Sara Lovera
Fuente: El Sol de México
Mérida, 6 de octubre, 2026.- La presencia de las mujeres en la política mexicana, a más de 100 años de haberse elegido a la primera regidora en el municipio de Yucatán en 1922, obliga a un recuento multidimensional, con un interrogante sustantivo: ¿ejercen el poder de una manera distinta a la de los hombres? ¿Cuál es la diferencia? Numéricamente importantes, pero en paridad, ¿las mujeres empoderadas han sido capaces de transformar las lógicas institucionales, culturales y simbólicas de nuestro tiempo y nuestra democracia?
Esto viene a cuento porque octubre convoca a pensar en las representaciones femeninas por el aniversario del voto universal, que este 17 de octubre cumple 73 años. Participantes en cientos de elecciones en los tres órdenes de gobierno y en sucesivas administraciones durante más de siete décadas, ¿transformaron formas, prácticas y resultados ejerciendo el poder?
En su libro Mujeres en el cambio social en el siglo XX mexicano (CIESAS-Siglo XXI, 2014), María Teresa Fernández Aceves examina las trayectorias políticas y de vida de cinco mujeres militantes y feministas en la esfera pública, en Jalisco y en México, y analiza sus hechos y discursos en el contexto de la Revolución Mexicana. Sostiene que contribuyeron a la modernidad y a la democracia.
Cito a esta investigadora del CIESAS porque sale del común denominador de libros, entrevistas y series de televisión sobre la participación política de las mujeres exitosas y/o víctimas, en un contexto de obstáculos patriarcales, que generalmente describen la eterna lucha para lograr presencia numérica, lejos de analizar el ejercicio del poder.
Fernández Aceves, por el contrario, escudriña cómo lo hicieron, cuáles fueron sus contribuciones a diversas corrientes políticas, como el anticlericalismo, anarcosindicalismo y libre pensamiento en la construcción del Estado mexicano, concibiendo, además, vías concretas para la emancipación de la mujer.
Las interrogantes me ocupan ante la realidad actual, ya que nunca en la historia mexicana las mujeres ocuparon tantos puestos de poder, como en estos años. De 1953 a la fecha, 19 mujeres llegaron al Poder Ejecutivo del país y distintas entidades de la República; son la mitad en los congresos y cientos de municipios. Se dice que todavía enfrentan tensiones, resistencias institucionales, dinámicas partidistas y reglas informales de poder que limitan su ejercicio; experimentando sistemáticos cuestionamientos y descalificaciones, pero mandan.
Conocer sus experiencias concretas es una tarea urgente. Porque analizar a Belén Sárraga (1872-1950), Atala Apodaca (1884-1977), María Arcelia Díaz (1896-1939), Guadalupe Martínez Villanueva (1906-2002) y Guadalupe Urzúa Flores (1912-2004), las mujeres estudiadas por Fernández Aceves, podrían dar luz de cómo su incorporación al poder pudo cambiar el ejercicio de la autoridad.
Hoy 15 mujeres en funciones de poder decidieron contarnos cómo ocupan ese lugar en un libro titulado Habitar el poder: mujeres en clave política, del Instituto Electoral de Coahuila. Desde Patricia Mercado Castro a Carolina Viggiano Austria, de Patricia Galeana Herrera a Tatiana Clouthier Carrillo, de Dulce María Sauri Riancho a Loretta Ortiz Ahlf, responden la inquietud del filósofo alemán Martín Heidegger (1889-1976), sobre el sentido de ser, de residir, morar, vivir y poblar la política contemporánea como mujeres. Heidegger es considerado como el pensador y filósofo más importante del siglo XX.
Es interesante conocerlas, leerlas sin ser analizadas por terceras personas. Estas políticas, funcionarias y poderosas académicas o feministas del momento se abren al escrutinio público. Veremos.
*Periodista. Editora de Género en la OEM y directora de Semlac.
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