María Beatriz Ríos Luján (*)
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 13 de julio de 2026.- Un viernes cualquiera de un mes cualquiera de los ochentas… sombras multicolores en los ojos, hombreras enormes que casi nos rebasaban el cuello y fijadores en spray para el pelo que formaban una neblina espesa en el cuarto donde nos preparamos para la fiesta.
En la grabadora sonaba a todo volumen la canción “Total Eclipse of the Heart”, en la voz particularmente ronca de la cantante Bonnie Tyler. La letra dramática y con toques ligeramente dark nos hacía vivir la canción al punto de subir al tapanco de la habitación de Genoveva para crear nuestra propia versión, más desgarradora aún: “And I need you now tonight and I need you more than ever”.
Y es que detrás de esa adolescencia tan llena de preguntas y tan vacía de respuestas surgió una voz que se rompió por accidente y terminó definiendo el sonido de desamor más dramático de toda una generación.
Bonnie Tyler nació en Gales como Gaynor Hopkins y se hizo famosa en los 70 con “It’s a Heartache”. En 1976 la operaron de la garganta. El médico le prohibió hablar por seis semanas y ella no obedeció. Su voz quedó ronca para siempre.
Pensó que su carrera había terminado. Sin embargo, en 1982 buscando un nuevo sonido, su equipo contactó a Jim Steinman, el compositor detrás de Meat Loaf. Steinman escuchó esa voz rota y supo que era perfecta para una canción épica que tenía guardada. Se la dio: “Total Eclipse of the Heart”.
En 1983 la canción explotó. Número uno en todo el mundo. El vídeo, la letra gótica y esa voz desgarradora la volvieron un himno de los ochenta.
Después vendría “Holding Out for a Hero” y más éxitos, pero “Total Eclipse” se quedó como su marca.
La historia tuvo un cierre perfecto en 2017. Hubo un eclipse solar total en Estados Unidos y Bonnie estaba en un crucero llamado “Total Eclipse Cruise”. Justo cuando el Sol se oscureció por completo, ella salió al escenario y cantó “Total Eclipse of the Heart” frente a miles de personas. 34 años después, la canción volvió a las listas y demostró que algunos eclipses nunca terminan.
Hoy esa voz tan peculiar se ha apagado, justo como cuando la Luna se interpone frente a la estrella más brillante de nuestra galaxia, esa llena de agujeros negros y constelaciones brillantes que nos recuerdan una creación mucho más grande que nosotros. Y así ya sin maquillaje, vestida de los recuerdos que me acompañan el alma, canto al viento con la intensidad que me habita desde siempre: “Once upon a time I was falling in love, and now it’s falling apart, nothing I can do, total eclipse of a heart”…
(*) Licenciada en Ciencias de la Comunicación.
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