Marcelo Pérez Rodríguez (*)
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 27 de agosto, 2026.- La protesta de los trabajadores de salud del Hospital General “Agustín O’Horán”, debido a la escasez de personal y a la falta de medicamentos e insumos, produjo incomodidad y cierta molestia al gobernador Joaquín Díaz Mena quien, en su mañanera, envió un fuerte mensaje a los enfermeros, enfermeras, doctores, doctoras, técnicos y administrativos: “pónganse la camiseta de la institución”.
El gobernador no salió para reconocer el esfuerzo del personal del O’Horán, ni las carencias de medicinas, de insumos y otros materiales, sino que lanzó su dardo, disfrazado de exhortación, para hablar de compromisos y entrega sin importar el horario, las carencias y el salario, como si el personal de salud no tuviera el uniforme bien puesto.
Posteriormente el mandatario anunció, porque le pasaron la información en ese momento, la cantidad de 50 millones de pesos adicionales para equipamiento hospitalario y la incorporación progresiva de médicos especialistas y enfermeras.
Pero el mandatario ya había enviado su dura crítica a los manifestantes y olvidaba, lamentablemente, que los trabajadores de salud tienen la bata, la cofia y los uniformes bien puestos y su compromiso lo han demostrado en momentos difíciles a pesar de las carencias, de horas extras y falta de estímulos económicos.
Es fácil para el gobernador decirle a los trabajadores que se pongan la camiseta cuando él está cómodo, detrás del escritorio, con aire acondicionado, un buen salario y si se enferma o sufre algún accidente automovilístico no va a ir al hospital O’Horán, sino tendrá atención médica particular, mientras enfermeras y médicos atienden a catorce pacientes cada uno, yendo de cama en cama por largos pasillos para darles la medicina, realizar diagnósticos, curar heridas o recibir a enfermos y heridos con diversas dolencias e incluso con urgencias para operaciones.
Y ante la escasez de personal y carencias de medicinas e insumos es lógico que los pacientes no reciban la atención inmediata y de calidad que requieren, los esfuerzos se realizan, pero esto cansa, estresa y molesta a trabajadores y enfermos.
Además de la crítica “motivacional” para ponerse la camiseta sin importar horario, carencias o bajos salarios, el gobernador se puso de ejemplo y recordó cuando era mozuelo y trabajaba en un hotel de Cancún. Si debía salir a las cuatro de la tarde y le avisaban que llegarían varios camiones de turistas a las once de la noche, él se quedaba para esperarlos y atenderlos y demostrar su entrega y compromiso.
Pero el gobernador olvidó que no es lo mismo esperar a decenas de turistas durante varias horas en un lugar recreativo y con todas las comodidades, además con la esperanza de recibir jugosas propinas, a atender a docenas de pacientes, entre niños, adultos y personas de la tercera edad con diversas dolencias, traumatismos y exigencias de cirugía, con falta de personal, carencias de medicamentos y sin el estímulo de las propinas.
Por eso en redes sociales y otros espacios de opinión el gobernador es criticado duramente por trabajadores de salud y ciudadanos en general por esas expresiones que, en vez de reconocer el esfuerzo y entrega del personal del O’Horán, dejan entrever que no están comprometidos con la institución y solo protestan para tener más gente de apoyo y más salario.
Sin embargo, enfermeros, enfermeras, doctores, doctoras, radiólogos, administrativos e intendentes en los años de la pandemia se pusieron, no solo la camiseta, sino el traje protector y las mascarillas para atender a los pacientes que llegaban, sin horario, sin pago de horas extras, sin ver a sus familiares y con el riesgo de contagio. Muchos perdieron la vida.
Qué fácil se olvida la heroica tarea del personal de salud en la pandemia. Qué fácil es minimizar las peticiones de estos trabajadores, que piden más manos para atender a los pacientes, más medicinas y más insumos, cuando en el otro lado se tienen comodidades y jugosos salarios.
Un yerro, un traspié más del mandatario ante este “exhorto motivacional”. ¿Quién le escribió esas líneas sobre la camiseta? ¿Quién lo asesora en estos casos? ¿O fue espontáneo y quiso recordar su época de juventud cuando se ponía la camiseta en los hoteles de Cancún?
¿Quiénes deben ponerse la camiseta? Hay muchos en el gabinete, diputados, senadores, alcaldes, dirigentes sindicales del sector salud y funcionarios que deben ponerse la camiseta del compromiso, la austeridad, la humildad. No solo ponerse la camiseta partidista cuando se acercan las elecciones.
La camiseta del gobernador es ahora de color guinda. Antes tuvo la tricolor y luego la azul. Están ya colgadas. Pero los ciudadanos le exigen que se ponga la otra, la que dice YUCATÁN y debajo COMPROMISO CON EL PUEBLO. Esa es la camiseta que hoy el mandatario debe ponerse, lucir y sudar.— Mérida, Yucatán.
(*) Profesor
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