{"id":217127,"date":"2026-08-22T16:07:20","date_gmt":"2026-08-22T21:07:20","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=217127"},"modified":"2026-08-22T16:07:21","modified_gmt":"2026-08-22T21:07:21","slug":"mentiras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/mentiras\/","title":{"rendered":"Mentiras"},"content":{"rendered":"\n<p>Escrito por Cecilia Lavalle<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: CIMAC<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong><em>La desigualdad no es biol\u00f3gica, \u201ces siempre una opci\u00f3n social\u201d.<\/em><\/strong><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Confieso que tuve la tentaci\u00f3n de pensar que hab\u00eda entrado en un bucle del tiempo. Pero no. En redes sociales, con absoluto desparpajo escucho a mujeres hablando de que biol\u00f3gicamente nuestro cerebro est\u00e1 dise\u00f1ado para cuidar el hogar, mientras el de los hombres para cazar. \u00bfEs 2026?, me pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de la historia, los argumentos para excluir a las mujeres del espacio p\u00fablico, del poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico, social y religioso, pasaron de: \u201cas\u00ed lo quiso la naturaleza\u201d (en la Antig\u00fcedad) a \u201cas\u00ed lo quiso Dios\u201d (Edad Media). Y, claro, nos despojaron de la posibilidad de cuestionar lo que quer\u00eda la naturaleza, y ya de preguntarle a Dios ni hablamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, en los inicios de la ciencia, los argumentos regresaron a la naturaleza. Se argument\u00f3 que nuestro \u00fatero viajaba por el cuerpo y por eso nuestro humor pod\u00eda cambiar (el de los hombres, por lo visto, era inalterable), que nuestro cerebro era m\u00e1s chico y, por tanto, a lo m\u00e1s que pod\u00edamos aspirar era a cuidar del hogar (cosa sencill\u00edsima, como sabemos).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se dijo que \u201cnaturalmente\u201d no ten\u00edamos capacidad de pensar, s\u00f3lo de sentir, y que las \u201cnormales\u201d siempre quer\u00edamos hacer lo que deb\u00edamos hacer (quedarnos en casita, callar y obedecer, claro).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La \u201canomal\u00eda\u201d eran las mujeres que dec\u00edan y escrib\u00edan lo que pensaban (porque, por supuesto, siempre hemos pensado); y que, contra toda norma estudiaban, filosofaban, hac\u00edan descubrimientos cient\u00edficos, etc\u00e9tera. En esos casos y para que no cundiera el mal ejemplo, nos hicieron ver que esas \u201canomal\u00edas\u201d eran \u201cexcepcionales\u201d; unas cuantas, pues.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo eso en pleno siglo XXI es insostenible. La afirmaci\u00f3n de que desde siempre los hombres cazaban y las mujeres cuidaban de su cueva es mentira. Hoy hay amplia evidencia de que las mujeres de la prehistoria cazaban. Y no \u201clas excepcionales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes, cuando se encontraban enterramientos con armas de caza, simplemente se daba por hecho que eran hombres. Hasta que la ciencia avanz\u00f3 lo suficiente para saber si se trataba de un hombre o una mujer. Y cuando encontraron a la primera (en Per\u00fa) se hicieron la pregunta correcta: \u00bfCu\u00e1ntas como ella?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sostener la permanencia de las mujeres en el \u00e1mbito dom\u00e9stico como un destino biol\u00f3gico o determinaci\u00f3n hist\u00f3rica, hoy en d\u00eda es cient\u00edficamente insostenible.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, como sostiene Marga S\u00e1nchez Romero, catedr\u00e1tica de Prehistoria en la Universidad de Granada, es \u201cfalsa la idea de que durante la Prehistoria las circunstancias econ\u00f3micas, medioambientales o sociales solo pudieron ser enfrentadas a trav\u00e9s de la fuerza f\u00edsica, la supervivencia del m\u00e1s fuerte o la competitividad y no a trav\u00e9s de estrategias como el cuidado y la solidaridad, mucho m\u00e1s \u00fatiles para nuestra especie\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De acuerdo con la especialista, la desigualdad no es biol\u00f3gica, \u201ces siempre una opci\u00f3n social\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si las llamadas tradewifes quieren dedicarse a permanecer en casa y hacer de las tareas de cuidado sus \u00fanicas tareas, est\u00e1n en su derecho. Pero, de igual modo, es nuestro derecho (y obligaci\u00f3n) revisar sus argumentos y evidenciar las mentiras.<\/p>\n\n\n\n<p>www.cecilialavalle.com&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>contacto@cecilavalle.com&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>@cecilia.lavalle.t<\/p>\n\n\n\n<p>Cecilia Lavalle<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Periodista de Quintana Roo, feminista e integrante de la Red Internacional de periodistas con visi\u00f3n de g\u00e9nero<\/em><\/strong><\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Mentiras' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/mentiras\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito por Cecilia Lavalle Fuente: CIMAC La desigualdad no es biol\u00f3gica, \u201ces siempre una opci\u00f3n social\u201d. Confieso que tuve la tentaci\u00f3n de pensar que hab\u00eda entrado en un bucle del tiempo. 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