{"id":40207,"date":"2018-05-14T10:22:33","date_gmt":"2018-05-14T15:22:33","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=40207"},"modified":"2018-05-14T10:22:33","modified_gmt":"2018-05-14T15:22:33","slug":"el-sexting-y-la-intimidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-sexting-y-la-intimidad\/","title":{"rendered":"El sexting y la intimidad"},"content":{"rendered":"<p>Mirada antropol\u00f3gica<\/p>\n<p>Rodrigo Llanes Salazar (*)<\/p>\n<p>\u201cAl momento de enterarme de que una fotograf\u00eda personal e \u00edntima era ahora de dominio p\u00fablico quise morir y me sent\u00ed m\u00e1s vulnerable que nunca\u201d, escribi\u00f3 Ana Baquedano, estudiante de Psicolog\u00eda, en el Diario hace dos a\u00f1os (10-7-16).<\/p>\n<p>En el art\u00edculo titulado \u201cYo soy m\u00e1s, vivo despu\u00e9s de mi foto\u201d, narra su experiencia como v\u00edctima de la \u201cpornovenganza\u201d: una foto que se hab\u00eda tomado a los 16 a\u00f1os y que hab\u00eda enviado a su entonces novio, fue publicada sin su consentimiento a\u00f1os atr\u00e1s en \u201cYucatercos\u201d, una p\u00e1gina de internet que exhib\u00eda fotograf\u00edas pornogr\u00e1ficas de yucatecas y que era la punta del iceberg de toda una red de extorsi\u00f3n y pornograf\u00eda infantil.<\/p>\n<p>Para muchas j\u00f3venes, no suele haber una buena vida despu\u00e9s de la foto. Cuando alguna foto o video con contenido sexual son difundidos por WhatsApp, en redes sociales como Facebook y Twitter o en p\u00e1ginas de internet como Yucatercos, las consecuencias para ella suelen ser devastadoras: generalmente son consideradas unas \u201czorras\u201d que \u201cno se dan a respetar\u201d; su cuerpo y su persona se vuelven motivo de morbo y\/o de burla; son acosadas en la escuela y en internet; y pueden sufrir una profunda humillaci\u00f3n, miedo y depresi\u00f3n que, en el peor de los casos, culmina en el suicidio.<\/p>\n<p>Pero no tiene que ser as\u00ed. Las consecuencias de la pornovenganza, o la difusi\u00f3n de textos, fotos o videos sin el consentimiento de la persona incluida en ellos, no tiene por qu\u00e9 ser el miedo, la humillaci\u00f3n o la depresi\u00f3n. A partir del caso Yucatercos, Ana Baquedano emprendi\u00f3 una labor de activismo en la que ella ha hablado sin miedo sobre sexting y pornovenganza.<\/p>\n<p>Las v\u00edctimas de pornovenganza \u201cno tienen ning\u00fan tipo de representaci\u00f3n\u201d, me comenta Ana. Si bien en Yucat\u00e1n hay activistas que luchan por los derechos de los ni\u00f1os, contra la violencia de g\u00e9nero o por los derechos de la poblaci\u00f3n LGBTTTIQ+, no hay quienes est\u00e9n defendiendo los derechos de las v\u00edctimas de pornovenganza.<\/p>\n<p>Ella ha decidido abrazar esa causa: ha emprendido campa\u00f1as sobre el tema, impartiendo conferencias en secundarias, preparatorias y universidades, y, con la ayuda de la Consejer\u00eda Jur\u00eddica del Gobierno del Estado de Yucat\u00e1n, ha elaborado una iniciativa de ley para penalizar la pornovenganza, que ahora se encuentra en el Congreso local.<\/p>\n<p>El \u201csexting\u201d, la pr\u00e1ctica de enviar textos, im\u00e1genes o videos sexualmente expl\u00edcitos a trav\u00e9s de tel\u00e9fonos m\u00f3viles y\/o plataformas de internet (Hugh Curnutt, \u201cSexting\u201d, 2017), se ha convertido en una pr\u00e1ctica com\u00fan en la vida de los j\u00f3venes. Si bien las tecnolog\u00edas de informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n, como los tel\u00e9fonos inteligentes y las tabletas electr\u00f3nicas, permiten el env\u00edo instant\u00e1neo de textos, fotos y videos, algunos estudiosos del tema del sexting consideran que, en el fondo, la esencia de la pr\u00e1ctica, el deseo de compartir tu sexualidad con otra persona, es una actividad tan antigua que se remite por lo menos a las cartas er\u00f3ticas o a las im\u00e1genes sexuales tomadas con los daguerrotipos en el siglo XIX.