{"id":217414,"date":"2026-08-31T15:24:00","date_gmt":"2026-08-31T20:24:00","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=217414"},"modified":"2026-08-31T15:24:01","modified_gmt":"2026-08-31T20:24:01","slug":"pedir-prestado-comodo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/pedir-prestado-comodo\/","title":{"rendered":"Pedir prestado, c\u00f3modo"},"content":{"rendered":"\n<p>Alfonso A. Gonz\u00e1lez Fern\u00e1ndez (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9rida, 31 de agosto de 2026.- Hay una decisi\u00f3n silenciosa que separa a quien administra de quien simplemente gobierna: c\u00f3mo consigue el dinero para las obras que promete.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos buscan una recaudaci\u00f3n eficiente, recortan gastos, reordenan el gasto corriente y construyen reservas con paciencia, otros, m\u00e1s apresurados, piden prestado, al descubrir que la deuda resuelve el problema de gobernar sin mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9todo es sencillo: cualquier pr\u00e9stamo de cierta importancia necesita la aprobaci\u00f3n del Congreso y es ah\u00ed es donde el ejecutivo y la oposici\u00f3n encuentran la oportunidad de reunirse en un lugar m\u00e1s discreto, lejos del edificio y de lo que los pudiera separar.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace falta llamarlo negociaci\u00f3n; basta llamarlo \u201cacompa\u00f1amiento responsable\u201d o \u201cvisi\u00f3n de Estado\u201d y en esta pr\u00e1ctica, el voto a favor de la deuda, rara vez se compra con billetes \u2014eso ser\u00eda vulgar\u2014; se paga, con mucho m\u00e1s estilo: en posiciones dentro del gobierno, incluso en una \u201ccontralor\u00eda bufa\u201d, o en partidas etiquetadas para el distrito del legislador flexible, o en la promesa t\u00e1cita de que su gesti\u00f3n pasada tampoco ser\u00e1 revisada con demasiado celo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo elegante del mecanismo es que el costo financiero \u2014el que de verdad importa\u2014 queda en segundo plano, ya que nadie pregunta en la sesi\u00f3n si exist\u00eda una alternativa sin deuda; se pregunta, cuando mucho, si los votos alcanzan, y como los votos siempre terminan alcanzando, la pregunta correcta que nunca llega a formularse ser\u00eda: \u00bfera necesario endeudar al estado, o bastaba con administrarlo mejor?<\/p>\n\n\n\n<p>Convendr\u00eda recordar, sin nostalgia excesiva, que hubo administraciones que resolvieron obra p\u00fablica de envergadura sin tocar la puerta de la banca ni la del cabildeo: lo lograron v\u00eda aportaciones federales bien gestionadas, ahorro programado, obra por etapas pagada con ingresos propios y una disciplina de gasto que hoy suena casi exc\u00e9ntrica.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo hicieron por virtud superior, sino porque entonces pedir prestado era m\u00e1s dif\u00edcil que administrar bien. Cuando pedir prestado se volvi\u00f3 f\u00e1cil, administrar bien, se volvi\u00f3 sencillamente opcional.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese camino largo ten\u00eda, adem\u00e1s, un efecto colateral incomod\u00edsimo: obligaba a explicar por qu\u00e9 la obra tardaba varias administraciones en completarse, la deuda, en cambio, permite cortar el list\u00f3n con una velocidad envidiable, dejando el detalle de qui\u00e9n paga la cuenta para un momento tan lejano que, con suerte, coincidir\u00e1 con el mandato de alguien m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cat\u00e1logo de t\u00e9rminos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El repertorio, con el tiempo, ha adquirido variantes casi acad\u00e9micas, entre ellos:<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201crefinanciamiento\u201d que en la letra chica resulta ser deuda nueva con otro nombre, aprobado en sesiones expr\u00e9s donde el dictamen circula la misma tarde en que se vota.