{"id":218938,"date":"2026-10-19T19:26:36","date_gmt":"2026-10-20T00:26:36","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=218938"},"modified":"2026-10-19T19:26:38","modified_gmt":"2026-10-20T00:26:38","slug":"cuando-la-salud-se-convierte-en-deuda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/cuando-la-salud-se-convierte-en-deuda\/","title":{"rendered":"Cuando la salud se convierte en deuda"},"content":{"rendered":"\n<p>Marisol Cen Caamal*<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9rida, 19 de octubre, 2026.- Hace unos d\u00edas, un amigo comparti\u00f3 en redes sociales una experiencia que se repite cada vez con mayor frecuencia y que no deber\u00edamos acostumbrarnos a ver como algo normal. Acudi\u00f3 a una Unidad de Medicina Familiar y encontr\u00f3 una fila de personas esperando recibir sus medicamentos. Cuando lleg\u00f3 su turno, recibi\u00f3 la misma respuesta que todos los dem\u00e1s: no hab\u00eda medicamentos.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa fila, una derechohabiente coment\u00f3 que llevaba cuatro meses intentando que le surtieran su receta. Otra persona dijo que ni siquiera hab\u00eda aspirinas. Alguien m\u00e1s cont\u00f3 que llevaba tres meses sin poder programar una cirug\u00eda porque necesitaba previamente un medicamento que tampoco estaba disponible.<\/p>\n\n\n\n<p>Intentemos imaginarlo por un momento. Una persona se siente mal, acude al m\u00e9dico, recibe una receta y se dirige a la farmacia con la esperanza de encontrar alivio. Detr\u00e1s de esa receta est\u00e1 la posibilidad de controlar una enfermedad, aliviar el dolor o recuperar la salud para continuar con su vida. Sin embargo, el medicamento que necesita no est\u00e1 disponible y tiene que regresar a casa sin \u00e9l. No se trata de una experiencia aislada, sino de una realidad que muchas personas enfrentan todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacen esas personas despu\u00e9s? \u00bfDe d\u00f3nde sacan el dinero para comprar el medicamento? \u00bfQu\u00e9 sucede si no pueden pagarlo en una farmacia particular?<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando una receta no puede surtirse, la persona no puede simplemente guardar el papel y continuar con su vida como si nada hubiera ocurrido. La enfermedad sigue ah\u00ed y la preocupaci\u00f3n aumenta. Tres meses pueden parecer poco en un reporte administrativo, pero para quien espera un medicamento o una cirug\u00eda representan noches interrumpidas, dolor, actividades que ya no puede realizar y una vida que se va limitando mientras espera.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces comienza otra preocupaci\u00f3n, la de encontrar el dinero para pagar aquello que no se pudo obtener en el sistema p\u00fablico. As\u00ed, el costo de cada medicamento termina pag\u00e1ndolo una familia con sus propios recursos. La consulta que no puede esperar se cubre con el dinero de la despensa. El tratamiento se financia con una tarjeta de cr\u00e9dito cuyo saldo seguir\u00e1 creciendo despu\u00e9s de que termine el mes. Y si la persona enferma deja de trabajar, el golpe es todav\u00eda mayor, porque la familia necesita gastar m\u00e1s mientras recibe menos ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos hablando de una transferencia de costos. Cuando una instituci\u00f3n no logra satisfacer una necesidad que le corresponde atender, el costo no desaparece. Alguien termina asumi\u00e9ndolo. En este caso, son el enfermo, su pareja, sus padres o sus hijos quienes deben encontrar la manera de cubrirlo, aunque no tengan los recursos para hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es entonces cuando el desabasto de medicamentos deja de ser solamente un problema de salud y se convierte tambi\u00e9n en un factor de endeudamiento y empobrecimiento, capaz de consumir el patrimonio familiar, comprometer los ingresos futuros y acabar con la estabilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que decirlo. Si el desabasto de medicamentos genera impotencia en quien necesita un tratamiento, la indignaci\u00f3n es a\u00fan mayor cuando se trata de una persona que cada quincena cumple con sus aportaciones a la seguridad social a trav\u00e9s de su empleo formal. Detr\u00e1s de esas contribuciones existe una expectativa leg\u00edtima: que la instituci\u00f3n responda cuando m\u00e1s se necesita. Cuando la consulta se demora, la cirug\u00eda se pospone o la receta no puede surtirse, esa confianza se resquebraja.