<\/p>\n<p>Como ha observado el profesor Andrew J. Harris, de la Universidad de Massachusetts Lowell, lo que llamamos \u201csexting\u201d abarca en realidad un amplio espectro de conductas con motivaciones muy distintas: el coqueteo de \u201calta tecnolog\u00eda\u201d, personas que env\u00edan fotos o videos porque buscan atenci\u00f3n, intercambios consensados entre parejas, j\u00f3venes que se toman fotos o videos en alguna fiesta, mujeres que lo hacen por presiones de sus parejas, personas que se ven obligadas a hacerlo por extorsi\u00f3n, o que simplemente lo deciden como una forma de expresi\u00f3n de su sexualidad (\u201cThe New York Times\u201d, 27-3-11).<\/p>\n<p>As\u00ed, el sexting es un conjunto de pr\u00e1cticas relacionadas con la expresi\u00f3n de la sexualidad que, cuando se realizan con el consentimiento de todas las personas implicadas, no tendr\u00edan por qu\u00e9 ser penalizadas. Lo que debe ser castigado es la pornovenganza o la difusi\u00f3n sin consentimiento.<\/p>\n<p>De acuerdo con Ana Baquedano, en las conferencias que ha impartido en escuelas, en el marco de la estrategia de seguridad \u201cEscudo Yucat\u00e1n\u201d, el tema suele provocar inter\u00e9s e incluso morbo. \u201cGeneralmente la gente que habla de estos temas son adultos, gente que nunca ha hecho sexting\u201d, me comenta. Ella, en cambio, es una estudiante de poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os que ha sido v\u00edctima de pornovenganza.<\/p>\n<p>Para ella es fundamental distinguir entre el sexting y la pornovenganza. Algunas campa\u00f1as sobre el tema buscan inhibir la pr\u00e1ctica del sexting: concientizar a las y los j\u00f3venes sobre las consecuencias de enviar textos, fotos y videos con contenido er\u00f3tico o sexual. En ocasiones, esta perspectiva cae en una revictimizaci\u00f3n de las v\u00edctimas de pornovenganza: la culpa la tienen las personas que se tomaron la foto o el video, son ellas las que cometieron un error, por irresponsables, por baja autoestima o porque no se respetan a s\u00ed mismas. En cambio, ella defiende una perspectiva de no revictimizar; el sexting no tiene por qu\u00e9 ser un error, dice.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo castigar la pornovenganza? Seg\u00fan Elisa D\u2019Amico, una abogada especializada en privacidad y abuso de internet que ha trabajado en casos de pornovenganza, la ley \u201ccorre por detr\u00e1s de la tecnolog\u00eda\u201d (\u201cClar\u00edn\u201d, 13-4-18). La difusi\u00f3n sin consentimiento de datos en redes sociales y otras plataformas digitales, ya sean sobre sexting u otros temas, representan un verdadero reto para legisladores y jueces. En los tribunales, los casos sobre pornovenganza han sido abordados desde diferentes enfoques, ya sea el de la pornograf\u00eda infantil, la violaci\u00f3n a derechos de autor, a derechos al honor y a la propia imagen, hostigamiento y\/o acoso sexual o difusi\u00f3n il\u00edcita de datos personales.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico a\u00fan no existe una ley que tipifique como delito la pornovenganza. En 2016, senadores del PAN presentaron \u201cuna iniciativa para sancionar la pornovenganza con seis y hasta 12 meses en prisi\u00f3n y 500 d\u00edas de multa, gracias a una reforma en el C\u00f3digo Penal Federal\u201d. En la iniciativa, se tipifica la pornovenganza como un delito de hostigamiento sexual. Hasta abril de este a\u00f1o, el documento no hab\u00eda sido aprobado.<\/p>\n<p>En Yucat\u00e1n, la iniciativa de ley para penalizar la pornovenganza tiene un enfoque diferente. \u201cLa mejor oportunidad era pelear por derechos de autor\u201d, me comenta Ana. En su experiencia, ella hab\u00eda tomado la foto y se la envi\u00f3 a su novio, quien la difundi\u00f3 sin su consentimiento. \u201cPero hay muchos otros casos donde las personas no se tomaron sus propias fotos\u201d, agreg\u00f3. Por lo tanto, abordar el tema desde el enfoque de derechos de autor no era del todo incluyente.