{"id":218404,"date":"2026-09-28T16:36:29","date_gmt":"2026-09-28T21:36:29","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=218404"},"modified":"2026-09-28T16:36:30","modified_gmt":"2026-09-28T21:36:30","slug":"todavia-tengo-su-numero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/todavia-tengo-su-numero\/","title":{"rendered":"Todav\u00eda tengo su n\u00famero"},"content":{"rendered":"\n<p>Antoine Abraham Pompeyo*<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9rida, 28 de septiembre de 2026.- Este mes mi pap\u00e1 habr\u00eda cumplido a\u00f1os. Muri\u00f3 hace cinco a\u00f1os y, sin embargo, su n\u00famero sigue guardado en mi tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos d\u00edas apareci\u00f3 su nombre mientras buscaba otra cosa entre mis contactos. Me qued\u00e9 mir\u00e1ndolo unos segundos. Ah\u00ed estaba, exactamente como lo guard\u00e9 hace tantos a\u00f1os. Su nombre y debajo aquellos n\u00fameros que durante mucho tiempo significaron algo muy sencillo: si yo marcaba, mi pap\u00e1 contestaba.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 exactamente por qu\u00e9 nunca lo borr\u00e9. S\u00e9 perfectamente que si hoy marco \u00e9l no va a responder. Es posible incluso que ese n\u00famero ya no le pertenezca, que haya sido asignado a otra persona y que, del otro lado, conteste una voz desconocida. Pero nunca he tenido el valor \u2014o quiz\u00e1 las ganas\u2014 de presionar \u201celiminar contacto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque durante muchos a\u00f1os ese n\u00famero fue una puerta. Pod\u00eda llamarlo para preguntarle algo, contarle cualquier tonter\u00eda o simplemente escuchar su voz. Y curiosamente, despu\u00e9s de cinco a\u00f1os, descubro que no son necesariamente las grandes conversaciones las que m\u00e1s extra\u00f1o. Son aquellas llamadas que entonces parec\u00edan no tener ninguna importancia. \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?\u201d, \u201c\u00bfya comiste?\u201d, \u201c\u00bfa qu\u00e9 hora vienes?\u201d, \u201cya tomaste tus medicinas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno nunca piensa que est\u00e1 viviendo algo extraordinario cuando el tel\u00e9fono suena y aparece el nombre de su padre. Hasta que deja de sonar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y al encontrar su n\u00famero pens\u00e9 inevitablemente en algo m\u00e1s: tambi\u00e9n hubo una \u00faltima llamada. Hubo una \u00faltima vez que escuch\u00e9 su voz por tel\u00e9fono. Una \u00faltima conversaci\u00f3n. Una \u00faltima comida juntos. Una \u00faltima vez que lo vi llegar. Una \u00faltima despedida. Una \u00faltima vez que escuch\u00e9 su risa. Y lo m\u00e1s extra\u00f1o es que probablemente viv\u00ed muchas de ellas sin saber que eran las \u00faltimas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez esa sea una de las partes m\u00e1s dolorosas de la vida: las \u00faltimas veces casi nunca se presentan como \u00faltimas veces.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay un anuncio. No suena una campana. Nadie se acerca para advertirnos: \u201cPon atenci\u00f3n. Mira bien. Escucha. Guarda este momento porque no volver\u00e1 a suceder\u201d. Simplemente ocurre y nosotros seguimos con nuestra vida convencidos de que habr\u00e1 otra ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda cargas a tu hijo por \u00faltima vez y lo bajas al suelo sin saber que nunca volver\u00e1s a cargarlo. Un d\u00eda entras por \u00faltima vez a la casa de tus padres tal como la conociste. Un d\u00eda todos los hermanos duermen por \u00faltima vez bajo el mismo techo. Un d\u00eda mam\u00e1 prepara por \u00faltima vez ese platillo que parec\u00eda que estar\u00eda all\u00ed para siempre. Un d\u00eda alguien te llama por ese apodo que solamente esa persona utilizaba. Un d\u00eda abrazas a alguien, cierras la puerta detr\u00e1s de ti y te marchas pensando que habr\u00e1 otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no la hay.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por eso los recuerdos duelen de una manera tan particular. Porque cuando regresamos a ellos sabemos algo que la persona que \u00e9ramos entonces ignoraba: sabemos que no habr\u00eda otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces me pregunto qu\u00e9 har\u00eda si pudiera regresar solamente unos minutos a una de esas \u00faltimas veces con mi pap\u00e1. Creo que no har\u00eda nada extraordinario. No preparar\u00eda un gran discurso ni intentar\u00eda condensar toda una vida en unas cuantas palabras. Probablemente me sentar\u00eda junto a \u00e9l. Lo escuchar\u00eda con m\u00e1s atenci\u00f3n. Mirar\u00eda su rostro intentando memorizar detalles que entonces parec\u00edan insignificantes. Quiz\u00e1 le har\u00eda alguna pregunta que nunca hice. Y cuando llegara el momento de despedirme, seguramente intentar\u00eda que aquel abrazo durara unos segundos m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la vida no funciona as\u00ed. No podemos regresar sabiendo lo que ahora sabemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez para eso sirve tambi\u00e9n la nostalgia. No solamente para entristecernos por lo que perdimos, sino para ense\u00f1arnos a mirar de otra manera lo que todav\u00eda tenemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque mientras esperamos los grandes acontecimientos de nuestra vida, quiz\u00e1 las cosas que alg\u00fan d\u00eda m\u00e1s vamos a extra\u00f1ar est\u00e1n ocurriendo ahora mismo y parecen completamente normales: una comida cualquiera, una sobremesa demasiado larga, una llamada inoportuna, una voz que pregunta desde otra habitaci\u00f3n, alguien que nos manda un mensaje para saber si ya llegamos o una persona mayor que vuelve a contarnos por en\u00e9sima vez la misma historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy pueden parecernos cosas peque\u00f1as. Alg\u00fan d\u00eda podr\u00edamos dar cualquier cosa por repetir una sola de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este mes mi pap\u00e1 habr\u00eda cumplido a\u00f1os. Han pasado cinco a\u00f1os y su n\u00famero sigue en mi tel\u00e9fono. Probablemente nunca vuelva a marcarlo, pero tampoco quiero borrarlo. No porque crea que alg\u00fan d\u00eda volver\u00e1 a contestar, sino porque durante muchos a\u00f1os, detr\u00e1s de esos n\u00fameros, estuvo una de las personas que formaron mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 conservarlo sea simplemente mi peque\u00f1a manera de discutir con el tiempo. De aceptar que se llev\u00f3 su voz, sus llamadas y tantas cosas que alguna vez parecieron cotidianas, pero pedirle que me permita conservar al menos aquella puerta cerrada.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que ya no puedo llamarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero todav\u00eda no quiero borrar el lugar desde donde alguna vez me contestaba mi pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Antoine Abraham Pompeyo<\/p>\n\n\n\n<p>*Doctor en ingenier\u00eda mec\u00e1nica y maestro en bio\u00e9tica<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/www.antoineabraham.com\">www.antoineabraham.com<\/a><\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Todav\u00eda tengo su n\u00famero' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/todavia-tengo-su-numero\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antoine Abraham Pompeyo* Fuente: Diario de Yucat\u00e1n M\u00e9rida, 28 de septiembre de 2026.- Este mes mi pap\u00e1 habr\u00eda cumplido a\u00f1os. 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