{"id":32617,"date":"2017-11-06T08:38:58","date_gmt":"2017-11-06T14:38:58","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=32617"},"modified":"2017-11-06T08:38:58","modified_gmt":"2017-11-06T14:38:58","slug":"confianza-y-desconfianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/confianza-y-desconfianza\/","title":{"rendered":"Confianza y desconfianza"},"content":{"rendered":"<p>El Iepac ante las cr\u00edticas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antonio Salgado Borge (*)<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de la democracia con la confianza es ambivalente. Por una parte, es necesario confiar en nuestras instituciones, ya que de otra forma no podr\u00edamos encauzar los grandes y probados beneficios que ofrece este sistema. Por otro lado, siempre debemos desconfiar de nuestra confianza; es decir, no podemos dar cheques en blanco o el beneficio de la duda a quienes encabezan nuestras instituciones, ya que, en caso de hacerlo, es probable que \u00e9stos terminen destruyendo nuestro proyecto democr\u00e1tico desde sus adentros. Es decir, una democracia dif\u00edcilmente funcionar\u00e1 sin una base de confianza sobre la que se aplicar una sana desconfianza.<\/p>\n<p>Es bien sabido que parte importante de la crisis de la democracia mexicana tiene que ver con la poca o nula confiabilidad de nuestras instituciones. En Yucat\u00e1n, el caso m\u00e1s reciente de desconfianza institucional tiene como actor principal al Iepac. Su tibia respuesta a las carteleras que supuestamente anunciaban una revista, pero que en realidad parec\u00edan orientadas a promocionar las aspiraciones pol\u00edticas de un funcionario p\u00fablico \u2014Mauricio Sahu\u00ed\u2014 dej\u00f3 un mal sabor de boca y recibi\u00f3 duras cr\u00edticas, incluidas las expresadas hace dos semanas en esta misma columna, las vertidas por Rodrigo Llanes en su espacio de los lunes y los diversos cartones de Tony Peraza publicados en esta misma p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Alejandra Pacheco Puente, consejera del Iepac, reaccion\u00f3 ante esta serie de cuestionamientos presentando tres planteamientos: (1) reconociendo que las cr\u00edticas representan en alguna medida un sentir de inconformidad genuino presente en parte de los ciudadanos, (2) precisando que en ocasiones lo que la ciudadan\u00eda quiere y lo que establece la ley no coincide \u2014y por ende, dejando abierta la puerta a interpretar que las cr\u00edticas podr\u00edan ser producto del desconocimiento de la ley\u2014, y (3) cuestionando la calidad de las denuncias presentadas por actores pol\u00edticos, sugiriendo con ello que en ocasiones estas denuncias son interpuestas sin intenci\u00f3n de que procedan \u2014es decir, como un teatro montado para el lucimiento de los denunciantes\u2014.<\/p>\n<p>Me parece que es muy probable que los tres puntos mencionados por Alejandra Pacheco tengan algo de cierto. Tambi\u00e9n creo que es posible que sus declaraciones hayan respondido a la frustraci\u00f3n ante un estado de cosas que, a todas luces, ha incrementado el desprestigio de la instituci\u00f3n a la que representa. Finalmente, no podemos descartar que el punto (3) obedezca a una genuina molestia ante la forma en que algunos pol\u00edticos no tienen empacho en vulnerar la confianza en una instituci\u00f3n con tal de lucirse medi\u00e1ticamente y al mismo tiempo no romper en los hechos el pacto de impunidad que religiosamente suscriben.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque explicable y explicativo, es entendible que lo anterior no sea satisfactorio para el p\u00fablico informado y, por ende, no restituya la confianza en el \u00e1rbitro electoral. Es decir, el \u201ccaso Sahu\u00ed\u201d es uno de entre cientos o miles de eventos que sugieren que la organizaci\u00f3n y revisi\u00f3n del antes, durante y despu\u00e9s del proceso electoral se llevar\u00e1 a cabo como los ciudadanos esperan est\u00e1 muy lejos de cumplirse. La pregunta obligada, claro est\u00e1, es qu\u00e9 esperan los ciudadanos. La respuesta corta es: un proceso justo y limpio. Y, por buenas y limpias que sean las intenciones o trayectorias de un@ consejer@, por desgracia hoy est\u00e1n muy lejos de ofrecernos esa garant\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed, a pesar de que el Iepac existe, a plena luz del d\u00eda pol\u00edticos de todos los partidos realizan actividades que para cualquier individuo sin da\u00f1os cognitivos importantes tienen que ser catalogadas como actos de precampa\u00f1a. Por citar tan s\u00f3lo dos de los ejemplos m\u00e1s visibles de los cientos de casos disponibles, Jorge Carlos Ram\u00edrez Mar\u00edn \u201cinvita\u201d sin rubor a eventos \u201cculturales\u201d en los que los asistentes tienen que chutarse casi una hora de la semblanza y \u201clogros\u201d del probable candidato a gobernador priista, mientras que Pablo Gamboa cuenta con una red de construcci\u00f3n de imagen y promoci\u00f3n \u2014si no preg\u00fantenle a \u201cTony Pedroza\u201d\u2014 y aparece hasta en la sopa de los yucatecos m\u00e1s vulnerables, a quienes les \u201cregala\u201d todo lo que al lector se le pueda ocurrir.