{"id":35308,"date":"2018-01-16T12:53:16","date_gmt":"2018-01-16T18:53:16","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=35308"},"modified":"2018-01-16T12:53:16","modified_gmt":"2018-01-16T18:53:16","slug":"feminista-buena-mala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/feminista-buena-mala\/","title":{"rendered":"Feminista \u201cbuena\u201d o \u201cmala\u201d"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfTorquemadas?<\/p>\n<p>Denise Dresser (*)<\/p>\n<p>S\u00e9 que soy feminista. S\u00e9 que apoyo la definici\u00f3n fundacional de feminismo, aquella que concibe a la mujer como un ser humano con derechos id\u00e9nticos a los del hombre parado a su lado. Lo que ya no puedo percibir con claridad es si soy una feminista \u201cbuena\u201d o \u201cmala\u201d; si merezco ser aplaudida por mi purismo o quemada viva por mi escepticismo. Porque hoy me encuentro parada en esa franja gris, esa zona agreste, esa tierra de nadie disputada por dos bandos en contienda. Me incomoda la actitud trivializadora del desplegado que firmaron las francesas, criticando al movimiento #MeToo; su lenguaje me parece insensible, reduccionista. Pero tambi\u00e9n me perturba el puritanismo y los excesos de #MeToo, animado a momentos por lo que parece un esp\u00edritu revanchista, misantr\u00f3pico. Unas parecen dispuestas a perdonarlo todo; otras parecen empe\u00f1adas en criminalizarlo todo. Unas minimizan el acoso; otras lo exageran. Y as\u00ed todas perdemos.<\/p>\n<p>No asumo esta postura liosa desde la barrera, presenciando la corrida, como simple espectadora. He sentido la humillaci\u00f3n de una mano masculina apretando mi trasero en una fiesta y el temor de viajar en Metro por la noche \u2014como universitaria\u2014 en un vag\u00f3n lleno de muchachos ebrios, agresivos, amenazantes. Pero tambi\u00e9n he visto con verg\u00fcenza c\u00f3mo mujeres que encabezaban la marcha #MiPrimerAcoso expulsaron a hombres solidarios que quer\u00edan acompa\u00f1arlas. He tenido el privilegio de ser amiga de Marta Lamas, impulsora de la despenalizaci\u00f3n del aborto; una iniciativa convertida en ley que todos los d\u00edas salva vidas. Y he lamentado su crucifixi\u00f3n en los \u00faltimos d\u00edas por argumentar que las francesas quiz\u00e1s tienen algo de raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Como en todo, suele haber dos versiones y la verdad. La verdad de que el movimiento #MeToo ha ido demasiado lejos y no lo suficientemente lejos, como escribe Laura Kipnis. Demasiado lejos al exigir el encarcelamiento de taxistas por gritar \u201cguapa\u201d. Demasiado lejos al exhibir cualquier acercamiento er\u00f3tico o sexual por parte de un hombre como una prueba de acoso. Demasiado lejos al convertir a todas las mujeres en todos los contextos en todos los pa\u00edses en v\u00edctimas, objetos en vez de sujetos, incapaces de agencia o voluntad o decisi\u00f3n. De pronto surgen las \u201cTorquemadas\u201d enfurecidas, cargando con el peso de injusticias milenarias, extendiendo el dedo flam\u00edgero, enviando a compa\u00f1eros de viaje como el periodista Jenaro Villamil a la hoguera. No podemos negarlo; muchas hemos ca\u00eddo en la propensi\u00f3n a la purga, a la evisceraci\u00f3n estalinista. Mueran los hombres. Los cerdos al matadero. Hagamos listas de malos y exhib\u00e1moslos.<\/p>\n<p>Pero entonces acabamos inaugurando la \u00cdntima Inquisici\u00f3n donde los resentimientos llevan a los linchamientos, la oprimida se vuelve la opresora, la v\u00edctima se convierte en verdugo. La corte de la opini\u00f3n p\u00fablica se erige en la \u00fanica forma de justicia disponible. Y ese es precisamente el punto. El movimiento #MeToo emerge ante sistemas legales rotos, ante c\u00f3digos culturales at\u00e1vicos, ante conductas que debieron haber sido sancionadas. Ah\u00ed reside su valor. Ah\u00ed debe centrar su atenci\u00f3n: d\u00f3nde trazar las nuevas l\u00edneas que los hombres no deben cruzar, qu\u00e9 conductas pueden ser ignoradas, cu\u00e1les deben ser judicialmente procesadas. Porque s\u00ed hay una diferencia entre un hombre acosador y un hombre est\u00fapido o vulgar. S\u00ed hay una diferencia entre alguien que trata de besarte en un bar y alguien que intenta hacerlo en una oficina, y adem\u00e1s es tu jefe.<\/p>\n<p>No se trata de pelearnos entre nosotras, sino de debatir cu\u00e1les son nuestros derechos protegidos por la ley y socialmente avalados. Derechos que quiz\u00e1s muchas francesas sienten que poseen, pero que en M\u00e9xico y muchos otros pa\u00edses son un anhelo, no una realidad. El derecho a que nuestros cuerpos no sean tratados como moneda de cambio para permanecer en un puesto. El derecho a decidir sobre el embarazo, como parte de la igualdad c\u00edvica. El derecho a un sueldo equitativo por un trabajo equitativo, porque a la actriz Michelle Williams le pagaron 1,000 d\u00f3lares por filmar el mismo n\u00famero de escenas que a Mark Wahlberg, a quien le pagaron $1.5 millones. Como advierte Margaret Atwood, a los \u00fanicos a quienes les conviene una guerra entre mujeres es a quienes libran una guerra contra las mujeres. A exigir un lugar en la mesa entonces, juntas. Porque si no estamos ah\u00ed, unidas, nuestros derechos seguir\u00e1n fuera del men\u00fa.\u2014 Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>denise.dresser@mexicofirme.com<\/p>\n<p>Periodista<\/p>\n<p>El movimiento #MeToo emerge ante sistemas legales rotos, ante conductas que debieron haber sido sancionadas<\/p>\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Feminista \u201cbuena\u201d o \u201cmala\u201d' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/feminista-buena-mala\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfTorquemadas? Denise Dresser (*) S\u00e9 que soy feminista. S\u00e9 que apoyo la definici\u00f3n fundacional de feminismo, aquella que concibe a la mujer como un ser humano con derechos id\u00e9nticos a los del hombre parado a su lado. 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