{"id":215854,"date":"2026-07-20T17:41:20","date_gmt":"2026-07-20T22:41:20","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=215854"},"modified":"2026-07-20T17:41:25","modified_gmt":"2026-07-20T22:41:25","slug":"el-costo-de-perder-un-joven-por-una-adiccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-costo-de-perder-un-joven-por-una-adiccion\/","title":{"rendered":"El costo de perder un joven por una adicci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Marisol Cen Caamal (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9rida, 20 de julio de 2026.- Tiene m\u00e1s de setenta a\u00f1os. Sus manos, endurecidas por d\u00e9cadas de lavar ropa, hacer tortillas y trabajar la tierra, apenas pod\u00edan sostener la puerta que intentaba cerrar mientras, del otro lado, su nieto, un muchacho de apenas diecis\u00e9is a\u00f1os, la golpeaba con una furia que ella jam\u00e1s hab\u00eda visto. No gritaba como el ni\u00f1o que alguna vez corri\u00f3 descalzo por el patio. Aquella voz era distinta. Los ojos que la miraban tampoco parec\u00edan los del muchacho que ella hab\u00eda criado desde que naci\u00f3. Eran los ojos de alguien perdido, ausente, dominado por una fuerza capaz de borrar diecis\u00e9is a\u00f1os de cuidados, consejos y amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando finalmente logr\u00f3 entrar a la vivienda, comenz\u00f3 a destruir todo lo que encontraba a su paso. La anciana intent\u00f3 calmarlo, pronunciando su nombre, record\u00e1ndole qui\u00e9n era, abraz\u00e1ndolo en medio de la tormenta. La respuesta fue un empuj\u00f3n y, despu\u00e9s, un objeto levantado para golpearla. Quienes llegaron a tiempo evitaron una tragedia que hoy lamentar\u00edamos. Al d\u00eda siguiente, \u00e9l apenas recordaba lo sucedido; ella lo recordar\u00e1 mientras viva.<\/p>\n\n\n\n<p>No es la escena de una serie de televisi\u00f3n, ni ocurri\u00f3 en una ciudad lejana. Sucedi\u00f3 en mi pueblo y conmovi\u00f3 profundamente a quienes conocemos a esa familia. Esa historia volvi\u00f3 a mi memoria hace unos d\u00edas, mientras le\u00eda una de esas noticias que se han vuelto cada vez m\u00e1s frecuentes: el aseguramiento de drogas en alg\u00fan punto de Yucat\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Me hizo pensar que detr\u00e1s de cada decomiso hay mucho m\u00e1s que una nota policiaca. Hay familias que viven con miedo, j\u00f3venes que est\u00e1n perdiendo el rumbo y comunidades que, poco a poco, comienzan a resquebrajarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes crecimos en un pueblo sabemos que antes las preocupaciones eran otras. Se sufr\u00eda cuando faltaba la lluvia para la milpa, cuando llegaba una enfermedad a la familia o cuando el dinero no alcanzaba para que los hijos siguieran estudiando. Hab\u00eda carencias, pero tambi\u00e9n exist\u00eda una riqueza que nunca aparec\u00eda en las estad\u00edsticas: la fortaleza de la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las puertas permanec\u00edan abiertas, los vecinos conoc\u00edan la historia de cada familia y los ni\u00f1os pod\u00edan recorrer las calles hasta el atardecer sin que sus madres sintieran el coraz\u00f3n oprimido por el miedo. Los abuelos eran la memoria del pueblo; los maestros, la autoridad moral; la iglesia, la cancha y el parque eran lugares de encuentro. Nadie dec\u00eda que la vida fuera f\u00e1cil, pero nadie enfrentaba solo las dificultades.<\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente esa tranquilidad que alguna vez caracteriz\u00f3 a las peque\u00f1as comunidades comienza a desvanecerse. Durante mucho tiempo pensamos que las adicciones eran un problema lejano, propio de las grandes ciudades. Sin embargo, esa percepci\u00f3n ha cambiado con una rapidez alarmante.<\/p>\n\n\n\n<p>El consumo de drogas en nuestro estado, incluso en las peque\u00f1as comunidades, registra uno de los incrementos m\u00e1s preocupantes de los \u00faltimos a\u00f1os, impulsado principalmente por el cristal, una metanfetamina altamente adictiva que se ha convertido en una de las principales causas de atenci\u00f3n por consumo de sustancias en Yucat\u00e1n. Lo m\u00e1s doloroso no es \u00fanicamente la presencia cada vez mayor de esta droga, sino descubrir que est\u00e1 llegando a edades m\u00e1s tempranas.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema de las drogas es que, adem\u00e1s de la crisis social que generan, tambi\u00e9n provocan una crisis econ\u00f3mica. Cuando una persona desarrolla dependencia, deja de ser \u00fanicamente ella quien enfrenta las consecuencias; toda la familia comienza a pagar la factura que deja.<\/p>\n\n\n\n<p>Los recursos del hogar dejan de destinarse a la alimentaci\u00f3n, a la educaci\u00f3n o al ahorro para convertirse en dinero que desaparece alimentando una enfermedad. Cuando la adicci\u00f3n avanza, algunas personas venden sus herramientas, empe\u00f1an sus pertenencias, comprometen su patrimonio y, en casos graves, roban dentro de su propia casa. No porque hayan dejado de amar a su familia, sino porque la droga termina secuestrando su capacidad de decidir.