María de los Ángeles Huerta del Río
Fuente: El Sol de México
El método de selección interna en Morena ha encendido un debate profundo en las bases. Analistas de izquierda como Julio Astillero, Témoris Grecko, Paco Cruz y Álvaro Delgado han externado su preocupación: un partido que nació combatiendo a los poderes fácticos no puede terminar aliándose con grupos de poder que encarnan lo que prometió combatir. René Delgado ha detallado, desde la televisión nacional, el déficit de credibilidad que provoca la opacidad metodológica.
Comprendo la complejidad. Coordinar un partido de la magnitud de Morena entraña una responsabilidad histórica colosal. Liderazgos como Ariadna Montiel han enfatizado la prioridad de aplicar filtros rigurosos, comités de evaluación y auditorías de trayectoria, en línea con la directriz de la presidenta Claudia Sheinbaum: la Cuarta Transformación exige candidatos de honestidad probada y vínculo con las causas populares.
Pero aquí está el punto que quiero subrayar: el cuestionamiento no es únicamente a los resultados. También es al método. Las encuestas, por sí solas, no bastan. Tendrían que haber incluido otros filtros —de trayectoria, de congruencia, de arraigo— y de haber sido así, más de uno de estos resultados no hubiera sido tal. Con todo y encuestas.
En mis recorridos por el territorio, el sentir de los cuadros locales es claro: lo que la dirigencia defiende como pragmatismo necesario, en las asambleas se interpreta como una flexibilización de los ideales frente al peso de los grupos de poder locales. No lo digo yo: lo escucho en cada plaza, en cada comité, en cada conversación con militantes de base.
Guerrero: la exigencia territorial de congruencia
En Guerrero, la discusión no es un secreto de escritorio. Liderazgos históricos de comprobada trayectoria obradorista, como el exdiputado Rubén Cayetano y la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, han canalizado el sentir de una parte de la militancia. Cayetano calificó el ejercicio local como una “encuesta frívola” y afirmó tajantemente que en el estado “triunfó el cacicazgo”. López Rodríguez advirtió sobre los altos costos de convalidar acuerdos que ignoran al territorio.
El descontento se centra en la designación de Beatriz Mojica Morga. En la memoria colectiva de las bases se recuerda su llegada al partido apenas en 2019, tras una carrera en la cúpula del PRD de “Los Chuchos”, donde respaldó la campaña presidencial panista de 2018. El periodista Paco Cruz documentó su estrecha operación con el exgobernador Ángel Aguirre Rivero. Lo que se comenta entre los fundadores de la región es que, frente a perfiles de arraigada integridad de izquierda, esta decisión evidencia que la auditoría moral sigue siendo una asignatura pendiente en la entidad. La fuerza que siguen teniendo los grupos de poder locales parece corroborar esta percepción.
Michoacán: el desafío de la unidad interna
El escenario michoacano replica la tensión tras el nombramiento del exfiscal Carlos Torres Piña. En las calles y comités de base se advierte el fundado temor de que un perfil impulsado desde el aparato de gobierno local fracture la cohesión en un territorio históricamente complejo de articular.
Las observaciones de los cuadros locales cuestionan el intrincado tejido de alianzas operado a nivel nacional entre el senador Raúl Morón Orozco, la dirigencia nacional e influyentes actores políticos para condicionar esta postulación. La distancia tomada por el Partido del Trabajo el día del anuncio, junto a la inconformidad latente del propio Morón y del diputado Leonel Godoy Rangel, reflejan el sentir michoacano: el proceso no priorizó el consenso democrático ni el respeto a las bases, sino el control político con miras a la sucesión gubernamental de 2027.
Campeche: el reciclaje y el desgaste de las encuestas
En Campeche, la conversación de la militancia gira en torno a la pérdida de identidad ideológica por la incorporación de figuras provenientes de las antípodas del movimiento. La postulación de Pablo Gutiérrez Lazarus, político con antecedentes de cepa panista, genera desencanto entre los simpatizantes que fundaron la organización desde sus orígenes.
Esta preocupación encuentra sustento en el análisis del historiador Lorenzo Meyer, quien advirtió que el método de selección corre el riesgo de sufrir un desgaste moral si se percibe como un formalismo opaco. Al no transparentarse la metodología y el rigor de las consultas, se da paso a sospechas de simulación entre los votantes. Para la militancia campechana, abrir las puertas al panismo tradicional transmite un mensaje de pragmatismo excesivo, donde el pasado queda absuelto si el candidato cuenta con una estructura electoral útil.
Zacatecas: la paradoja del control familiar
Zacatecas se mantiene como el epicentro de la discusión nacional sobre el nepotismo y el relevo político. Entre inconformidades de grupos internos que demandaban democracia participativa bajo la consigna de “no al nepotismo”, se formalizó la designación de la senadora con licencia Verónica Díaz Robles.
Para la opinión pública, el nombramiento plantea una compleja paradoja de congruencia. En los meses previos se había socializado en el estado la importancia de evitar sucesiones políticas directas, candado que frenó la postulación por consanguinidad de Saúl Monreal. No obstante, se señala que la llegada de Díaz Robles —madre de los sobrinos de la dinastía gobernante— es un gris metodológico en la aplicación de dichos criterios. La ciudadanía zacatecana observa que, a pesar de los discursos de renovación, las candidaturas clave permanecen bajo la influencia del mismo apellido, limitando las opciones de los cuadros de base.
Conclusión: el valor del Poder Legislativo hacia 2027
El contraste entre las directrices del Ejecutivo Federal y las inquietudes de los territorios obliga a una profunda reflexión de responsabilidad política. El malestar que hoy se escucha en Guerrero, Michoacán o Campeche no busca debilitar el proyecto. Busca exigir que los filtros éticos se cumplan y que el método de selección sea revisado a fondo: las encuestas solas no bastan. La prioridad es consolidar la transformación y evitar, bajo cualquier circunstancia, entregar estas plazas al bloque opositor.
Frente a este complejo dilema, el verdadero blindaje institucional rumbo a 2027 no reside únicamente en las estructuras ejecutivas estatales, sino en la solidez y dignidad del Poder Legislativo Federal y las legislaturas locales. La Cámara de Diputados y el Senado constituyen la última línea de defensa de la transformación. Una solución estratégica para sanar las heridas internas es garantizar que los liderazgos fundacionales y cuadros valiosos desplazados ocupen espacios preponderantes en las listas parlamentarias. Desde ahí, estos perfiles históricos fungirán como guardianes permanentes y vigilantes atentos de la actuación de los coordinadores electos.
Bajo esta lógica de lealtad de cepa, las bancadas deben integrarse por cuadros forjados en la lucha social, ajenos a las agendas personales. La ventana de tiempo previa a la inscripción legal ante las autoridades electorales otorga una oportunidad intermedia: si las bases demuestran democráticamente y con evidencias claras que un perfil carece de respaldo popular, la dirigencia debe tener la madurez de rectificar y ajustar las candidaturas. Escuchar al pueblo no es debilidad; es honrar la máxima del movimiento: con el pueblo todo, sin el pueblo nada.
- Voces del Pueblo / Movimiento Nacional por la Esperanza
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