martes , 10 febrero 2026
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La obra de los maristas en Yucatán

Pedacitos de historia

José Manuel Tec Tun (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Conocer el origen y evolución histórica de nuestros pueblos es tarea necesaria para cualquier ser humano que viva en tal espacio territorial.

Como espiteño, durante mucho tiempo viví con la incógnita de por qué la villa en que nací ha tenido fama de ser un polo educativo en el oriente del estado. Hasta que le dediqué tiempo a la lectura de la historia del pueblo pude llegar a la conclusión, muy particular, de que la educación había jugado un papel importante.

Resulta que hace muchos años, cuando apenas se iniciaba la apertura de escuelas para los habitantes de los pueblos, época de las haciendas, Espita fue uno de los beneficiados con una educación de calidad, a tal grado que llegó a contar con un Colegio Católico, situación que sólo era concebible para Mérida y otros casos contados. Así se inicia la historia educativa de esa tierra oriental.

En 1899 llegaron a México los primeros Hermanos Maristas, procedentes de Francia. Fue el 20 octubre de ese mismo año cuando comenzaron su labor en Yucatán. En esta primera etapa llegaron los hermanos Armancio, Paxentius, Magno, Tomassi y Ligorio, fundando las escuelas de artes y oficios en Mérida, Motul, Valladolid, Maxcanú, Espita y Ticul.

Coincide con esta primera etapa la fundación del Colegio Católico “La Sagrada Familia” de Espita, en 1901, auspiciado por una familia de hacendados encabezada por don Cecilio Erosa y doña Guillermina Echeverría, quienes donaron el edificio al clero de Yucatán.

Al principio atendieron el colegio los sacerdotes del estado y posteriormente, en 1905, llegan a Espita, para hacerse cargo de la escuela, los Hermanos Maristas. El grupo estaba encabezado por el hermano Ricardo, como director, quien aprendió el idioma maya para catequizar a los habitantes de las haciendas, en compañía del hermano Miguel, al que apodaron Chac Pol. Meses más tarde, lo sustituyó el hermano Bertulle, cuyo nombre era Damian Bellón.

Expropiación

El Colegio Católico de Espita dejó de funcionar en 1912, siendo expropiado su local en 1915 por el gobierno de Salvador Alvarado.

Con el paso de los años (1935) en los terrenos se fundó la Escuela Primaria “Cecilio Chí”, en la calle 22 #223 con cruzamiento de la calle 33A, siendo uno de los directores más recordados el profesor Lambertini Baz Aguilar.

Llama la atención que aún persiste en el pensamiento de la gente adulta del pueblo el recuerdo del Colegio Católico, pues hasta ahora cuando se refieren a alguna dirección del rumbo no toman como referencia la Escuela “Cecilio Chí”, pues les es más fácil y acostumbrado decir: “allá por el rumbo del Colegio Católico”.

Por esta rica herencia educativa, la villa de Espita fue considerda La Atenas de Yucatán, porque algunos de sus habitantes destacaron hace muchos años en la ciencia, el arte, la educación y la cultura. Cuando me han preguntado por qué Espita tiene esa característica tan especial, he respondido, sin pensarlo dos veces, porque aún conserva un poco del pensamiento filosófico de la educación Marista: “Ser para Servir”.

Finalmente, considero oportuno señalar que el 13 de enero de 1930 se inició la llamada Segunda etapa Marista en nuestro estado, ya que a solicitud del Excmo. Sr. Arzobispo de Yucatán, Dr. Don Martín Tritshler y Córdoba, los Hermanos Maristas retornaron a Yucatán.

En esa ocasión, llegaron los Hnos. Luis G. Quiroga como director y José Sámano, Alejandro García y León Méndez como el equipo de maestros, quienes fundaron, en Mérida, el Colegio Montejo y también el Centro Universitario Montejo.— Mérida, Yucatán.

tekito_61@ yahoo.com.mx

Antropólogo

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