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra factura llega despu\u00e9s. Los tratamientos, la rehabilitaci\u00f3n, las consultas m\u00e9dicas, los medicamentos y el acompa\u00f1amiento psicol\u00f3gico representan costos que muchas familias no pueden afrontar. Hay padres que hipotecan su patrimonio para rescatar a un hijo, y abuelos que usan los ahorros de toda una vida para darle a un nieto la oportunidad de empezar de nuevo. Otras familias no tienen esa posibilidad y enfrentan el dolor de ver c\u00f3mo la enfermedad avanza sin poder acceder a la atenci\u00f3n que necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Las adicciones tambi\u00e9n generan costos que no aparecen en ning\u00fan presupuesto. Se pierde productividad, aumentan los problemas de salud, crece la violencia intrafamiliar, se incrementa la deserci\u00f3n escolar y disminuyen las posibilidades de un empleo digno. Cada estudiante que abandona la escuela representa talento perdido; cada trabajador que deja de producir es una oportunidad menos para su comunidad, y cada familia fracturada debilita el tejido social que durante generaciones sostuvo a nuestros pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, reducir el problema \u00fanicamente a un tema de seguridad p\u00fablica ser\u00eda un error. La seguridad es indispensable, pero llega cuando el da\u00f1o ya comenz\u00f3. La verdadera prevenci\u00f3n se inicia mucho antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos escuelas capaces de detectar a tiempo problemas emocionales y de consumo, y que la salud mental deje de ser un privilegio para quienes pueden pagar un especialista y se convierta en un servicio accesible para todos. Necesitamos espacios deportivos, culturales y cient\u00edficos donde los ni\u00f1os y adolescentes descubran talentos que den sentido a su vida, y familias fortalecidas para que no enfrenten solas esta batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n necesitamos hablar del problema sin miedo y sin estigmatizar. Las adicciones no distinguen condici\u00f3n econ\u00f3mica, nivel educativo ni lugar de residencia. Pero s\u00ed encuentran terreno f\u00e9rtil donde existen abandono, desesperanza, violencia o falta de oportunidades. Combatirlas exige mucho m\u00e1s que perseguir a quienes las distribuyen. Exige construir un proyecto de sociedad donde nuestros ni\u00f1os tengan m\u00e1s posibilidades de encontrarse con un libro que con una droga, con un entrenador que con un distribuidor, con un maestro que les inspire un sue\u00f1o antes de que alguien les venda una ilusi\u00f3n que terminar\u00e1 arrebat\u00e1ndoles la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 esa sea la inversi\u00f3n p\u00fablica y social m\u00e1s importante que podemos hacer. Porque rescatar a un joven de una adicci\u00f3n no significa \u00fanicamente salvar una vida; significa preservar una familia, proteger su patrimonio y devolverle a una comunidad la esperanza de que su futuro puede escribirse con educaci\u00f3n, trabajo, y solidaridad.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>marisol.cen@kookayfinanzas.com<\/p>\n\n\n\n<p>@kookayfinanzas<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Profesora Universitaria y Consultora Financiera<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='El costo de perder un joven por una adicci\u00f3n' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-costo-de-perder-un-joven-por-una-adiccion\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marisol Cen Caamal (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n M\u00e9rida, 20 de julio de 2026.- Tiene m\u00e1s de setenta a\u00f1os. Sus manos, endurecidas por d\u00e9cadas de lavar ropa, hacer tortillas y trabajar la tierra, apenas pod\u00edan sostener la puerta que intentaba cerrar mientras, del otro lado, su nieto, un muchacho de apenas diecis\u00e9is a\u00f1os, la golpeaba &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":201987,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false},"categories":[44],"tags":[3101,55495,55496],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/215854"}],"collection":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=215854"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/215854\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":215856,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/215854\/revisions\/215856"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201987"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=215854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=215854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=215854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}