<\/p>\n\n\n\n<p>Las l\u00edneas de cr\u00e9dito con la banca de desarrollo, autorizadas a cambio de dirigencias en comisiones clave o de la renovaci\u00f3n discreta de un cargo que a nadie conviene poner en riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los fideicomisos que administran el producto del empr\u00e9stito con reglas de operaci\u00f3n tan flexibles que la trazabilidad del gasto se vuelve, con el tiempo, un ejercicio de fe, y la joya de la corona.<\/p>\n\n\n\n<p>La urgencia t\u00e9cnica \u2014\u201cno hay de otra\u201d, se dice, con el rostro compungido de quien lamenta lo que est\u00e1 a punto de firmar\u2014, cuando la urgencia real es pol\u00edtica: cerrar el acuerdo antes de que alguien pregunte por qu\u00e9 no se explor\u00f3 primero la recaudaci\u00f3n fiscal rezagada, el cobro de adeudos de organismos p\u00fablicos, o la reasignaci\u00f3n de un gasto corriente que crece cada a\u00f1o sin que nadie lo cuestione.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s fino del mecanismo \u2014y aqu\u00ed reside su verdadera elegancia\u2014 es que nadie miente expl\u00edcitamente, simplemente se omite comparar ya que no se dice que la deuda es innecesaria; se dice que es \u201cresponsable\u201d, no se dice que la oposici\u00f3n vendi\u00f3 su voto; se dice que \u201cconstruy\u00f3 consensos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, entre eufemismos cuidadosamente elegidos, el Estado adquiere un pasivo a treinta a\u00f1os para resolver una urgencia de treinta d\u00edas, mientras quienes lo autorizaron reciben, con puntualidad admirable, su parte del reparto en el corto plazo que a ellos s\u00ed les alcanza a disfrutar.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene se\u00f1alar, para que el cat\u00e1logo quede completo, el detalle m\u00e1s discreto de todos: rara vez se compara el costo financiero del cr\u00e9dito \u2014intereses, comisiones, coberturas\u2014 contra el costo de haber esperado un a\u00f1o m\u00e1s a que la recaudaci\u00f3n propia alcanzara para lo mismo, ya que esa comparaci\u00f3n, tan sencilla en una hoja de c\u00e1lculo, resulta pol\u00edticamente indigerible: obligar\u00eda a admitir que la prisa tuvo due\u00f1o, y que el due\u00f1o no era el inter\u00e9s p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00eda inelegible<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La alternativa no requiere inventar nada: exige, cuando mucho, comparar por escrito el costo de endeudarse contra el costo de administrar mejor, antes \u2014no despu\u00e9s\u2014 de someter un empr\u00e9stito a votaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un cabildeo p\u00fablico transmitido por los medios, un dictamen con al menos las alternativas de financiamiento propio evaluadas y descartadas por escrito, y un consejo fiscal t\u00e9cnico aut\u00f3nomo \u2014verdaderamente independiente\u2014 que opine sin depender del calendario pol\u00edtico, bastar\u00edan para encarecer sensiblemente el atajo.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo volver\u00edan imposible; solamente lo volver\u00edan visible, y como se sabe, la opacidad es el verdadero combustible de estos acuerdos: basta con encender la luz para que buena parte de ellos pierda todo su atractivo y salte a la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Corolario<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDeuda f\u00e1cil, futuro hipotecado\u201d.\u2014 Chicxulub Puerto, Progreso, Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>ingenieroalfonsogonzalez@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Consejo Mundial de Ingenieros Civiles (WCCE). Consejo Asesor<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Pedir prestado, c\u00f3modo' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/pedir-prestado-comodo\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alfonso A. Gonz\u00e1lez Fern\u00e1ndez (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n M\u00e9rida, 31 de agosto de 2026.- Hay una decisi\u00f3n silenciosa que separa a quien administra de quien simplemente gobierna: c\u00f3mo consigue el dinero para las obras que promete. 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