<\/p>\n<p>Desde luego, uno siempre podr\u00eda reducir lo justo es lo legal; y, en ese caso, si lo anterior es legal, luego entonces tambi\u00e9n ser\u00eda justo. Pero claramente para el p\u00fablico los detalles legales pueden ser contrarios al concepto m\u00e1s elemental de justicia. Por ejemplo, est\u00e1 bien documentado que la constructora Higa, la que \u201cvendi\u00f3\u201d la \u201ccasa blanca\u201d a Ang\u00e9lica Rivera, gan\u00f3 miles de millones de pesos en contratos cuando Enrique Pe\u00f1a Nieto fue gobernador del Estado de M\u00e9xico. El presidente ha argumentado que la \u201ccasa blanca\u201d no representa legalmente conflicto de inter\u00e9s porque esta propiedad est\u00e1 a nombre de su esposa o porque el presidente o un gobernador no asigna \u00a0contratos directamente a los contratistas de obra p\u00fablica. La \u201ccasa blanca\u201d puede ser totalmente legal pero la visi\u00f3n legalista no hace ante los ojos de cualquier ciudadano medianamente informado un caso de injusticia.<\/p>\n<p>En este sentido, es posible plantear al Iepac un dilema: o bien (a) defiende que lo justo es lo que actualmente es legal, o (b) acepta que actualmente lo justo no es lo legal. El problema para el Iepac es que, en caso de tomar la primera de estas opciones, perder\u00eda legitimidad porque, como he ejemplificado anteriormente, claramente hay acciones legales que el p\u00fablico puede reclamar, con raz\u00f3n, como injustas. Pero, por otro lado, si el Iepac toma el segundo cuerno del dilema, entonces tambi\u00e9n perder\u00eda legitimidad, porque con ello garantizar\u00eda que las injusticias quedar\u00e1n impunes y que el ganador de las elecciones ser\u00e1 probablemente el que m\u00e1s trampas cometa. En cualquiera de los casos, la confianza en el Iepac seguir\u00eda cayendo en picada.<\/p>\n<p>Es preciso aclarar que, obviamente, no habr\u00eda dilema alguno si se acepta como buena la idea de que el Iepac es una instituci\u00f3n controlada por el partido en el poder \u2014en este caso el PRI\u2014 y a la que, por ende, le tiene sin cuidado lo legal o lo justo. Si este fuera el caso, desde luego que este instituto perder\u00eda toda la credibilidad que le queda y con ello su legitimidad y cualquier m\u00ednimo de confianza que la sociedad puede tenerle.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 puede hacer el Iepac para salir de este enredo? No mucho. Sin embargo, hay al menos tres condiciones m\u00ednimas, necesarias, aunque no suficientes, en el camino hacia la recuperaci\u00f3n de un poco de la confianza perdida. Lo primero es querer. Esto puede parecer trivial, pero es preciso aclarar que si no hay voluntad \u2014entendida tanto en el sentido de desear algo como en el sentido de tener libre albedr\u00edo\u2014, habr\u00eda que reemplazar a algunos de los actuales consejeros pues todo lo que pueda decirse abona en poco o en nada. Lo segundo que el Iepac tendr\u00eda que hacer es mostrar su plena independencia. Esto puede empezar a hacerlo de inmediato si sanciona todo \u2014absolutamente todo\u2014 aquello que la ley les permite sancionar actualmente. Si hay voluntad, no habr\u00eda pretexto alguno para dejar de hacerlo.<\/p>\n<p>Finalmente, el Iepac tendr\u00eda que aceptar e informar m\u00e1s frecuente y claramente de sus limitaciones legales; pero al mismo tiempo tendr\u00eda que hablar p\u00fablicamente de las faltas que se cometen y denunciarlas, como m\u00ednimo, con firmeza y claridad a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n e internet. Esto equivale a actuar y a denunciar ante la ciudadan\u00eda todo tipo de injusticias y a jugar, por ende, un papel pol\u00edtico digno de un \u00e1rbitro que se jacte de serlo.<\/p>\n<p>As\u00ed, en el caso de Mauricio Sahu\u00ed la respuesta del Iepac tendr\u00eda que haber sido algo como \u201cning\u00fan rat\u00f3n nos ha comido ni nos comer\u00e1 la lengua: desde luego que estamos ante un evidente acto de precampa\u00f1a que lastima nuestra confianza en las instituciones y en la democracia. Informamos a los ciudadanos que no podemos sancionar este evento porque de acuerdo con X, Y o Z no hay forma legal de proceder. Sin embargo, hemos decidido actuar y denunciar lo que consideramos un acto ventajista que atenta contra la democracia y revela que un actor pol\u00edtico ha aprovechado un hueco legal para buscar ganar de forma injusta\u201d.\u2014 Edimburgo, Reino Unido.<\/p>\n<p>asalgadoborge@gmail.com<\/p>\n<p>@asalgadoborge<\/p>\n<p>Candidato a doctor en Filosof\u00eda (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosof\u00eda (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Human\u00edsticos (ITESM)<\/p>\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Confianza y desconfianza' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/confianza-y-desconfianza\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Iepac ante las cr\u00edticas &nbsp; Antonio Salgado Borge (*) La relaci\u00f3n de la democracia con la confianza es ambivalente. Por una parte, es necesario confiar en nuestras instituciones, ya que de otra forma no podr\u00edamos encauzar los grandes y probados beneficios que ofrece este sistema. 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