similar al caso mexicano, y por la posibilidad de que las tasas de interés permanezcan elevadas limitando el crecimiento económico por el alto costo del dinero. Tiene razón Reuters al sostener que la sostenibilidad fiscal es la principal preocupación de los inversionistas, o sea, la capacidad del gobierno para mantener sus políticas de gasto y de recaudación de impuestos, sin poner en riesgo su solvencia, con el peligro de acumular una deuda pública impagable o incumplir sus compromisos financieros. Un reflejo de la autarquía económica mexicana.
Los inversionistas habían comprado acciones y valores de Brasil anticipando una victoria de Bolsonaro, pero al ganar Lula, escupieron sus compras con el consecuente resultado: Todo debido a la pérdida de confianza. Los mercados no se equivocan.
Falta saber si la reelección de Lula podría ser anulada, un caso remoto, pues el presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, ya descartó que los problemas puedan comprometer el resultado electoral, de acuerdo, ¿pero Bolsonaro no podría crear una crisis política profunda, inconveniente por todo concepto para ese país? Ahora bien, en el evento de que se respete el triunfo de Lula, ¿quién será su ministro de Hacienda/Economía? ¿Qué programa fiscal presentará Lula? ¿Podrá convencer a los mercados y a las casas calificadoras de riesgos, de mantener los programas sociales sin disparar el déficit fiscal en Brasil que se ubica en 9,4% del Producto Interno Bruto (PIB), impulsado fundamentalmente por el elevado costo financiero de la deuda y el incremento del gasto público? ¿Sounds familiar? Eso es precisamente lo que los brasileños y el mundo quisieran ver, sin olvidar que Lula no cuenta con el control del congreso y que, por lo tanto, las negociaciones legislativas podrían complicarse severamente y peor aún, si Bolsonaro insiste en el éxito de su campaña que le fue arrebatado en los últimos 5 días por situaciones extrañas que pronto se harán del dominio público. La incertidumbre es inconveniente por todo concepto…
Si Lula (Sheinbaum) mantiene un gasto público elevado con subsidios a la población y aumenta el riesgo fiscal, las tasas permanecerán altas y si las tasas permanecen altas, el consumidor brasileño (mexicano) sufrirá.
Por supuesto que los mercados hablan no solo en Brasil, sino en el mundo entero. Tan hablan, que el crecimiento económico de México es prácticamente nulo, la inversión nacional y extranjera se ha contraído al igual que acontece con el desplome de la recaudación debido a las menguadas utilidades en las empresas. ¿La 4T todavía cree que contratando deuda pública para pagar intereses evitará una nueva catástrofe monetaria y social en el futuro? Los mercados han hablado y seguirán hablando, sobre todo porque la 4T ya desapareció al Estado mexicano… Nos vemos en junio del 2027…
*Escritor
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