lunes , 28 septiembre 2026
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Aguas profundas / El huachicol que nunca existió

Luis Carriles

Fuente: El Sol de México

Mérida, 24 de septiembre de 2026.- El jueves 17 de septiembre se anunció el mayor decomiso de huachicol desde que la 4T es gobierno y, al otro día, los diarios traían la narrativa oficial: “Dan el mayor golpe al huachicol, aseguran 59 millones de litros en Guanajuato”.

Pero empezaron los detalles: no era una planta ilegal, se terminó en 2017, tiene todos los permisos, el combustible fue importado legalmente y pertenece a Shell, ExxonMobil y Valero, incluso a Pemex. El origen fue Corpus Christi, Texas, y el legítimo propietario es Gas Natural del Noreste, que tiene a Simsa en la panza, la misma empresa de Nessim Issa Tafich, que es el CEO, y Salomón Issa Tafich, director de Divisiones.

Fueron aliados de Pemex durante la administración de Octavio Romero Oropeza, su mejor contratista, y eso sí: movieron combustible a nombre de Pemex por todo el país. Negociazo.

La terminal de almacenamiento está en San José Iturbide, Guanajuato. Su permiso es el PL/19344/ALM/2016 y sus modificaciones son las resoluciones RES/409/2017, RES/724/2018 y RES/260/2020, otorgadas por la CNE por 30 años. Sus autorizaciones ambientales y de seguridad industrial son ASEA/UGI/DGGTA/0313/2016 y ASEA/UGI/DGGPI/2835/2019, y su permiso ferroviario es el SCT.6.11.413.-153/2018, otorgado por la SICT, más el Permiso de Uso de Suelo, licencia de funcionamiento y V.Bos de Protección Civil y de Medio Ambiente.

Y siguieron saliendo datos. Por ejemplo, el cierre de la terminal fue el 4 de septiembre y reabrió de inmediato, una semana antes del anuncio que hizo que los noticieros se volvieran locos con el error de la delegación de la FGR en Guanajuato.

¿Quién hizo la pifia? Juan Francisco Vera Ayala, delegado de la FGR en Guanajuato, llegó en enero y ahora tendría que preparar sus maletas por el fiasco del supuesto golpe histórico al huachicol. Según esta versión, él alentó a la gobernadora del PAN, Libia Dennise, a presumir un resultado espectacular en seguridad. Error político.

Mucha atención tendrá que poner la fiscal general, Ernestina Godoy, porque las traiciones al interior de la FGR están a la orden del día. Resulta que, cuando Godoy se enteró del caso, le pidió dejarlo a un lado, pero el delegado dijo que primero lo tenía que saber Omar García Harfuch y que él se iba a encargar de ello. La realidad es que al fulano ni lo topan en la SSPC, pero él creyó, y se lo dijo a su gente, que el Jefe Máximo, hoy director de Pemex Logística, lo iba a apoyar y lo iban a nombrar el Zar contra el Huachicol. Nada más.

Pero el anuncio fracasó: la empresa comprobó sus operaciones, la procedencia del combustible continúa bajo revisión, la terminal opera con normalidad y la FGR atrajo el caso por la posible comisión de delitos previstos en la Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Cometidos en Materia de Hidrocarburos. Pero la realidad es que les urge cerrarlo y, a lo mejor, renunciar al delegado Vera Ayala.

La FGR instruyó a la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada trabajar la carpeta de investigación respectiva y mantenerla lejos de Vera Ayala y sus manos de lumbre. El ridículo de la FGR y su nombre quedan en la primera línea del costo político, aunque, si la mandataria impulsó la operación, sería muy cómodo que ahora toda la responsabilidad cupiera en las maletas del delegado.

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