lunes , 23 marzo 2026
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Cuba como coartada: ¿Hacia ahí queremos ir? El “pueblo” y los contrapesos

CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)

Fuente: Diario de Yucatán

La amenazante verborrea de Donald Trump lo obligó de nuevo a salir de la madriguera. “Me siento muy herido por lo que le pasa al pueblo cubano”, declaró el expresidente López Obrador la semana pasada en “La Chingada”, su quinta en Chiapas. Golpeado por los duros rechazos a sus intentos de reforma electoral, inició una polémica campaña en favor del castrismo.

Defender a Cuba de “las amenazas del imperio” suele servir al socialismo latinoamericano como contraataque retórico ante las presiones externas. Con ello, desplaza la discusión hacia la manoseada soberanía. La situación apremia: las acusaciones de “narcoestado” contra el gobierno de México no cesan en Washington. El “humanitario” llamado obradorista no es casual.

Claudia Sheinbaum se sumó ipso facto a la supuesta solidaridad con la isla; hizo eco sin demora al llamado del jefe. “Están sufriendo los hermanos cubanos; los bloqueos económicos son perversos”, declaró en la “mañanera”. Ofreció donar parte de su sueldo, y no tardaron en secundarla incondicionales, como el senador Fernández Noroña y el gobernador de Yucatán.

La reacción estadounidense no se hizo esperar. El embajador en México fue claro: “La mejor forma de ayudar al pueblo cubano es empoderándolo, no apoyando al régimen que los ha reprimido durante décadas” (bit.ly/4bXxGJI). A su vez, la oposición cuestionó la campaña obradorista —“hay millones de mexicanos en pobreza extrema”— y la señora Sheinbaum los tildó de mezquinos.

¿Qué motiva realmente al obradorato a emprender una nueva cruzada en favor de Cuba? ¿Qué le admiran al castrismo? ¿Por qué tantas deferencias y tanta indulgencia ante sus atropellos? ¿Es simple casualidad que la campaña coincida con el “plan b” de reforma electoral, enviado al Congreso tras el fracaso de la iniciativa original? ¿Se busca en verdad fortalecer la democracia?

Tras 67 años en el poder, sin elecciones libres y con un control férreo de todo posible contrapeso político, el castrismo tiene al pueblo cubano sumido en la miseria. Según el reporte de 2025 del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el 89% de sus habitantes vive en pobreza extrema. En contraste, en nuestro país apenas el 5.3% de la población vive en esas condiciones.

En Cuba, el PIB per cápita es de 1,082 dólares anuales, 90% menor que el promedio latinoamericano, de 10,212 dólares. Desde 2019, la economía ha caído cerca de 12%; más de 600,000 personas no tienen acceso regular a agua potable, y el 78% de los cubanos quiere emigrar o conoce a alguien que quiere hacerlo; un claro ejemplo de subdesarrollo estructural sostenido.

La ausencia de libertades políticas y de contrapesos está profundamente vinculada con las penurias que vive el pueblo cubano; no se trata solo de los bloqueos económicos. La sociedad no tiene capacidad para organizarse, exigir rendición de cuentas o corregir el rumbo. No hay vías institucionales efectivas para cambiar a los gobernantes y la libertad de expresión es casi nula.

LAS PENURIAS

¿Por qué se siente herido López Obrador? ¿Por la falta de libertades? Todo indica que no: los motivos serían otros. La preocupación no apunta al empoderamiento del pueblo —como resulta urgente—, sino al respaldo del régimen frente a las presiones externas. ¿Cómo explicar entonces esa afinidad con el castrismo? Sin democracia, las penurias se profundizan.

En la exposición de motivos de su “plan b”, el gobierno mexicano afirma que la prioridad es acabar con los privilegios del pasado y reducir gastos electorales para “redirigir ahorros a obras y servicios”. Sus críticos sostienen que el objetivo real es concentrar el poder mediante el debilitamiento del árbitro electoral. Incluso sus propios aliados cuestionan la falta de equidad (bit.ly/4bW2JWm).

Para los regímenes populistas, la incongruencia no es simple hipocresía: es, sobre todo, un mecanismo de supervivencia política. El populismo latinoamericano no fracasa a pesar de sus contradicciones, sino que muchas veces se sostiene gracias a ellas. Dicen gobernar en nombre del pueblo, pero debilitan los contrapesos institucionales y concentran el poder.

Tanto en Cuba como en México, la promesa de erradicar privilegios no se traduce en su desaparición, sino en su transformación: se cambian los beneficiarios, no necesariamente las prácticas. Cuando el poder se ejerce sin contrapesos efectivos, los privilegios no se extinguen, se adaptan. La impunidad en casos como el del huachicol fiscal lo confirma.

INCONGRUENCIAS

Nos dicen que buscan ahorrar recursos con la reforma electoral, pero siguen derrochando en proyectos improductivos como el Tren Maya. Enarbolan la bandera de la lucha anticorrupción, pero hacen caso omiso de denuncias como las que el Diario dio a conocer esta semana sobre graves desviaciones en varios municipios y sus vínculos con el impune “clan de los moches” (bit.ly/41ppDiI).

¿Qué busca realmente el obradorato? ¿Por qué el apoyo al castrismo? ¿A dónde nos quieren llevar con su reforma electoral, ese nuevo golpe a los contrapesos institucionales? Cuando el poder no rinde cuentas y no existen mecanismos reales de participación ni alternancia, los errores los paga la sociedad entera, todos los días, vía carencias, resignación y éxodo masivo.

Si en verdad les preocupa el pueblo cubano, tendrían que dejar de tratar al régimen castrista como un aliado incuestionable y empezar a tratarlo como un poder que debe responder por sus actos. Apoyar al pueblo no significa hablar en su nombre, sino ayudarlo a hablar por sí mismo. Donde la subsistencia depende de la dádiva gubernamental, la libertad se vuelve inviable.

Abramos bien los ojos. La profunda crisis que viven los hermanos cubanos es resultado de un sistema incapaz de corregirse. Donde no hay democracia ni libertad de expresión, la ineficiencia no se sanciona, la corrupción no se castiga, y el poder no se renueva. Así, la pobreza deja de ser un accidente y se convierte en destino. ¿Hacia ahí queremos ir los mexicanos?

* * *

PRENSA LIBRE. Al continuar las celebraciones por los primeros 100 años de Diario de Yucatán, esta semana presentamos en la Filey tres proyectos editoriales elaborados en el contexto del centenario: “Yucatán, 100 años de historia”, “100 joyas del arte sacro de la península de Yucatán” y “El valor de la prensa libre”. Tres propuestas que buscan aportar y fomentar la reflexión.

Los invitamos a conocer estas iniciativas, disponibles en formatos impresos y digitales (bit.ly/41k5bzT). Su lectura podría ser útil para entender la importancia del periodismo independiente en el desarrollo democrático. Esa prensa libre que tanto ayudaría al oprimido pueblo cubano a hablar por sí mismo, exigir cuentas al régimen castrista y cambiar su propio destino.— Mérida, Yucatán

¿Cuál es el mensaje del escrito?

El mensaje central del texto es una crítica al populismo y la incongruencia de los gobiernos morenistas en México (el “obradorato”), usando como ejemplo su apoyo retórico a Cuba para ilustrar cómo los regímenes populistas latinoamericanos buscan proyectar solidaridad mientras concentran poder y debilitan contrapesos institucionales en su propio país.

En concreto, el escrito sostiene que:

1) El apoyo a Cuba no busca ayudar al pueblo cubano, sino respaldar al régimen castrista frente a presiones externas y distraer de problemas internos, como la falta de democracia y el debilitamiento de contrapesos en México.

2) La ausencia de libertad y contrapesos tiene consecuencias directas: pobreza extrema, subdesarrollo, falta de rendición de cuentas y limitación de la participación ciudadana, tanto en Cuba como potencialmente en México si se consolidan medidas autoritarias.

3) El populismo se sostiene gracias a sus contradicciones: se proclama defensor del pueblo y la equidad, pero en la práctica concentra poder, mantiene privilegios adaptados y desplaza la atención de problemas reales hacia discursos ideológicos o simbólicos.

4) El mensaje final es una advertencia: la sociedad mexicana debe ser consciente de que sin democracia efectiva ni contrapesos, los errores y abusos los paga la población, y copiar modelos autoritarios como el cubano implicaría un deterioro estructural y un empobrecimiento de la libertad.

En pocas palabras: el texto denuncia que el obradorato usa la solidaridad con Cuba como coartada para debilitar la democracia interna, y advierte sobre los riesgos de seguir ese camino autoritario disfrazado de preocupación humanitaria.

direcciongeneral@grupomegamedia.mx / Apartado especial en el sitio web del Diario: yucatan.com.mx(https://bit.ly/4diiiFP)

(*) Director general de Grupo Megamedia

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