martes , 14 julio 2026

Nos han saqueado

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Fuente: Diaro de Yucatán

Mérida, 14 de julio de 2026.- ¿Qué está pasando en nuestra entidad que los apagones están a la orden del día en diferentes municipios y la crisis del agua potable es una realidad que causa estragos a diario en numerosos hogares?

La infraestructura, dicen las autoridades, está dañada, caduca, obsoleta, pero durante años y en estos últimos meses no se ve el interés para darle mantenimiento a las plantas de energía y a los cárcamos del agua potable, modernizar las maquinarias y solucionar los problemas.

No hay dinero, es la cantaleta de siempre, pero tanto la CFE y la Japay reciben dinero de los usuarios mensual o bimestral, amén del presupuesto anual que perciben. ¿Dónde acaba toda esta economía?

Muchas colonias, fraccionamientos y comisarías de la ciudad capital y diversos municipios del estado están sufriendo la carencia de la energía eléctrica, durante horas o días, por los constantes apagones que ponen en riesgo los alimentos refrigerados, los electrodomésticos y la salud de las familias.

Y el panorama es desolador y preocupante porque además de la falta de luz en muchos hogares hay escasez de agua en las tuberías. Con tinacos secos, porque el agua no tiene la presión adecuada, los miembros de las familias se las ingenian para acarrear agua en cubetas, garrafones u otros objetos.

Sin embargo, los funcionarios de la CFE y de la Japay e incluso el mismo gobernador no se preocupan tanto porque ellos en sus oficinas tienen luz, agua y aire acondicionado, incluso algunos de esos servidores públicos, como muchos políticos, no tienen problemas con la energía eléctrica, menos de agua en sus mansiones y ranchos porque consumen decenas de miles de litros al mes para las piscinas, las cabezas de ganado y los plantíos.

La CFE presume de ser una empresa pública de reconocida calidad mundial, pero en la realidad es una paraestatal con serias deficiencias, con fallas continuas en el suministro de energía eléctrica a los usuarios y con transformadores, cables y postes ya caducos. ¿Y a dónde va tanto dinero recaudado de los usuarios cada bimestre?

Francisco “Pancho” Torres culpa a la CFE, a los usuarios de Caucel que no pagan y a los viejos cárcamos de la crisis del agua potable, pero no hay mantenimiento, ni reparaciones inmediatas. Las fugas de agua tardan meses en ser atendidas, si es que acuden. Pero él se pasea tranquilo de una ciudad a otra, divirtiéndose, y como delegado de Morena en Kanasín.

Muchos cambios, enroques, renuncias y despidos se han dado en el gabinete de Joaquín Díaz Mena, pero a pesar de las duras críticas por la negligencia de las decenas de reportes por fugas de agua y su parsimonia ante la crisis hídrica que viven cientos de familias meridanas, Pancho Torres es inamovible, un “chapulín” protegido por el gobernador a pesar de su turbulento pasado priista.

El gobernador Huacho Díaz Mena y el director de la Japay están confiados en el préstamo de $1,500 millones para arrancar su proyecto ambicioso, sobre todo, para mejorar la infraestructura del agua potable, reparar los baches del periférico y crear otras vialidades.

Pero tanto la CFE, como la Japay, como Pemex, como el Isstey y como muchas otras dependencias, ricas en el ayer, ahora atraviesan problemas financieros, casi en quiebra. Recordemos que un presidente nos alertó, hace casi cincuenta años, para “prepararnos para administrar la abundancia”. Una promesa fallida. Un engaño más.

Se habla de austeridad, pero los funcionarios, políticos y gobernantes siguen viviendo entre lujos, derroche, viajes y compra de ranchos y mansiones; otros, alcaldes, gobernadores y legisladores, son investigados, obligados a renunciar y detenidos por involucrarse con grupos delictivos, por enriquecimiento ilícito y corrupción generalizada.

Así, no hay dinero que aguante la corrupción en los tres niveles de gobierno. Nos saquearon poco a poco cínicamente con demagogia cada tres años por alcaldes y cada seis por gobernadores, presidentes y funcionarios, alguien lo hizo en la entidad en un solo quinquenio.

Los ciudadanos se organizan y protestan, cierran calles y avenidas, por los apagones constantes y la falta de agua potable, pero no resuelven las autoridades los problemas porque, dicen, no hay dinero. Y sí, no pueden estar llenas las arcas, si cada gobierno nos saqueó y debilitó los presupuestos para los beneficios personales.

Estamos a oscuras, sin agua y sin dinero. Las autoridades extienden la mano y esperan un millonario préstamo para resolver el problema del agua. ¿Cuánto irá a este proyecto y cuánto se diluirá como fresca agua en manos de algunos? Tuvimos riqueza y nos saquearon, lo lamentable es que todavía nos siguen saqueando. —Mérida, Yucatán

(*) Profesor

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