martes , 3 febrero 2026
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Corrupción en la Segey

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Cuando los candidatos buscan el voto de los ciudadanos hacen hasta malabares. Acuden a las colonias, fraccionamientos y comisarías, caminan por las calles, van de casa en casa, saludan a las familias, se toman fotografías e incluso algunos limpian los parques, las avenidas y las aceras. Todo es alegría, animosidad, sonrisas y abrazos.

Al llegar al puesto anhelado todo cambia. Los diputados y senadores desaparecen por arte de magia de sus distritos y los gobernantes ya no caminan, ahora viajan en camionetas de lujo con chofer y guardaespaldas. Ya no hay abrazos, ni fotografías, ni diálogo, ni sonrisas, ni acercamiento con los ciudadanos.

Esto viene a colación, porque recientemente en Valladolid un profesor se acercó al gobernador Joaquín Díaz Mena para solicitarle nuevamente una audiencia, debido a que fue separado injustamente de sus dos centros de trabajo porque denunció el mal manejo del dinero que hacia un directivo.

El gobernador, quien iba a la vaquería del lugar y estaba flanqueado por dos mujeres ataviadas con el traje regional, se detuvo frente al mentor y escuchó su peregrinar para conseguir una audiencia y ser escuchado ante este atropello laboral. El mandatario le preguntó si tenía algún documento, el interlocutor sacó una carpeta y se la entregó.

Plazas

El profesor le insistió sobre la audiencia, que lo recibiera en Palacio, porque el secretario de Educación, Juan Balam, ya tenía conocimiento del caso y en vez de apoyarlo se confabuló con el directivo denunciado para separarlo de sus dos plazas, por tanto, le pidió al mandatario que el titular de la Segey sea separado del cargo. Y aquí todo cambió.

Huacho Díaz Mena no dijo que investigaría, menos le agradeció al profesor su valor para denunciar esos abusos, y endureció el gesto, más cuando el docente osó tocarle el hombro derecho al mandatario con la mano izquierda, como un gesto de “por favor”, una súplica para ser atendido. El mandatario fue tajante: “Hágase a un lado, por favor…”.

¿Qué prisa tenía el gobernador para no escuchar al mentor que durante más de un año está buscando ser escuchado? ¿Era más importante ir a bailar la jarana que un problema de corrupción que le planteaba un ciudadano?

¿Dónde está el gobierno humanista del cual tanto presume? ¿Dónde queda el gobernante que escucha a los ciudadanos? ¿Dónde queda el discurso del gobierno cercano al pueblo, del Palacio de puertas abiertas, de que, si uno “no vive para servir, no sirve para vivir”, y si un funcionario no es honrado y trabaja mal “no tiene cabida en este gobierno”?

Botín

La Secretaría de Educación del gobierno del estado, lamentablemente, sigue siendo un botín político y económico. Es la caja chica de los gobernantes y un apoyo para las campañas electorales.

Cuando menos en los tres últimos gobiernos estatales, el de Ivonne Ortega, de Rolando Zapata y Mauricio Vila, los secretarios de Educación hicieron de las suyas en venta de plazas, nepotismo, oídos sordos a las demandas de los mentores y privilegios para los amigos y compadres.

Recordemos a Liborio Vidal, titular de la Segey impuesto por Vila a pesar de que carecía de la formación académica y la experiencia docente mínimas para ese puesto. Este funcionario educativo se dedicó a repartir prefecturas entre los amigos, a la venta de plazas, a otorgar ascensos y altos salarios a los incondicionales y, sobre todo, a utilizar recursos materiales y económicos de la dependencia en su sueño guajiro de ser candidato a gobernador de la entidad.

Ahora, con Juan Balam, el actual secretario de Educación, la situación sigue igual en cuanto a irregularidades en el otorgamiento de plazas, privilegios para los amigos y familiares y puestos que se ofrecen como pagos de campaña. Los maestros han denunciado estas irregularidades y abusos, pero hay oídos sordos. El gobernador guarda silencio y si hay denuncias, como el caso del mentor que solicitó, una vez más, una audiencia, se le dirá: “Hágase a un lado”.

Reciclaje

A pesar de la promesa de combatir la corrupción y de no aceptar a malos funcionarios en el gobierno, Huacho Díaz Mena recicló a personajes con oscuros antecedentes políticos y algunos exalcaldes con denuncias y los puso dentro del gabinete en posiciones importantes.

El “Hágase a un lado…” a un ciudadano que denuncia los abusos de un funcionario escolar, que es separado de su trabajo por esa denuncia y durante más de un año busca desesperadamente una audiencia con el gobernador, muestra que no hay gobierno humanista, ni cercano al pueblo, ni Palacio de puertas abiertas.

Urgen cambios en la Secretaría de Educación del gobierno del Estado ante la corrupción que sacude a la dependencia y a la falta de solución a las demandas de los docentes y no docentes. Urgen también cambios en otras dependencias que muestran un trabajo deficiente.

Si se busca un gobierno humanista y cercano al pueblo hay que promoverlo con acciones, no solo con el discurso. No se desea que el renacimiento, que tanto se menciona, sea de impunidad, autoritarismo y corrupción. Se está a tiempo de cortarle las alas a tantos chapulines.— Mérida, Yucatán

(*)Profesor

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