miércoles , 25 marzo 2026

La Filey y el Congreso de Historiadoras

Dulce María Sauri Riancho *

Fuente. Diario de Yucatán

Mérida, 25 de marzo, 2026.- En medio del ruido de la reforma político-electoral, vale la pena mirar hacia otro lado. No porque sea menos importante, sino porque suele pasar desapercibido: el espacio regional donde se mueven la cultura, la historia y, de manera creciente, las mujeres.

Comienzo con la Feria Internacional de la Lectura de Yucatán —Filey—. El domingo pasado concluyó su 14 edición, después de ocho días seguidos de lectore/as, libros y variados encuentros culturales. Filey ha logrado, tras mucho esfuerzo, normalizar su llegada anual en vísperas de la primavera. Su continuidad es un milagro de supervivencia, en medio de las reducciones presupuestales que agobian a las universidades públicas. Porque la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) la creó en 2012 para conmemorar los 90 años de su fundación. Desde entonces, con la excepción del año de la pandemia —2020— y su realización virtual en 2021, congrega a cientos de expositores, presentaciones de libros y lectora/es que la visitan. Bien ganada la I de Internacional, la FILEY nació junto a UC Mexicanistas (UCM), organización académica que ofrece un enfoque interdisciplinario bicultural entre México y Estados Unidos sobre literatura, manifestaciones artísticas y la historia compartida, particularmente con California. Este año, en coordinación con la Filey, UCM realizó su XVII Congreso Internacional.

El contenido de 2026 marca un camino abierto. La Universidad Autónoma de Baja California fue la invitada de honor, bajo el lema “Penínsulas Lectoras”. El año próximo lo será la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Estuvieron también presentes con sus libros y publicaciones la Universidad Veracruzana, además de varias universidades con sede en Yucatán, como la Anáhuac Mayab, la del Sur, entre otras. Hubo también presencia de varios centros de investigación de Conahcyt, como el Ciesas; también el Cephcis de la UNAM. Seguramente las miserias institucionales impidieron la presencia de otros asistentes habituales, como el CICY y el Cinvestav. Vinieron las pequeñas editoriales regionales, las que están abriéndose camino con grandes dificultades. Estuvo Kóokay, junto con La Cofradía de la Letra; Lectámbulos encontró cobijo en Sedeculta. Escritores de Yucatán, un grupo de entusiastas historiadores de vocación, también gestionó un espacio para sus ediciones. Emergieron nuevos grupos culturales, como las Jach Yucatecas, mujeres escritoras nacidas o residentes en Yucatán. Prohispen, Patronato de Historia Peninsular, se hizo presente. El Diario de Yucatán presentó tres importantes obras sobre el centenario de la vida peninsular y el arte sacro, acompañado de una innovadora guía turística. Varias decenas de mujeres y hombres locales presentaron sus libros en este importante foro cultural regional.

Filey está coordinada con la Secretaría de Cultura del estado. Ambas han unido sus limitaciones presupuestales para potenciar el gran trabajo que realiza la Uady. Extrañé a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación de Yucatán (Secihtiy). ¿Será que carece todavía de publicaciones?

Continuidad, Contenido y Coordinación, tres “ces”, son las coordenadas del camino futuro de la Filey. Unir fuerzas con otras universidades, innovar exhibiendo y vendiendo sus publicaciones, aunque no haya recursos para trasladarse a Yucatán. Abundar en la búsqueda de las pequeñas editoriales que están emergiendo en un estado muy inquieto en materia cultural. Ir sin miedo a la adopción de las nuevas tecnologías para la lectura. Filey no es solo libros, es lectura, que bien puede ser ahora por medios digitales. Mirar hacia la gran región de Centroamérica y el Caribe, a sus universidades y sus centros de producción intelectual para invitarlos a hacerse presentes. Seguir fortaleciendo la presencia de UC Mexicanistas, ventana de Yucatán hacia la compleja relación México-Estados Unidos. Al rector Carlos Alberto Estrada Pinto, a Sara Poot Herrera, y muy especialmente a María Teresa Mézquita, mi reconocimiento. La Filey no tiene aún la proyección de la FIL de Guadalajara, pero la perseverancia y su arraigo en la comunidad yucateca le auguran un gran futuro.

En coincidencia con la Filey, Mérida fue sede del II Congreso de la Red Iberoamericana de Historiadoras. Más de 300 investigadoras se reunieron para discutir un objetivo común: hacer visibles a las mujeres en la historia, la cultura, la política y la economía.

Hubo más de treinta mesas y decenas de ponencias. Pero más allá de las cifras, lo relevante es otra cosa: una historiografía en expansión que ya no pide permiso para colocar a las mujeres en el centro del relato. Frente a la desaparición de revistas académicas por la austeridad presupuestal, estos espacios se vuelven fundamentales para compartir avances, contrastar enfoques y construir comunidad intelectual. Las universidades de Sonora, Guadalajara, la Uady, el Ciesas y el Palacio Cantón del INAH fueron el gran paraguas institucional para su realización.

El Congreso mostró, en suma, una agenda viva, diversa y en crecimiento. No es un ejercicio académico aislado: es parte de una disputa más amplia por el lugar de las mujeres en la interpretación del pasado y, por tanto, en la comprensión del presente.

Tuve el honor de participar con un trabajo que enlaza a Rita Cetina con los Congresos Feministas de 1916 y con las diputadas de 1923. Compartí mesa con investigaciones que van desde la participación femenina en el comercio del tabaco en el periodo colonial, hasta la presencia de mujeres en la formación de ejidos en Quintana Roo o su papel en la construcción urbana de Mérida. También aparecieron expresiones de feminismo popular, reconstrucciones de memorias regionales y nuevas lecturas sobre la acción colectiva de las mujeres en distintos contextos.

Marzo cerró así con una coincidencia poco frecuente: cultura, lectura e historia atravesadas por la presencia activa de las mujeres.

Mientras el debate público se consume en la disputa por el poder, en los márgenes —en ferias, congresos y aulas— se está construyendo otra conversación: más lenta, menos estridente, pero probablemente más duradera. De Yucatán a México, un mensaje de esperanza.— Mérida, Yucatán

Correo: dulcesauri@gmail.com

*Licenciada en Sociología con doctorado en Historia. Ex gobernadora de Yucatán

Deja un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *