Por: SemMéxico
- El compromiso es legislar a favor de la igualdad, la independencia económica y la soberanía nacional: Laura Itzel Castillo
- Hermila Galindo, la feminista que pactó con Carranza dar a la Constitución un halo feminista; hoy los derechos de las mujeres son constitucionales
Sara Lovera
SemMéxico, Cd. de México, 4 de febrero, 2026.- Senadoras y senadores de todos los Grupos Parlamentarios conmemoraron este miércoles el 109 aniversario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917.
La presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez, dijo que las y los legisladores han asumido una responsabilidad histórica para cimentar un Estado constitucional de bienestar.
En México, las luchas de la mujer por alcanzar el reconocimiento de derechos fundamentales, han sido largas y difíciles.
La Constitución se promulgó el 5 de febrero 1917, y ninguna mujer fue parte de los diputados constituyentes; el número no fue menor ya que eran un total de 211 hombres.
Esa ausencia femenina es muy notoria, hoy las cosas cambiaron. En el texto que ha sido modificado en 70 por ciento, hoy están los derechos de las mujeres y éstas forman el 50 por ciento del Congreso de la Nación.
Salvo en el caso del artículo 123, desde 1917, donde las mujeres fueron nombradas y con derechos, durante años muchas partes del texto constitucional, hasta que en 1974 se reconoció en el artículo 4º. la igualdad del hombre y la mujer; luego se incorporó su derecho a votar en los municipios en 1947; en 1953 el voto universal; en 2014 la paridad electoral y en 2025 la igualdad sustantiva, la prohibición de la brecha salarial y la atención a la violencia de género.
Pero no estuvimos durante muchas décadas, todavía quedan huecos el lenguaje utilizado. Fueron los hombres fueron hombres quienes la redactaron, muchos de ellos revolucionarios que no consideraban a la mujer como parte de la vida política y económica de nuestro país.
Con los años, poco a poco se fueron incorporando cada vez más derechos de las mujeres y reconociéndoles principios de igualdad, equidad, y participación política; mucho más tarde sus derechos sociales y económicos.
En la Constitución de 1917 la mujer no tenían derecho al voto. Es hasta el año de 1953 cuando se les concede el derecho ciudadano de elegir candidatos a nivel nacional; y en 1955 votaron por primera vez en una elección federal.
Sin embargo, debemos reconocer que en la Constitución de 1917, en su artículo 123 que regula hasta hoy los derechos laborales; se contemplaron derechos para las mujeres. Algunos de ellos son la prohibición de trabajos insalubres o peligrosos y el trabajo nocturno industrial; además del período de descanso de un mes posterior al parto con goce de sueldo íntegro; así como tiempos durante la jornada laboral para la lactancia.
En este artículo 123, encontramos lo que pudiera considerarse como el antecedente del derecho de igualdad. Actualmente se contempla en la Constitución, en su fracción VII el cual dicta: “Para trabajo igual debe corresponder salario igual, sin tener en cuenta sexo ni nacionalidad”.
El avance de las leyes a favor de las mujeres
Paso importante el que se dio a finales de 1974, con la modificación al artículo 4º constitucional, donde se reconoció como derecho fundamental la igualdad entre la mujer y el hombre: “El varón y la mujer son iguales frente a la ley”.
De este precepto legal, derivaron en realidad las leyes secundarias que han venido confiriendo y reconociendo derechos de igualdad a las mujeres y también se han ido modificado todas aquellas regulaciones que las discriminaban expresa o sutilmente.
Lo anterior, tiene su momento más trascendente en el monumental conjunto de reformas constitucionales en materia de derechos humanos realizada en junio de 2011, en donde entre otras, el artículo primero estableció “Queda prohibida toda discriminación motivada por…., el género, …..o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.”
Conmemoración hoy
La presidenta del Senado, esta mañana destacó que desde el año 2018, , México vive un nuevo proceso de transformación de la vida pública, en el que el pueblo decidió por la vía democrática y pacífica que el Estado debía recobrar ese sentido social “perdido durante un largo periodo en nuestro país”.
Por ello, destacó que se han impulsado más de 20 reformas constitucionales que fortalecen la justicia, la igualdad y la prosperidad compartida. Con el alcance de las reformas realizadas, “nos hemos constituido, valga la redundancia, como un auténtico Congreso Constituyente”, agregó.
En este tiempo histórico en el que México es gobernado por primera vez por una mujer, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, la transformación es impulsada por la fuerza de las mujeres, “por eso nos enorgullece decir junto con ella que llegamos todas y eso se refleja en los diferentes espacios públicos”, aseguró.
El compromiso, puntualizó la senadora, “es seguir legislando con energía” a favor de la igualdad, de la independencia económica, de la soberanía nacional y para consolidar la transformación.
La vicepresidenta de la Mesa Directiva, Verónica Noemí Camino Farjat, expresó que nuestra Carta Magna representó desde su promulgación la consagración de los derechos individuales y sociales del pueblo mexicano, los cuales fueron resultado de la férrea defensa por las convicciones de revolucionarias y revolucionarios ejemplares que dieron su vida en la búsqueda del beneficio de los más desfavorecidos.
De Morena, Verónica del Carmen Díaz Robles subrayó que no se debe olvidar que el máximo ordenamiento legal que rige a nuestro país fue víctima de regresiones durante “el periodo neoliberal”, mediante reformas que atentaron contra la soberanía y el bienestar de la población; sin embargo, hoy se ha podido revertir ese vergonzoso retroceso, dijo, ya que se fortalecieron los derechos humanos con un enfoque de bienestar y justicia social, “saldando así, deudas con los sectores históricamente vulnerados”.
La senadora del PAN, María Guadalupe Murguía Gutiérrez, advirtió que “el oficialismo” cuenta con una sobrerrepresentación en el Congreso de la Unión, con la que ha podido llevar a cabo reformas constitucionales de “carácter regresivo”, sin escuchar las propuestas y opiniones de quienes representan a un gran sector de la población, por lo que se ha configurado un gobierno centralista y autoritario que tiene una enorme concentración de poder.
Luis Alfonso Silva Romo, del PVEM, manifestó que cuando se tiene voluntad política y un verdadero compromiso con el pueblo, el texto constitucional sí asegura los derechos de la ciudadanía, pues con los gobiernos de la transformación “hoy es letra viva” que garantiza, entre otras cosas, empleo formal, la libertad sindical y mayor disminución de la pobreza.
Por el PRI, Carolina Viggiano Austria aseguró que la Constitución Política surgió para contener el poder, equilibrarlo y poner al Estado al servicio de la sociedad, y “no de una mayoría circunstancial”. Señaló que desde 2018 se han reformado 106 artículos constitucionales, es decir, ha sido tratada, no como un pacto social duradero, sino como un “instrumento ajustable a la conveniencia del poder”.
Del PT, Lizeth Sánchez García dijo que desde hace más de un siglo se estableció en la Carta Magna que no puede haber democracia real sin justicia social, libertad verdadera sin condiciones dignas de vida y desarrollo sin derechos garantizados para el pueblo trabajador. Con la Cuarta Transformación, agregó, hemos honrado su legado con reformas que buscan reducir desigualdades, proteger a quienes más lo necesitan y que colocan al pueblo en el centro de la vida pública.
Francisco Daniel Barreda Pavón, de Movimiento Ciudadano, expresó que la Constitución Política de 1917 no fue pensada como un texto estadístico, “sino como una herramienta viva”, capaz de adaptarse a los retos de cada época; sin embargo, ha sido utilizada como un instrumento para alcanzar objetivos políticos de corto plazo e impulsar reformas que no han dado los resultados prometidos y que sólo han generado más incertidumbre que soluciones, por ello, “no debe ser rehén de intereses partidistas”.
En sólo 6 años se ha modificado el 70 por ciento de la Constitución: Carolina Viggiano, senadora priista
Texto de su intervención:
Compañeras y compañeros senadores, hoy conmemoramos una fecha histórica, conmemoramos una decisión política fundamental: que en México el poder tendría límites y los límites se llaman la Constitución.
Nuestra Constitución no nació para complacer al poder, sino para contenerlo, para equilibrarlo y para poner al Estado al servicio de la sociedad, no de una mayoría circunstancial.
No es casualidad que en el Muro de Honor de este Senado estén inscritos nombres que representan principios constitucionales vivos para recordarnos todos los días que tenemos que honrarla.
Ahí está José María Morelos y Pavón, recordándonos que la soberanía no se impone ni se hereda, dimana del pueblo. Sin soberanía popular no hay Constitución, solo simulación. Ahí está Miguel Ramos Arizpe, padre del federalismo mexicano, para recordarnos que la República no se gobierna desde un solo centro, que los Estados no son concesiones del poder, sino contrapesos fundamentales.
Ahí está Benito Juárez, defensor del Estado laico y de la igualdad ante la ley, para recordarnos que la ley debe ser más fuerte que los hombres y que la legalidad nunca debe subordinarse a la voluntad del gobernante.
Ahí está Venustiano Carranza, artífice de la Constitución de 1917, impulsor del constitucionalismo frente al caudillismo, para recordarnos que el poder sin reglas termina siempre por traicionar a la República.
También está José María Iglesias, quien sostuvo una verdad incómoda pero esencial: cuando el poder viola la Constitución, aunque se amparen mayorías, pierde legitimidad.
Nuestra Constitución fue además profundamente social. Fue pionera en el mundo al reconocer que la libertad sin justicia no es libertad real. Educación, tierra, trabajo digno, derechos no son concesiones. Tampoco nacieron en el 2018, llevamos años construyéndolo.
Por eso la Constitución de 1917 no solo es un texto jurídico, es un pacto social que puso límites al poder y obligaciones al Estado. Hoy la pregunta es la siguiente: ¿Vemos a la Constitución como el cimiento de la democracia o lo vemos como un estorbo para gobernar sin contrapesos?
No se trata de un hecho aislado. Desde 2018 se han reformado 106 artículos constitucionales, casi el 70 % de la Carta Magna, a través de 63 reformas impulsadas principalmente por el Ejecutivo y su mayoría legislativa.
La Constitución ha sido tratada no como un pacto social duradero, sino como un instrumento ajustable a la conveniencia del poder. Porque cuando se debilita la división de poderes, cuando se eliminan los contrapesos, cuando
cuando se normaliza que una mayoría ignore los límites constitucionales, no estamos ante reformas, estamos ante una erosión democrática.
El Muro de Honor y todos los que nos han heredado esta república no están aquí para decorar este recinto. Están aquí para recordarnos que nadie, absolutamente nadie, está por encima de la Constitución.
Para mí ha sido muy triste escuchar tanto a compañeros del oficialismo como compañeros de la oposición decir que les costó trabajo regresar a este periodo ordinario de sesiones porque no hay incentivos, no hay aliento en que una iniciativa de la oposición pueda prosperar o que podamos participar de las que el oficialismo quiere aprobar.
Honrar la Constitución no es invocarla en discursos, es defenderla cuando incomoda. Es respetar la división de poderes, es proteger sus principios sociales. Porque sin Constitución no hay república. Sin división de poderes no hay democracia.
Y sin justicia social no hay futuro para nuestros niños y jóvenes que tienen que depositar su talento y su creatividad a veces en actividades criminales.
Muchas gracias, presidenta.
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