Marcelo Pérez Rodríguez (*)
Fuente: Diario de Yucatán
Mérida, 19 de agosto de 2026.- Hay mucho dinero en la iniciativa del Ejecutivo Estatal entregada al Congreso para solicitar un préstamo de $1,562 millones para el Plan Bienestar Metropolitano. Una deuda más sobre las espaldas de los yucatecos.
Esta cantidad millonaria iría a la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán, a mejorar la movilidad y a dotar de tecnología a la seguridad pública, así como el refinanciamiento de la deuda pública por un poco más de $9,267 millones.
Ante tanto dinero y un endeudamiento más, surgen las inevitables preguntas: ¿Cómo se utilizaría este dinero en los diversos proyectos anunciados? ¿Habrá información, transparencia y honestidad? ¿Quién vigilará el destino real de estos recursos?
Es cierto que los cárcamos y demás infraestructura de la Japay están desgastados por los años de uso, pero ¿qué han hecho los directivos para la búsqueda de soluciones inmediatas para atender las necesidades y peticiones de los usuarios?
La Japay tiene un presupuesto considerable, personal, vehículos y cuadrillas para atender con prontitud y eficiencia las fugas y otros problemas. ¿Por qué tardan tanto en reparar esas fugas que representan una pérdida considerable de agua? Esto ya no es cuestión de millonarias cantidades, sino de organización, compromiso y entrega para servir a los ciudadanos.
Pero, al parecer, para cumplir con el trabajo y mejorar el agua potable, la vialidad y la seguridad en el estado, los funcionarios están esperanzados en una derrama millonaria que los incentive y fortalezca para que renazca el espíritu de servicio.
El Ejecutivo Estatal, por medio de sus representantes, envió la iniciativa al Congreso y fue turnada a la Comisión Permanente de Presupuesto, Patrimonio Estatal y Municipal para el estudio y análisis. Y los legisladores mantienen un diálogo con los funcionarios de gobierno para conocer mejor el destino del préstamo, si se otorgara.
Han señalado que falta más información técnica y más claridad en las cantidades destinadas a los proyectos y obras a realizar. Desde el principio hicieron hincapié en la necesidad e importancia de que la persona que dirija a la Japay tenga un perfil técnico y con experiencia en sistemas hidráulicos.
Y sí, muchos puestos se otorgan por favoritismos y como pagos de campaña, surgen así los “todólogos” que pueden estar en cualquier dependencia, aunque no den resultados y la lleven a la quiebra.
Ante las sugerencias e insinuaciones directas de los legisladores de oposición, Pancho Torres señaló que el agua no tiene color, que él tiene 30 años de experiencia como político, ha estado en la dirección de Obras Públicas, es ingeniero civil y egresado de la Uady.
Sin embargo, su trayectoria política está llena de críticas y cuestionamientos, más como director de Obras Públicas en la administración de Ivonne Ortega, y, peor aún, como presidente del PRI estatal, pues fue expulsado de este partido.
En busca de nuevos horizontes dio el salto a Morena, donde fue bien cobijado y a pesar de su pasado turbulento se le otorgó un puesto importante y ahora se le quiere ofrecer en bandeja de oro un cheque en blanco.
Hay muchas dudas e interrogantes porque ese dinero podría diluirse como agua incolora entre las manos de algunos funcionarios. Los yucatecos hemos vivido dolorosas experiencias con gobiernos anteriores. Los más recordados son Ivonne Ortega, Rolando Zapata y Mauricio Vila, quienes nos endeudaron con sumas millonarias, nos dejaron elefantes blancos, proyectos con altos costos y obras inconclusas, como museos y hospitales, que se quedaron abandonados o costaron luego más del triple de lo acordado.
El agua no tiene color, ni olor, ni sabor, por eso se dice que es incolora, inodora e insípida, pero esta vez el agua tiene un color a billetes y un olor a dinero.
Pero si el préstamo se aprueba ¿se resolverán todos los problemas del agua potable, de movilidad y seguridad o seguiremos igual? El problema es que parte de este dinero se desvíe a campañas políticas, ante el proceso electoral que se avecina, o a las cuentas personales de algunos funcionarios. Esto, pensando mal, por las experiencias en el pasado.
El gobernador Joaquín Díaz Mena, Pancho Torres y algunos funcionarios tienen cruzados los dedos, mientras realizan un baile tribal para atraer el agua, pero no para los tinacos secos o aumentar la presión en las tuberías, sino para recibir la lluvia de billetes.
Realizan la danza millonaria para que el dinero fluya a raudales y los yucatecos tengamos una deuda más. Esperemos, si se aprueba el empréstito millonario, que no haya fugas, ni se diluya tantos billetes entre los llamados depredadores del erario.
Hoy el agua tiene un olor diferente: huele a dinero.- Mérida, Yucatán.
(*) Profesor
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