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo no sentir enojo cuando se termina pagando dos veces? Primero, mediante las cuotas y los impuestos que contribuyen al sostenimiento de las instituciones p\u00fablicas. Despu\u00e9s, con dinero propio, al tener que comprar en una farmacia privada el medicamento que no se encontr\u00f3 en la instituci\u00f3n. Dif\u00edcilmente aceptar\u00edamos algo as\u00ed en otro \u00e1mbito: pagar por un servicio, no recibirlo y tener que contratarlo por otro lado sin recuperar lo que ya pagamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde queda la promesa de la formalizaci\u00f3n? Se insiste en la importancia de contar con un empleo formal, tener prestaciones y cotizar a la seguridad social. Pero, \u00bfc\u00f3mo pedirle a una persona que conf\u00ede en el sistema y cumpla con sus obligaciones si, cuando m\u00e1s necesita de \u00e9l, tiene que pagar de su propio bolsillo aquello para lo que ha contribuido durante a\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p>Deber\u00edamos recordar que la fortaleza de un pa\u00eds tambi\u00e9n depende de la salud de su gente. La salud es indispensable para el desarrollo econ\u00f3mico, porque cuando una persona no recibe atenci\u00f3n oportuna, su enfermedad puede impedirle trabajar, reducir sus ingresos y limitar sus oportunidades de crecimiento profesional. El impacto tambi\u00e9n alcanza a quienes asumen su cuidado, pues muchas veces deben faltar al trabajo, reducir su jornada o renunciar a una oportunidad laboral para acompa\u00f1ar a un familiar. Las consecuencias se extienden incluso a las empresas, que pierden productividad cuando sus trabajadores enferman o deben ausentarse para cuidar a alguien. La enfermedad de una persona puede convertirse, as\u00ed, en una dificultad econ\u00f3mica para toda una familia y en un costo para la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes de hablar de productividad, ingresos o crecimiento econ\u00f3mico, volvamos a lo esencial. La salud es un derecho humano, no un privilegio que deba depender de la capacidad de pago. No podemos permitir que las familias tengan que empobrecerse o endeudarse para cubrir las fallas del sistema de salud, ni que el acceso a un tratamiento dependa del dinero disponible en una cuenta bancaria. Ninguna familia deber\u00eda tener que elegir entre proteger la salud de uno de sus integrantes y conservar su estabilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque alg\u00fan d\u00eda podr\u00edamos ser nosotros quienes estemos en esa fila esperando medicamentos. Podr\u00eda ser nuestra madre, nuestro padre o un hijo. Y entonces no querremos discursos ni explicaciones administrativas. Queremos que el medicamento est\u00e9 disponible, que la atenci\u00f3n llegue a tiempo y que la salud de quienes amamos no dependa de nuestra capacidad para pagarla. Si eso es lo que esperamos para nosotros y nuestras familias, eso mismo debemos exigir hoy para quienes siguen esperando.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>marisol.cen@kookayfinanzas.com<\/p>\n\n\n\n<p>@kookayfinanzas<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Profesora universitaria y consultora financiera<\/strong><\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Cuando la salud se convierte en deuda' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/cuando-la-salud-se-convierte-en-deuda\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marisol Cen Caamal* Fuente: Diario de Yucat\u00e1n M\u00e9rida, 19 de octubre, 2026.- Hace unos d\u00edas, un amigo comparti\u00f3 en redes sociales una experiencia que se repite cada vez con mayor frecuencia y que no deber\u00edamos acostumbrarnos a ver como algo normal. 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