<\/p>\n<p>Por otra parte, tratar el problema como un asunto de pornograf\u00eda infantil resultaba a\u00fan m\u00e1s complejo, e incluso desmotivador, pues las y los j\u00f3venes que se tomaron fotos pueden considerar que ellos tambi\u00e9n cometieron un delito. Por lo tanto, con asesor\u00eda de la Secretar\u00eda General de Gobierno, con la Estrategia Escudo Yucat\u00e1n y Consejer\u00eda Jur\u00eddica del Gobierno del Estado de Yucat\u00e1n, el tema se plante\u00f3 en t\u00e9rminos del derecho a la intimidad.<\/p>\n<p>As\u00ed, la \u201cIniciativa para modificar el C\u00f3digo Penal del Estado de Yucat\u00e1n, en materia de delitos contra la intimidad y la imagen\u201d, propone la modificaci\u00f3n de los contenidos del cap\u00edtulo V del t\u00edtulo decimoprimero del libro segundo del C\u00f3digo Penal estatal, as\u00ed como las fracciones II y III del Art\u00edculo 243 Bis 2, la derogaci\u00f3n de su fracci\u00f3n IV, la reforma de su \u00faltimo p\u00e1rrafo, as\u00ed como la adici\u00f3n del cap\u00edtulo denominado \u201cDelitos contra la imagen personal\u201d al t\u00edtulo und\u00e9cimo que contiene el Art\u00edculo 243 Bis 3.<\/p>\n<p>La iniciativa de ley concibe a la pornovenganza como un \u201cquebrantamiento del derecho a la intimidad derivado del sexteo como figura delictiva en contra de la intimidad e imagen personal, por lo que no se pretende prohibir o sancionar el sexteo en s\u00ed\u201d. De ser aprobada la ley, Yucat\u00e1n ser\u00eda el primer estado en M\u00e9xico en contar con una norma que penalice la pornovenganza.<\/p>\n<p>Desde luego, las leyes no cambian inmediatamente la realidad. Resulta fundamental incluir los temas de sexting y pornovenganza en la educaci\u00f3n sexual en las escuelas; los padres tambi\u00e9n deben de hablar al respecto con sus hijos; debemos ser conscientes de que pr\u00e1cticamente todo lo que compartimos por medio de internet es p\u00fablico.<\/p>\n<p>Las campa\u00f1as contra la pornovenganza deben evitar la revictimizaci\u00f3n y tambi\u00e9n erradicar muchas de las pr\u00e1cticas y discursos que reproducen la violencia de g\u00e9nero. Finalmente, como afirma Ana, la respuesta no est\u00e1 en la tecnolog\u00eda, sino en los humanos: tenemos la responsabilidad de cuidar a los dem\u00e1s. Y tambi\u00e9n de decidir c\u00f3mo enfrentar los efectos de nuestras acciones. \u201cLa foto tiene la importancia que t\u00fa le das\u201d, me dice Ana. A diferencia de la vulnerabilidad referida al inicio del art\u00edculo, ahora siente que \u201cnadie la puede amenazar\u201d.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n.<\/p>\n<p>rodrigo.llanes.s@gmail.com<\/p>\n<p>@RodLlanes<\/p>\n<p>Investigador del Cephcis-UNAM<\/p>\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='El sexting y la intimidad' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-sexting-y-la-intimidad\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mirada antropol\u00f3gica Rodrigo Llanes Salazar (*) \u201cAl momento de enterarme de que una fotograf\u00eda personal e \u00edntima era ahora de dominio p\u00fablico quise morir y me sent\u00ed m\u00e1s vulnerable que nunca\u201d, escribi\u00f3 Ana Baquedano, estudiante de Psicolog\u00eda, en el Diario hace dos a\u00f1os (10-7-16). En el art\u00edculo titulado \u201cYo soy m\u00e1s, vivo despu\u00e9s de mi &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":40208,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false},"categories":[44],"tags":[10699,209,2025,10980],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40207"}],"collection":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40207"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40207\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40209,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40207\/revisions\/40209"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40208"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}