Sofía Carvajal
Fuente: El Sol de México
Mérida, 12 de agosto de 2026.- La libertad de expresión se pone a prueba cuando un gobierno acepta la crítica. Las democracias maduras entienden que el debate público debe ser incómodo para quienes gobiernan y que la prensa tiene la obligación de cuestionar al poder, no de servirle.
Por ello, resulta preocupante que el Poder Ejecutivo en México, bajo el argumento de proteger a las audiencias o combatir la desinformación, pretenda ampliar la capacidad del Estado para influir en los medios de comunicación, mediante multas, sanciones o incluso el despido de periodistas.
Sin embargo, detrás de ese discurso surge una pregunta inevitable: ¿quién decide qué información es “correcta” y cuál no? En una democracia liberal, esa decisión corresponde a los ciudadanos, a la competencia entre medios y al libre intercambio de ideas, no al gobierno.
A ello se suma la controversia generada por resoluciones del Instituto Nacional Electoral que ordenaron retirar publicaciones del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno. Este tipo de decisiones alimenta la percepción de que las autoridades electorales actúan con un criterio desigual y demuestra, de manera burda, que nuestro Instituto, que en mejores tiempos tuvo reconocimiento internacional, está hoy muy lejos de ser autónomo y aún más lejos de defender nuestra deteriorada democracia. Los consejeros no están comprometidos con el país; están comprometidos con el gobierno.
El problema de fondo no es únicamente una resolución específica, sino la percepción de que las instituciones encargadas de garantizar el equilibrio democrático terminan limitando el discurso político. En una democracia sana, la respuesta frente a una acusación debe ser el debate público, el derecho de réplica y, cuando corresponda, las vías legales, no las restricciones destinadas a silenciar a la oposición.
La historia moderna ha demostrado que las democracias ya no suelen desaparecer mediante un golpe de Estado de un día para otro. Hoy, su deterioro es gradual y comienza con el debilitamiento de los contrapesos institucionales, la desaparición de los órganos autónomos, la eliminación de la autonomía del Poder Judicial y la desaparición de la libertad de expresión.
Los gobiernos que buscan concentrar el poder rara vez se presentan como enemigos de la democracia; por el contrario, justifican sus acciones bajo conceptos aparentemente legítimos, como combatir la desinformación, proteger a las audiencias o regular el discurso público.
Para muestra, algunos ejemplos muy visibles y claros: los casos de Venezuela, Nicaragua, Hungría y Turquía ilustran ese fenómeno. En Venezuela, el progresivo cierre de medios independientes, las restricciones a periodistas y la utilización de organismos estatales para limitar el pluralismo acompañaron el deterioro de las instituciones democráticas. Organizaciones internacionales como Freedom House y Human Rights Watch han documentado cómo las restricciones a la libertad de expresión fueron de la mano de la concentración del poder político.
En Hungría, el gobierno de Viktor Orbán impulsó reformas graduales que le permitieron ampliar su influencia sobre el sistema de medios públicos y privados, una de las principales causas del debilitamiento democrático.
Cuando el gobierno comienza a decidir qué información es aceptable, qué palabras pueden utilizar los opositores o qué narrativas deben prevalecer en el debate público, la democracia pierde uno de sus pilares fundamentales. Cuando previamente canceló la autonomía del Poder Judicial, cuando se hizo a la mala del Poder Legislativo y cuando desapareció órganos autónomos, la intención es evidente.
La pregunta es: ¿qué vamos a hacer como sociedad para impedir la pérdida de nuestro sistema democrático y republicano? Las opciones se cierran. O la ciudadanía se une en el mismo sentido, o nos quedaremos sin el país de libertades y oportunidades al que todos debemos aspirar.
Las elecciones de 2027 serán clave para ello y Morena lo sabe. Resulta lógico que inicien su andanada contra la libertad de expresión en este momento. Hace mucho que sacaron el cobre.
..:: Visión Peninsular ::.. Visión Peninsular, publica solo la verdad de lo que pasa en nuestro Estado, Quintana Roo y Campeche.