Por: SemMéxico
Teresa Valdés Betancourt
SemMéxico, Colima, Colima, 21 de enero, 2026.- Quiero argumentar porque se puede considerar hasta lógica, la respuesta gubernamental, denunciada sobre el insuficiente presupuesto destinado a los Refugio Especializados para Mujeres Víctimas de Violencia de Género, sus Hijas e Hijos. Así, el Estado traslada sus obligaciones a las organizaciones de la sociedad civil con reconocidas limitaciones de recursos.
Se recuerda que las palabras crean conceptos para propiciar cambios de actitudes. Entonces, resulta patente para quienes toman decisiones no considerar presupuesto a hechos de violencias feminicidas que no están en las estadísticas oficiales y ni aparecen en el discurso político oficial y les argumento.
México reconoce que los homicidios dolosos disminuyeron 40 por ciento, de septiembre de 2024 a diciembre de 2025, y ubica a diciembre de 2025, como el más bajo desde 2015 junto con otros avances relevantes en detenciones, aseguramientos y combate a delitos de alto impacto para debilitar las estructuras criminales y construir la paz.
Bienvenida la disminución de los homicidios y también debiera ser público en la información oficial, cierta la baja de otras muertes violentas que no se nombran y existen en las cifras de incidencia delictiva del fuero común 2015-2025 que publica el SESNSP.
El Sistema Nacional de Seguridad Pública SESNSP, es un conjunto de instituciones, normas y políticas que coordinan los esfuerzos de seguridad de los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal) para proteger a (las y ) los ciudadanos, prevenir delitos y mantener el orden, basándose en la profesionalización
En los últimos 15 meses, miles de mujeres son víctimas de violencia letal en México. Las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo (SESNSP) y otras organizaciones, muestran un panorama complejo, pero, “ no todas las muertes violentas de mujeres se clasifican legalmente como feminicidio” y se aprecia que, la violencia contra mujeres sigue siendo significativa.
Es importante notar que, estas cifras oficiales a menudo subestiman la violencia feminicida real, ya que muchos casos, no se denuncian o se investigan bajo una tipificación diferente, como homicidio doloso según los datos actualizados y desglosados, que existen en los informes periódicos del SESNSP o las estadísticas del INEGI.
En los discursos oficiales sobre seguridad en México se repite una idea tranquilizadora: los homicidios han disminuido. Es cierto con otro pero, junto a ese mensaje optimista, hay un silencio persistente y preocupante: la violencia feminicida no muestra la misma reducción, y en muchos casos ni siquiera es mencionada con la misma claridad ni prioridad.
Esta omisión no es menor ni casual; tiene implicaciones políticas, sociales y éticas profundas de discriminación., como se manifiesta en la carencia de recursos presupuestales denunciados el 12 de enero: https://semmexico.mx/disposiciones-del-estado-impactaran-sostenibilidad-y-seguridad-de-refugios/
El Estado presume justos avances en seguridad basándose en cifras globales pero, no informa con la misma fuerza sobre los feminicidios, y construye una narrativa parcial, limitada e inconclusa de la realidad social que se agrava cuando ni siquiera se nombra a las mujeres.
Entonces, la seguridad pública se presenta como un logro abstracto, neutro, sin reconocer que la violencia no afecta a todas las personas de la misma manera. Para nosotras, madres, hijas, abuelas, adolescentes, niñas, la inseguridad no se mide solo en balaceras o disputas entre grupos criminales, sino en la violencia cotidiana que ocurre en el hogar, en la calle, en la pareja y en la comunidad.
Esta ausencia de información sobre la violencia feminicida, me remite al pensamiento académico jurista que menciona las causas estructural y cultural de las violencias donde están presentes el lenguaje y los discursos que normalizan la desigualdad, la discriminación y la exclusión.
No son errores aislados. Se reclama entonces, modificar la política de seguridad que no considera de manera explícita la violencia contra las mujeres. Nombrar el feminicidio, medirlo con rigor y colocarlo en el centro de las valoraciones oficiales no divide ni exagera la realidad.
La verdadera Seguridad no se mide solo en cifras globales, sino en la capacidad del Estado para garantizar la vida de todas personas, hombres y mujeres por igual. Cuando se omite nombrar el feminicidio como un problema central de la Seguridad Pública y los derechos humanos, se envía un mensaje implícito y trágico: ¡La vida de las mujeres es un asunto menor!
@Letra Clara
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