Marcelo Pérez Rodríguez*
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 4 de noviembre de 2026.- Por fin, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció, ante la avalancha de pruebas y críticas sobre la corrupción en el INE, que Gudalupe Taddei Zavala, ya exconsejera presidenta de esta institución, “traicionó al pueblo de México”.
Y sí, fue un golpe de traición que sacudió a la democracia y resquebrajó la confianza de los ciudadanos. Una institución encargada de proteger y fortalecer los procesos democráticos se ve envuelta en escándalos de tráfico de influencias, favoritismos a empresas y triangulaciones de recursos.
La consejera presidenta y su empresario favorito, José Alfredo Hernández Casillas, tejieron una red de corrupción que los benefició con millonarias ganancias y también benefició a los hijos de la señora Taddei y a otros funcionarios y consejeros del instituto.
¿Cuántos años de silencio hubo entre consejeros y funcionarios del INE mientras unos convertían al organismo electoral en una caja chica? ¿Cuántas complicidades se tejieron mientras el dinero se saqueaba del presupuesto electoral?
Esto es traición a los ciudadanos, y ante lo descomunal y vergonzoso del saqueo es necesario que las investigaciones lleguen al final de esta historia y sancionar con severidad a los involucrados. Sería una bofetada a los ciudadanos si esto queda impune y se le da vuelta a la hoja en espera del olvido o que otro escándalo opaque la corrupción en el INE.
Algo pasó entre la exconsejera presidenta Guadalupe Taddei y su contratista preferido, José Alfredo Hernández Casillas, para que se filtraran a la prensa datos, vídeos y audios que mostraban el tráfico de influencias, el derroche y el lujo del empresario y los hijos de la ex funcionaria.
Al parecer, según las informaciones en vídeos y audios, la desavenencia se dio porque surgió, desde muy arriba, otro contratista que deseaba un contrato millonario sobre las credenciales de elector. Y esto molestó al empresario favorito y, se deduce, que él filtró la información para mostrar le red de favoritismos que se tejía.
Es lamentable que los funcionarios que prometen servir con humildad al pueblo y manejar con honradez el presupuesto sean los encargados de utilizar el poder para realizar negocios ilícitos y el erario público para enriquecerse.
La humildad, la sencillez, la austeridad y la honradez se convierten en palabras vacías en los discursos de los políticos. El poder y el dinero los ciegan y los compromisos y promesas se olvidan.
Esto es traicionar al pueblo y la confianza de los ciudadanos. Por eso la gente desconfía de los políticos y gobernantes. Y es lógico. Los diputados y senadores desaparecen de sus distritos y solamente retornan en vísperas de elecciones, pero viven entre lujos y derroches; los alcaldes, en vez de trabajar en beneficio de la comunidad, adquieren viviendas y extensiones de tierra y al final de su gestión ponen algunos negocios para invertir; los funcionarios buscan exprimir los presupuestos y otorgar contratos de obras con favoritismos para obtener negocios millonarios, y los gobernadores siguen el mismo patrón, después de pasar por varios puestos, adquieren ranchos, viviendas, ganado y vehículos de lujo.
Y todavía hay ex gobernadores, ex alcaldes y ex legisladores, así como alcaldes, diputados y senadores, que pretenden, sin sonrojo alguno, buscar reelegirse u otro puesto cuando dejaron atrás abusos, saqueo, obras inconclusas, enriquecimiento personal y corrupción.
No solo al INE lo convirtieron en un espacio de abusos, saqueo y enriquecimiento, hay otras dependencias y otros funcionarios que están otorgando contratos con favores, triangulaciones de recursos, creando empresas fantasmas y negocios que incrementen los bienes personales.
Las autoridades del INE golpearon la confianza de los ciudadanos. ¿Cómo devolverán esa confianza resquebrajada al pueblo? Es necesario depurar esa institución. Hay mucha contaminación y complicidad entre los consejeros y funcionarios. Unos fueron cómplices, otros guardaron silencio. La escoba es necesaria en breve, antes del proceso electoral que se avecina.
La señora Guadalupe Taddei, la reina del INE, y muchos otros servidores públicos han traicionado al pueblo, otros siguen traicionándolo. Mientras no haya castigo para esos malos funcionarios, alcaldes, legisladores y gobernadores la corrupción seguirá afianzándose en los tres niveles de gobierno. Esperemos que las investigaciones de la ASF y de la UIF pongan las pruebas sobre la mesa y surjan las consabidas órdenes de aprehensión.
La impunidad ya ha protegido a muchos. Por tanto, tenemos cada trienio y sexenio un pueblo más pobre, pero más políticos millonarios.— Mérida, Yucatán
*Profesor
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