miércoles , 4 marzo 2026

En el tobogán ciudadano

Marcelo Pérez Rodríguez

Fuente: Diario de Yucatán

Mérida, 4 de marzo de 2026.- A un año y meses de la actual administración estatal, y después de rendir el Primer Informe, el gobernador Joaquín Díaz Mena se desliza en un peligroso tobogán y no hay, hasta ahora, la manera de detener la apreciación ciudadana que le otorga una calificación menor de 5.

Algo serio pasa en estos meses en el gobierno de Huacho Díaz Mena que todavía no convence, él con sus acciones, discursos y proyectos, y los funcionarios con su trabajo y compromisos.

Se le critica al gobierno local por las obras que señala como “emblemáticas”, pues son proyectos de los gobiernos anteriores y del federal. No hay algo nuevo para beneficio de los yucatecos. Y la confianza decae, se desliza.

Tal vez el exceso de confianza de los funcionarios y gobernante al sentirse seguros y confiados por la votación recibida influya ahora y no cumplen con las promesas de los discursos y los compromisos contraídos. Pero cuidado, porque los ciudadanos toman nota y luego pasarían la factura.

Hay todavía funcionarios que actúan con soberbia, entre lujos y alejados del pueblo, además de no entender la responsabilidad que tienen. Y la desconfianza aumenta también por los conflictos internos y las renuncias constantes en un gabinete con personas de gobiernos anteriores y con turbios antecedentes y denuncias.

Desde el nombramiento de los miembros de su gabinete, se vio que Huacho Díaz Mena fue más por los pagos de campaña que por la eficiencia y el compromiso de servir. Recicló a muchos expriistas y, con la algarabía del triunfo, les pagó muy bien el trabajo realizado, pues les otorgó posiciones privilegiadas.Y los conflictos y renuncias se dan con frecuencia, sacuden al gabinete y el timón de la nave navega en aguas turbulentas. Y en ese vaivén los morenistas son lanzados al agua y el gobernador arropa y protege a los advenedizos, a pesar de las denuncias en su pasado y los pocos resultados en el presente.

La soberbia, la falta de sencillez, humildad y respeto del secretario de Fomento Económico y Trabajo, Ermilo Novelo Barrera, fueron notorios en un evento de la Coparmex, pues cuando su líder nacional hablaba del incremento del 75% al Impuesto Sobre la Nómina, incertidumbre económica y la confianza para invertir y generar empleos, el funcionario, en vez de tomar nota y reflexionar sobre lo dicho, prefirió carcajearse sin respeto al lugar y al momento. ¿Y este es el “gallo” de Huacho Díaz Mena para la alcaldía meridana?

En educación los mismos vicios afloran y los maestros señalan con insistencia los abusos, los compadrazgos, las plazas otorgadas por favoritismos, las demandas no resueltas y la corrupción. Hay un mentor que durante más de un año está en un constante peregrinar para ser recibido por el gobernador y escuche los motivos por los cuales fue despedido.

A Francisco Torres, ayer Panchito, ahora llamado Pancho Torres o Pancho Fugas, le gustan los lujos, la buena vida y las comodidades. Se olvidó de la austeridad y la sencillez y se fue a ocupar, con parte del personal, a nuevas oficinas del norte de la ciudad con gastos de cientos de miles por el contrato y decenas de miles para la renta mensual.

Vecinos y usuarios de la Planta Mérida III y Planta Mérida IV firmaron documentos en donde piden la remoción de Pancho Torres por la mala calidad del servicio, fugas, baja presión del agua y la ineficiencia del directivo. Y estos problemas del agua se dan en otras partes de la ciudad.

Recientemente, otro expriista fue reciclado: El exdirigente cenecista, Feliciano Moo y Can fue nombrado director del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya del Estado de Yucatán. En el historial de este exrepresentante de la CNC local pesa la acusación de colaborar en el violento desalojo de unos dos mil campesinos que protestaban en la Plaza Grande el 25 de junio de 1992, contra el proceso de liquidación henequenera y cierre de desfibradoras. Por su acción el exdirigente fue premiado, mientras los campesinos, unos fueron detenidos, y los miles indemnizados con una liquidación.

¿Y el combate a la corrupción? ¿Y las obras públicas y la reparación de calles? ¿Y el Issstey? ¿Y los extorsionadores del sector Salud? ¿Y los proyectos para beneficiar a los yucatecos? ¿Y el exalcalde de Motul, Roger Aguilar Arroyo seguirá protegido en el Inderm a pesar de las denuncias?

En fin, con rostros que recuerdan los gobiernos de Ivonne, Rolando y Vila, el gabinete y el gobernador navegan en esas aguas turbias, pero están bajando en el tobogán ciudadano. Y esto es peligroso. O cambian de rumbo, se acercan al pueblo y los funcionarios ofrecen resultados o la barcaza se hundirá. Y tal vez los chapulines sean los primeros en saltar.— Mérida, Yucatán.

(*) Profesor

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