miércoles , 8 diciembre 2021
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#YoDefiendoAlCIDE

Ataque de AMLO

Denise Dresser (*)

Fuente: Diario de Yucatán

1.— Porque el gobierno de López Obrador quiere que el pensamiento único —enraizado en un nacionalismo revolucionario extemporáneo— prevalezca en todos los ámbitos de la educación superior. No busca impulsar la inteligencia libre; prefiere la inteligencia enjaulada. En aras de desmantelar el neoliberalismo, termina justificando el antipluralismo: la supresión de quienes piensan, y de quienes piensan distinto.

2.— Porque en nombre del combate a las élites privilegiadas, acaba por arrasar con instituciones que han sido trampolines de movilidad social. Generaciones enteras de jóvenes formados por el CIDE para participar, servir, crecer, contribuir. Y entre ellos hay miembros del gobierno actual, que con sus defensas tibias o su silencio cómplice, demuestran una lamentable ausencia de valor moral.

3.— Porque la embestida al CIDE, tan parecida a la embestida a la UNAM, evidencia la organización política de los odios. El odio a la educados, el odio a los bilingües, el odio a los críticos, el odio a la técnica, el odio a los datos, el odio a la evaluación. El odio a la modernidad concebida como amenaza existencial. Odios nutridos incluso por aquellos que fueron beneficiarios de la educación de excelencia, y ahora recortan su conciencia para ajustarla al tamaño requerido por AMLO.

4.— Porque los esfuerzos por estrangular y controlar al CIDE reflejan impulsos profundamente antidemocráticos. Reflejan predisposiciones preocupantemente autoritarias. La búsqueda del orden y la homogeneidad, por encima de la diferencia y la diversidad. La alergia al debate feroz. La visión conspiratoria que ve a las universidades como lugares comandados por ideologías extranjerizantes que ponen en peligro a la patria.

5.— Porque el Presidente necesita a una nueva élite. La suya. Personas que darán voz a los agravios que él atiza, manipularán el descontento que él moviliza, y canalizarán el enojo contra adversarios que él elige. Necesita que miembros de su élite intelectual y educada encabecen una guerra contra el resto de la élite intelectual y educada, aunque eso incluya a colegas, amigos, excolaboradores, estudiantes. Necesita que sus intelectuales se aboquen a hacer propaganda a favor de un proyecto político. Y dicten cómo se debe enseñar, cómo se debe pensar.

6.— Porque en la visión de la 4T, los lugares en las universidades, en la burocracia, en el servicio civil, no deben estar reservados para los más capaces, sino para los más leales. No se promueve el avance con base en el trabajo o el talento, sino en la conformidad con las reglas dictadas desde Palacio Nacional o por los autores de la Constitución Moral. Como escribía Hannah Arendt, los gobiernos con proclividades autoritarias invariablemente reemplazan a los talentos de primera línea con los tontos útiles, cuya falta de inteligencia y creatividad serán los mejores garantes de su lealtad.

7.— Porque el ataque al CIDE y a otras instituciones es en realidad un esfuerzo por reemplazar unas élites por otras, cuyo papel es defender a López Obrador, por más deshonestas que sean sus declaraciones, por más grandes que sean sus errores, por más desastrosas que sean sus políticas. Se trata de premiar la obediencia, fomentar el nepotismo, permitir la captura de instituciones independientes por parte del Estado. Se trata de una purga disfrazada de lucha “bien intencionada” en contra de la meritocracia, la competencia, el neoliberalismo, y todas las ideas y prácticas “antipopulares” que el CIDE representa dentro de la cabeza presidencial.

8.— Porque el oficio de ser investigador o docente o estudiante parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empeñados en esconderla, antes y ahora. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deberían dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al país que no tienen derecho a seguir haciéndolo; de mirar a México con la honestidad que requiere. Honestidad que ahora el oficialismo intenta acallar.

9.— Porque la misión del CIDE ha sido la de toda universidad: alzar la vara de medición. Enseñar. Investigar. Confrontar la mentira con los datos, y la propaganda con el rigor. Quienes han sido formados ahí saben que la mejor manera de rendirle tributo a tu país es a través de la inteligencia independiente. Y ahora que se encuentra acechada, toca defenderla.— México.

Periodista

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