martes , 11 agosto 2026
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Ahora sí llegó la ley mordaza

Cholyn Garza (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Cuando un gobierno pretende callar a los medios informativos, a las voces que expresan su opinión, envía una señal de intolerancia y abuso del poder.

La Libertad de Expresión está contemplada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Es un derecho que se le otorga a toda persona, por lo tanto, quien escribe o expresa una idea, pensamiento o da una opinión acerca de un tema determinado está ejerciendo su derecho.

Puede coincidir o no con el trabajo que realiza un funcionario, político o quien gobierna y expresar su opinión con libertad.

Los diferentes Medios de Comunicación tienen el deber de mantener informados a los ciudadanos y cumplen con su función. Hay excelentes periódicos con gran trayectoria en el país que han mantenido su ética profesional a través del tiempo.

Los diferentes noticieros o segmentos informativos cumplen también su función. Pretender imponer censura a lo que se debe o no manifestar, es absurdo. No solo se atenta contra los medios, contra periodistas, verdaderos profesionales de la comunicación, sino la ley mordaza atenta también contra el derecho humano que todo ciudadano tiene a estar informado.

No es aceptable que un gobierno que se diga demócrata pretenda regular lo que se puede o no escribir o expresar. Imponer, no es lo correcto, sería un atropello a las libertades que no debe ser aceptado por nadie.

Violentar los derechos que nuestra Constitución otorga a los mexicanos, la sola pretensión de callar a quien expresa una idea, opinión o punto de vista viene a ser el anuncio de un nuevo régimen que se ha pretendido imponer con la llegada de la izquierda.

Y la mejor manera de conseguir imponerse, sería callando las críticas, someter a los diferentes Medios y periodistas que no sean afines al régimen —no precisamente a un gobierno— ya que la destrucción de las instituciones que garantizaban el equilibrio de Poderes fue lograda con trampas —que equivale también a robar— con mentiras y traiciones.

Para lograr sus fines López Obrador, utilizó como estandarte de campaña el “no mentir, no robar, no traicionar”. Una vil mentira cuyas consecuencias hemos venido padeciendo desde que llegó al poder.

Terrible daño que se le ha causado a México al permitir que un individuo mentiroso y resentido llegara a ocupar la Primera Magistratura de nuestro país.

Un individuo que destiló maldad siempre, capaz de cualquier cosa con tal de lograr su objetivo.

Lo que está sucediendo en México, no es nada casual. Continúan los distractores, las advertencias o amenazas, las imposiciones, difamaciones y no descartemos, la venganza a los adversarios políticos. Además, todas las ocurrencias desde Palacio Nacional.

El caso es tener entretenido al “pueblo” y de paso seguir sembrando dudas o más odio hacia los opositores a un gobierno que no puede presumir beneficios en educación, salud entre otros.

Por esas “casualidades” que en realidad no existen o pocos creen, se revive el caso de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa y la Fiscal General, Ernestina Godoy, ordenó detener al exgobernador de Guerrero Angel Aguirre Rivero.

¿De qué se le acusa? De haber ordenado la desaparición de unos videos que mostraban a los estudiantes en un autobús.

Esos videos fueron presentados ya hace muchos años atrás y fueron descartados. Además, si ya los habían visto y los eliminaron porque no encontraron alguna prueba incriminatoria hacia alguna persona o grupo ¿no debieron ser resguardados por las autoridades que los examinaron y descartaron? Es pregunta.

Desafortunadamente cuando se desea encontrar responsables, no se busca en el lado correcto; es más fácil mirar hacia otro lado. Cuestiones políticas, no hay duda.

Otra “casualidad”, la detención de Ernesto Ruffo, exgobernador de Baja California, acusado del delito de huachicol. ¿Dónde están las pruebas en ambos casos?

La humillación que ha querido hacer el gobierno a dos políticos que no se resistieron a la detención, es verdaderamente inaceptable. Como inaceptable es que a los políticos cuya entrega solicita Estados Unidos por su relación con el narco, a ellos se les brinda protección a través de un fuero que se debe eliminar.

¡Basta de engaños! De considerar que los mexicanos somos ignorantes, que no sabemos distinguir un verdadero delito, abuso de poder y hasta traición a la patria, de falsas acusaciones buscando “chivos expiatorios” para distraer la atención de lo que es urgente y necesario.

Silenciar a los medios o a quienes se atreven a señalar errores, dar la cara, emitir una opinión, no va a evitar que tarde o temprano la verdad salga a la luz. Y los verdaderos enemigos de México, habrán de recibir el castigo que merecen por todo el daño que han causado a este bello y noble país.

(*) Periodista

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